Las Provincias

Puig da oxígeno al proceso independentista de Puigdemont

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Puigdemont, seguido de Puig, es recibido con aplausos en el Salón de Cortes del Palau. / IRENE MARSILLA

  • Los dos presidentes se reúnen bajo el paraguas del corredor y el jefe del Consell garantiza la relación entre Valencia y Cataluña «en cualquier circunstancia»

La Comunitat y Cataluña, juntas, y con la mirada puesta en Madrid. Quiso el reloj que mientras el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, llegaba ayer a Valencia para mantener una reunión con su homólogo valenciano, Ximo Puig, el exconseller catalán Francesc Homs pisara el Tribunal Supremo para declarar por la consulta soberanista del 9-N de 2014. Una cita en el alto tribunal que sobrevoló el encuentro en el Palau de la Generalitat, celebrado, además, una semana después de que Puigdemont y sus socios hayan reactivado el proceso independentista y mantengan el pulso con el Gobierno central.

Con estos mimbres la expectación (política, social y mediática) era máxima en la calle Caballeros, que incluso se cortó al paso de peatones para que los dos mandatarios se hiciesen la foto de rigor. La delegación catalana -compuesta por casi un centenar de personas- desembarcó en coche oficial y autobús vía estación del AVE porque Puigdemont quiso comprobar el estado de la conexión ferroviaria entre las dos comunidades.

El corredor mediterráneo fue el paraguas de un encuentro calificado de «histórico» por parte de los dos presidentes, que insistieron en que la jornada de ayer servía para abrir «un nuevo marco de relaciones» entre las dos autonomías. Eso, a pesar de la existencia de un «proceso de desconexión» en marcha, como repite Puigdemont. Sin embargo, Puig subrayó que «la relación entre los valencianos y los catalanes siempre se producirá». «En cualquier circunstancia», recalcó en referencia a la posibilidad de una declaración unilateral de independencia por parte del Ejecutivo catalán, tal y como reclama la CUP si el Gobierno central rechaza el proceso abanderado por Puigdemont.

Reuniones cada seis meses

El jefe del Consell matizó que «a los valencianos nos gustaría que Cataluña fuese parte de la España plural en la que nos gusta vivir. Y saben lo que yo pienso sobre esto». De nuevo, la mirada en Madrid, donde Homs desafiaba al Estado al asegurar que la Generalitat no acatará la sentencia. Aspecto en el que también Puigdemont hizo hincapié en la capital del Turia: «Si se produce [la condena], estaremos condenados todos y la respuesta no se limitará a una nota de prensa», dijo, abriendo paso a movilizaciones.

A pesar de tanta beligerancia, el jefe del Consell tendió la mano a Puigdemont. Pactaron celebrar reuniones bilaterales cada seis meses en la que no habrá «temas excluidos». «Los gobiernos podremos plantear cualquier tema desde el respeto, que es la única manera de trabajar», detalló Puig. De momento, el de ayer es el segundo encuentro que mantienen los dos dirigentes tras la visita que Puig hizo a su homólogo a Barcelona el pasado mayo.

En aquella ocasión se sentaron las bases para crear una mesa técnica sobre el corredor en Cataluña a semejanza del Fórum Valencià pel Corredor Mediterrani impulsado meses antes por la Conselleria de Obras Públicas que dirige María José Salvador. Ella fue, precisamente, la que puso voz a las conclusiones de la jornada técnica sobre el corredor que fue la excusa de la reunión para intentar armar una voz única (empresarial y política) frente a Madrid -hubo coincidencia de los dos presidentes al afirmar que no quieren al PP en la Moncloa- en materia de infraestructuras y financiación. Esta vez, Puigdemont se desmarcó de las reivindicaciones valencianas. Aseguró que ya no le toca «liderar» la revisión del sistema de financiación porque Cataluña está «en un proceso más avanzado», en referencia a sus maniobras para independizarse de España.

En el tema del corredor, también hubo sintonía entre los asistentes. Incluso dedicaron una pequeña ovación, puestos en pie, a los presidentes cuando concluyeron sus intervenciones. Sindicatos, universidades, organizaciones empresariales y grupos parlamentarios (no se vio a la presidenta del PP, Isabel Bonig, ni al portavoz de Ciudadanos en Les Corts, Alexis Marí, aunque sí a Inés Arrimadas, portavoz en el Parlament catalán) se dieron cita en el Salón de Cortes del Palau. Tampoco estuvo el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues, que recordó el «esfuerzo inversor» del Estado para completar las obras del corredor y que todos los tramos están en marcha.

Petición a Europa

Entre las peticiones de las conclusiones de la mesa de trabajo, y más allá de señalar al Ministerio de Fomento y a Adif como «el lobby que impide el desarrollo» de esta infraestructura, se acordó reclamar al Gobierno de Rajoy el nombramiento de un coordinador y «una agenda creíble de inversiones». Además, las dos autonomías anunciaron la creación de una comisión técnica de seguimiento de las obras y ampliar la coordinación a otras comunidades del arco mediterráneo.

También hubo tirón de orejas a la Unión Europea, a la que se pedirá mayor atención hacia las obras que se ejecutan en España y hacia los cuellos de botella en Francia. Precisamente tanto Puig como Puigdemont pasaron de puntillas sobre cómo afectará el proceso independentista a la circulación de los trenes de mercancías por el corredor mediterráneo. «El corredor es un problema europeo, no de una única comunidad autónoma», señaló el jefe del Consell mientras que su homólogo catalán insistió en que «no se puede gobernar de espaldas al Mediterráneo. Europa no es competitiva si el motor Valencia-Cataluña está resfriado».

Esa estrecha relación también se traduce en la reciprocidad de la señal de la futura televisión valenciana y TV3 para que puedan verse en las dos autonomías y en un acuerdo de promoción turística conjunta. A la vista de tanto acuerdo, los dos presidentes coincidieron en señalar que son las autonomías «quienes sostienen la arquitectura institucional de España».