Las Provincias

El conseller de Hacienda, Vicent Soler, ayer tras el pleno del Consell. :: EFE
El conseller de Hacienda, Vicent Soler, ayer tras el pleno del Consell. :: EFE

Baja el IRPF a quien gane hasta 50.000 euros y sube a rentas de más de 70.000

  • La Generalitat recaudará en su conjunto once millones más después de redistribuir todo el sistema tributario autonómico

El Consell ha removido el sistema tributario autonómico, modificando las tarifas de tal modo que los valencianos que declaren rentas anuales inferiores a los 50.000 euros pagarán menos en el tramo dependendiente de la Generalitat, mientras que los que cobren al año 70.000 euros o más tendrán mayor recargo autonómico en el IRPF. Cambian también los tributos relacionados con las obras en las viviendas, las deducciones por consumo energético o sobre sucesiones y donaciones. La reforma no supondrá mayores ingresos para las esquilmadas arcas de la Generalitat. Apenas recaudará 11 millones más, lo que supone que todo el esfuerzo de la Conselleria de Hacienda se ha centrado en rebajar la carga fiscal sobre las rentas más bajas sin abordar el problema de los escasos recursos con los que cuenta el Consell, una escasez de liquidez en la que se justifica cuando se le reprochan incumplimientos de sus promesas como la rebaja de las tasas universitarias. La Generalitat considera que será la financiación proveniente del Estado la que solucionará esos problemas.

Que el Gobierno central no colabore en solucionar la infrafinanciación de la Comunitat es la base de toda la política del actual Consell así como de las instituciones públicas gobernadas por los nacionalistas, como es el caso de Les Corts, que ha iniciado una campaña de movilizaciones para reclamar mejorar la financiación. Sin embargo, con la renuncia al actual modelo de ingresos por el IRPF, decae el argumento de que la Comunitat no sufre un problema de ingresos sino de gastos, ya que voluntariamente se rebaja la recaudación en función del impuesto de la renta, lo que el Consell justifica en que es prioritario reducir la presión sobre las rentas más bajas frente a la posibilidad de equilibrar la balanza entre ingresos y gastos de la Generalitat. De hecho, tras la reforma, el Consell ingresará 75 millones de euros menos por IRPF, si bien gracias al conjunto de los cambios presentados ayer se ingresarán once millones de euros más.

El Consell bajará el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a las rentas de hasta 50.000 euros y lo subirá a las superiores a 70.000 euros, según consta en la conocida como Ley de Acompañamiento que el conseller de Hacienda, Vicent Soler, presentó ayer tras el pleno del Consell. Se establece una nueva tarifa autonómica de este impuesto que se aplicará en la Declaración de la Renta de 2017, beneficiará a 1,6 millones de contribuyentes.

Se establece una reducción del tipo a las rentas más bajas. Para rentas de hasta 12.450 euros, pasa del 11,9% al 10%; para las de 17.000 euros, la cuantía baja de 2.107 a 1.768 euros. Asimismo, para las rentas de 30.000 a 50.000 euros la bajada es del 18,45% al 17,5%. En el otro extremo se suben los tipos para las rentas más elevadas. Para las de más de 70.000 euros, del 21,48% al 23,5%; a partir de 120.000 euros, del 22,48% al 25,5%; y para rentas a partir de 175.000 euros, del 23,48% al 25,5%.

Renuncia a la tasa turística

El Consell no impondrá una tasa turística. El sector estaba radicalmente en contra y, a pesar de que el Ejecutivo ha intentado incorporarlo hasta el último momento, Soler admitió ayer que aparcan esa posibilidad aunque no renuncian a ella en un futuro. Igualmente, la eliminación de empresas como SPTCV o Ciegsa también tendrá que esperar, pues tienen pendientes traspaso de competencias y compromisos y obligaciones ya contraídos.

La reforma establece deducciones para familias monoparentales, que beneficiarán a 1.670 familias y tienen un impacto estimado de 560.000 euros. La Ley de Acompañamiento también incluye una deducción del 20% de las cantidades invertidas en la vivienda habitual para autoconsumo eléctrico y para producción de energía térmica, que implicará a 2.550 contribuyentes y que costará a la Generalitat 1,3 millones. También se incorporan deducción del 15% de las obras realizadas en la vivienda habitual.