Las Provincias

Carles Puigdemont, con el presidente Ximo Puig. :: Damián Torres
Carles Puigdemont, con el presidente Ximo Puig. :: Damián Torres

Puigdemont afirma que la corrupción fue más grave en Valencia que en Cataluña

  • El presidente catalán asegura que la independencia les dejaría en mejores condiciones para «ayudar a sus vecinos»

El ocaso de Convergència, que incluso ha tenido que cambiar de nombre acorralada por los casos de corrupción, no es argumento suficiente para Carles Puigdemont. El presidente de la Generalitat de Cataluña afirmó ayer, en una amplia entrevista en Levante, que los episodios de corrupción vividos en «el País Valenciano» han sido más graves que los de su autonomía.

Así, mientras en referencia a los primeros habla sin ambages de «una etapa muy oscura y vergonzante», lanza una lectura positiva de todo lo acontecido en su región. De hecho, subraya que allí ha quedado patente que «los mecanismos funcionan, a diferencia de otros lugares, y no ha habido aquí un sistema atacado en su conjunto».

Puigdemont consideró amortizados casos como el de los Pujol y pasó a arremeter contra la estrategia del PP contra la corrupción, que a su parecer consiste en «aguantar, ponerse el casco, bunkerizarse y esperar que pase el tiempo».

El presidente catalán también aprovechó la ocasión para hablar de una hipotética independencia y los supuestos beneficios que ésta podría tener para los valencianos. Puigdemont aseguró que «cuando Cataluña disponga de las herramientas de un Estado propio» estará «en mejores condiciones de ayudar a sus vecinos», en una inequívoca referencia a la Comunitat.

En la entrevista también tuvo un protagonismo esencial el Corredor Mediterráneo, el que teóricamente fue argumento principal del encuentro entre el dirigente catalán y el líder del Consell de la semana pasada. Una reivindicación para la que el presidente Puig se ha buscado un aliado que puede suponer problemas para negociar con Madrid.

Puigdemont defendió abiertamente el proyecto y las posibilidades que una conexión así brindaría a las dos comunidades, tanto en aspectos sociales como culturales o «de personas». El presidente de Cataluña apostó por una infraestructura que consiga vertebrar mucho más que las dos regiones y que consiga unir comercialmente los principales puntos de la costa Mediterránea. En este sentido incidió en una mejora de las comunicaciones que permita viajar de Valencia a Barcelona con la misma facilidad que se hace a Madrid.

Preguntado por la relación existente entre la Comunitat y Cataluña, se abonó al planteamiento con el que Puig dio oxígeno hace una semana al independentismo. Así, Puigdemont aseguró que el entendimiento «no tiene límites» y que «no estamos condenados a entendernos, estamos felizmente destinados a entendernos en cualquier circunstancia», siga Cataluña su deriva o no. El presidente catalán incidió que, aunque desde Madrid se ponían trabas, «valencianos y catalanes nos hemos entendido», y destacó la importancia de que las dos regiones trabajen juntas para mejorar «la calidad de vida de nuestros ciudadanos».

Puigdemont subrayó los lazos «muy profundos» que comparten las dos regiones en muchos niveles. Ante la conjetura de unos 'països catalans', afirmó que «no es el planteamiento, por descontado, del Estado catalán contemporáneo» aunque sí recalcó su existencia en ámbitos como la cultura o la lengua.