Las Provincias

Los expertos para la reforma tributaria recuperan el debate sobre la tasa turística

  • Un informe considera que su implantación impediría que la Comunitat se viera postergada respecto a Cataluña y Baleares, que lo tienen aprobado

Valencia. La imposición de algún tipo de tasa o impuesto sobre las estancias en establecimientos hoteleros y asimilados en el territorio de la Comunitat Valenciana, semejante al implantado en otras Comunidades Autónomas, no es nuevo. El Consell presidido por el PP también contempló, cuando Cataluña lo aprobó en 2012 y Baleares comenzó a debatir sobre su aplicación -aprobada el 1 de julio de este año- la posibilidad de impulsar un impuesto de este tipo. En aquel momento, el temor a que un nuevo impuesto terminara ahuyentando al turismo, el principal sector económico de la Comunitat, cerró la puerta a su aprobación.

Ayer, la Comisión de Expertos para el estudio de la reforma tributaria creada en la Comunitat presentó sus conclusiones. Y entre ellas, la necesidad de debatir sobre la eventual implantación en el territorio valenciano de esa nueva tasa ocupa un espacio significativo. En el texto se explica que la comisión propone abrir un debate sobre la implantación de una nueva figura tributaria, de naturaleza impositiva, que recaiga sobre las estancias en establecimientos hoteleros.

Los expertos reconocen que la corresponsabilidad fiscal y el compromiso con la reducción del déficit público autonómico «determinan la necesidad de allegar nuevos recursos a la Hacienda Pública valenciana». El equipo dirigido por el catedrático Juan Martín Queralt explica que se analiza la creación de una figura impositiva que grave la capacidad económica puesta de manifiesto en el hecho imponible de pernoctar en un establecimiento hotelero o asimilado, haciéndolo de forma progresiva en función de la categoría hotelera del establecimiento. El impuesto, se señala, responde a dos objetivos: financiar la promoción y desarrollo del sector, al tiempo que se compensa los desequilibrios que genera, y por otro, aportar recursos para políticas medioambientales.

La actividad turística «requiere de importantes inversiones y actuaciones de promoción, para lo que resultan necesarios nuevos recursos financieros. La implantación de este impuesto puede generarlos».

El informe explica que la aplicación del impuesto en Cataluña y Baleares demuestra su «neutralidad» si se opta por tipos impositivos bajos ya que la demanda «se muestra inelástica ante los pequeños aumentos que en el precio final supone la existencia del impuesto». Además, que esas dos regiones tengan aprobado esa tasa impide «cualquier resquemor de índole competitivo entre Comunidades Autónomas». Los expertos constatan además la necesidad de «alinearse con aquellas Comunidades con las que compartimos espacio próximo, y por tanto posible destino turístico alternativo, de forma que el desarrollo del sector turístico valenciano no se vea postergado por el desarrollo de los sectores turísticos catalán y balear».

El informe de los expertos -que dedica algo más de tres páginas a esta tasa- considera que no resultan adecuadas «discriminaciones territoriales en la implantación del Impuesto, dada la difícil justificación que supondría diferenciar entre municipios excluidos o no del Impuesto». Eso sí, para zonas de interior y de población inferior a 500 habitantes, se propone que se valore el establecimiento de una exención para hoteles rurales y casas rurales de 1,2 y 3 estrellas, hostales, pensiones y viviendas turísticas.