Las Provincias

Ximo Puig. :: damian torres
Ximo Puig. :: damian torres

Puig, obligado a retratarse

  • El comité federal del sábado fuerza al líder del PSPV a definir su posición política

  • El secretario general tendrá que justificar su rechazo a un pacto con Podemos y nacionalistas similar al que le sostiene a él en el Consell

Ximo Puig no acudió ayer a la reunión de la permanente de la ejecutiva federal del PSOE, cita en la que el secretario general de ese partido, Pedro Sánchez, avanzó su intención de acelerar la convocatoria del congreso federal. El líder valenciano -secretario de Reformas Democráticas- no suele acudir a estas citas. Pero ayer, el día después del batacazo de su partido en las autonómicas de Galicia y País Vasco, Puig podría haber aprovechado su presencia para trasladar su opinión sobre la decisión de Sánchez. «Los problemas a los que se enfrenta el partido no son una cuestión de nombres», dijo ayer al ser preguntado en Valencia por la decisión del líder del PSOE. Una manera como otra cualquiera de trasladar su rechazo a la posición adoptada por Ferraz, en línea con la expuesta también ayer por otros barones críticos.

La primera consecuencia, en el ámbito del socialismo valenciano, del anuncio de Sánchez tiene que ver con que obliga a Puig a retratarse. Ayer, como ha venido haciendo las últimas semanas, quiso mantener cierta ambigüedad, con llamadas al consenso y la reflexión. El ataque a campo abierto contra el secretario general se lo dejó a algunos de sus más estrechos colaboradores. A través de las redes sociales, Federico Buyolo, Antoni Such, Vicent Bufort, José Manuel Orengo y Ana Barceló se expresaron o se hicieron eco de posiciones abiertamente críticas con la decisión del secretario general, al que. «Un líder que no va dos pasos por delante de la militancia corre el riesgo de convertirse en administrador concursal. Polémico pero real» o «He apoyado estos años a Pedro Sánchez, pero llegados a este punto no comparto ni la estrategia ni su planteamiento de huida hacia delante», fueron algunos de los comentarios.

La alianza de Puig con los barones críticos tendrá que retratarse definitivamente el próximo sábado. La convocatoria del comité federal se perfila como la cita clave para el futuro del PSOE. Parece probable que el líder valenciano propicie las intervenciones de sus colaboradores para mostrar su rechazo a la hoja de ruta de Sánchez. Una posición, no obstante, que choca -y por eso debe de ser planteada con prudencia- con la postura que el propio Puig mantiene a través del Acord del Botànic. Se puede reprochar a Sánchez que trate de buscar una alianza con Podemos y con los independentistas -así lo hace el PP-. Pero parece más complicado hacerlo y, al mismo tiempo, mantener un pacto de gobierno con el mismo Podemos y con un partido de indiscutible perfil nacionalista como Compromís.

Si el comité federal da luz verde a la propuesta de Sánchez, lo que se abre desde ese momento en el socialismo valenciano será previsiblemente el enconamiento de las posiciones entre los críticos con Sánchez, empezando por el propio Puig, y sus partidarios. Entre estos últimos, el secretario general del PSPV de la provincia de Valencia, José Luis Ábalos, ocupa un espacio propio como principal referente. La convocatoria de un congreso federal vendría acompañada, sí o sí, del proceso de elección de delegados. La batalla que se abriría en el socialismo valenciano parece cantada, porque la pugna por la designación de delegados anticiparía la proporción de fuerzas para el congreso del PSPV.

Ábalos señaló ayer que resulta «injusto que toda la responsabilidad» de los resultados de las vascas y gallegas se atribuya a Sánchez. Los resultados «son malos, claro que sí, pero también es verdad que podrían ser peores» si el PSOE hubiera seguido en la «indefinición», que el actual líder socialista ha combatido «definiendo muy bien el perfil» del partido.