Las Provincias

El PSPV quiere evitar que la Agencia Antifraude de Podemos pueda sancionar

El síndic de Podemos, Antonio Montiel, en Les Corts. :: EFE
El síndic de Podemos, Antonio Montiel, en Les Corts. :: EFE
  • Socialistas y Compromís enmiendan el proyecto de la oficina diseñada por el partido morado para que dependa de la Generalitat y no esté vinculada a Les Corts

El síndico de podemos en les Cortas, Antonio Montiel, inició contactos para poner en marcha la Agencia Antifraude (uno de sus proyectos estrella junto a la reapertura de RTVV) a finales de agosto... pero del año pasado. Trece meses después de aquellas reuniones exploratorias, la oficina que el partido morado diseñó y presentó como proyecto de ley en noviembre de 2015 está aún en fase de enmiendas, un estadio parlamentario que permite a cada partido hacer sus aportaciones y, a la vez, desvelar sus pálpitos respecto a una agencia que desagradó tanto al PSPV como a Compromís desde el minuto uno. Los socialistas la consideran innecesaria y los nacionalistas la contemplan como una amenaza al papel de 'su' Conselleria de Transparencia, un departamento creado por la coalición liderada por Mónica Oltra con el fin de capitalizar una imagen de lucha contra la corrupción, un rédito político que no quiere compartir con los podemistas.

Las enmiendas de los socialistas van encaminadas a restar la capacidad sancionadora (principalmente a los funcionarios que pudieran participar en el algún tipo de situación irregular) con la que Podemos pretende dotar a su agencia. No obstante, aún vaciaría más de poder de maniobra a la oficina la intención que tanto el PSPV como Compromís han expresado a través de sus enmiendas para que la entidad no dependa de Les Corts, sino del Ejecutivo. El objetivo de los partidos que integran en Gobierno valenciano es que la agencia esté adscrita a alguna conselleria. En el caso de los socialistas, no concretan exactamente a cuál. Desde Compromís, sin embargo, sí se expone la intención de que el ente quede subordinado a Transparencia, precisamente la conselleria que quedaría cuestionada al ponerse en marcha la agencia. Nada más lejos de las intenciones de Podemos, que en un principio incluso se planteó que la agencia fuese prácticamente un ente independiente del control tanto del Ejecutivo como del Legislativo, algo similar a lo que, a nivel nacional, es la Agencia de Protección de Datos.

Si en el Ejecutivo valenciano hay un área sin empatía con el proyecto podemista es, precisamente, la que dirige Manuel Alcaraz. Desde el arranque de la legislatura, el conseller expresó a los líderes del partido morado sus reservas respecto al funcionamiento de la agencia. También se alegó la posibilidad de duplicar funciones tanto con la conselleria que dirige Alcaraz como con la Sindicatura de Comptes, una institución que también se ha visto sujeta a las intenciones de Podemos de modificar algunas partes de su funcionamiento, lo que no sólo contó con la oposición de PP y Ciudadanos sino que, finalmente, provocó que socialistas y nacionalistas pactasen con los populares los nombramientos tanto de su síndic mayor, Vicent Cucarella, como la continuidad de sus anteriores consejeros, tanto el socialista Mira como la popular Miró.

La pasada semana, Montiel ya le recordó a sus socios en el Consell durante el Debate del Estado de la Comunitat celebrado en Les Corts que era necesario reforzar los mecanismos de control del Ejecutivo a través de mecanismos como la agencia, y respecto al retraso en su puesta en marcha reprochó a socialistas y nacionalistas la necesidad de tratar «con respeto a los socios», es decir, a ellos, a causa del modo en que se ha bloqueado la puesta en marcha de la oficina antifraude, incluida en los pactos para la formación del Consell pero que ha recibido un centenar de enmiendas, que en el caso de PSPV y Compromís se encaminan a vaciarla de contenido.

La agencia podemista va camino de convertirse en el segundo episodio esperpéntico protagonizado por los firmantes del Pacto del Botánico. Ya ocurrió con la modificación del Estatuto de Expresidentes. Los pactos para aprobar enmiendas entre PSPV y Compromís, así como entre socialistas, populares y Ciudadanos, propiciaron que el proyecto llegase al pleno de Les Corts irreconocible. No gustaba ni a Podemos, su impulsor, ni al resto de la Cámara, lo que propició un inédito voto en contra de todos los grupos parlamentarios después de meses de trabajo, y de dietas por kilometraje y asistencia a las comisiones celebradas para confeccionar el engendro.

Autoenmiendas

Fuentes de Podemos señalaron a LAS PROVINCIAS que el partido morado autoenmendará su propio proyecto con el fin de sortear las salvedades jurídicas que en su momento manifestaron los expertos. Cuestiones como el catálogo de sanciones o el anonimato del denunciante serán reformuladas, según esas fuentes del partido morado, que admiten tanto las dificultades para que la iniciativa de la agencia salga adelante preservando su espíritu inicial como la posibilidad de que su puesta en marcha continúe retrasándose y no se apruebe ni siquiera este año, a pesar de que en los presupuestos de la Generalitat hasta se había consignado para el presente ejercicio una cantidad con la que arrancar.