Las Provincias

Barberá se va del PP pero mantiene el escaño en el Senado

La exalcaldesa de Valencia Rita Barberá, en una sesión plenaria del Senado. :: efe/kiko huesca
La exalcaldesa de Valencia Rita Barberá, en una sesión plenaria del Senado. :: efe/kiko huesca
  • La exalcaldesa termina cediendo aunque su decisión no contenta a su partido, que quería que también dejara la Cámara Alta

valencia. Rita Barberá ya no milita en el PP. La exalcaldesa de Valencia, uno de lo símbolos más reconocibles de ese partido, la 'alcaldesa de España' tal y como la bautizó su propia formación política, salió ayer por la puerta de atrás. La senadora comunicó su baja de esta formación «porque así me lo ha pedido el partido», después de más de 24 horas de intensa presión por parte de la calle Génova para que arrojara la toalla tras conocerse la decisión del Tribunal Supremo de abrirle una investigación por el caso del blanqueo en el Ayuntamiento de Valencia.

Eso sí, en un comunicado hecho público a media tarde, Barberá remarcó en mayúsculas su voluntad de «no dimitir del Senado», una decisión que le permite mantener el aforamiento. La solución no colma las expectativas del partido, que trató hasta el último momento de conseguir que la exalcaldesa también abandonara su escaño para diluir así el foco político y mediático sobre la calle Génova.

La renuncia de Barberá a la militancia popular llegó un día después del varapalo que supuso la confirmación del Supremo de abrirle proceso por Taula. El medido silencio de la calle Génova -apenas se escuchó decir a la secretaria general Dolores de Cospedal que Barberá haría lo mejor para el partido y para su defensa- contrastó con las voces que desde el propio PP reclamaron que abandonara de inmediato su escaño en el Senado -en esos términos se expresó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes-.

La dirigente popular apuntaba ya el martes por la noche el criterio de la dirección nacional. Mostrar confianza en que Barberá decidiría lo mejor para el partido pero, acto seguido, constatar que esa solución le obligaba a dejar el Senado.

Durante la mañana de ayer, otros dirigentes populares se pronunciaron en términos similares a los de Cifuentes. Entre los más contundentes, el presidente del PP vasco y candidato a lehendakari, Alfonso Alonso, que a primera hora de la mañana -mucho antes de que la exalcaldesa hiciera público su comunicado- señaló que la senadora tenía que pensar «en el partido en el que ha militado tanto tiempo y tomar una decisión adecuada hoy». Y si no lo hacía, lo tendría que hacer la «dirección del partido». Alonso constataba la influencia que la situación de la senadora podía tener sobre sus expectativas electorales el próximo día 25.

La diputada del PP Celia Villalobos, que también mantiene una estrecha amistad con la exalcaldesa, definió por su parte a Barberá como una persona «profundamente honesta», pero le recomendó que renunciara «a toda leche» como senadora para no estar aforada y evitar ser juzgada por el Tribunal Supremo.

Ese era el criterio del PP: la salida pasaba porque Barberá dejara el escaño. No cabía otra opción para quien había jugado durante tantos años un papel protagonista en la historia del partido. «Un actor principal no puede salir por un lado del escenario», señaló ayer un cargo popular. Durante toda la jornada de ayer, la dirección del partido envió mensajes a la exalcaldesa para que adoptara una decisión. El área que dirige Fernando Martínez-Maillo, vicesecretario de Organización, y la propia secretaria general, Dolores de Cospedal, tropezaron con un muro.

Mensaje a Alonso

Barberá decidió no atender los requerimientos del partido. En el comunicado, la exalcaldesa explica que solicita su baja del PP «y con ello, además de dar una muestra más de mi entrega a él, evito que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales». El mensaje directo a Alfonso Alonso, en respuesta a su advertencia de que el partido intervendría si ella no tomaba decisiones, dejó lugar a pocas dudas.

Barberá se da de baja, sí. Pero no deja el Senado: «Expreso mi voluntad de no dimitir del Senado y de permanecer en él, tal como me ampara la Ley porque de lo contrario podría entenderse como una asunción de culpabilidad», señala en el quinto y último punto de su declaración por escrito. La decisión implica mantener el aforamiento, y por lo tanto, someterse a la instrucción que comienza en el Supremo y que llevará a cabo Cándido Conde Pumpido, ex Fiscal General del Estado bajo el Gobierno de Zapatero.

Pese a que ese procedimiento judicial reviste la máxima gravedad, Barberá considera -según remarcó ayer su entorno- que sus garantías judiciales están mucho más a salvo en manos del alto tribunal que en un juzgado de instrucción. Y esa es, según las mismas fuentes, la razón fundamental por la que adopta esta decisión: su interés es ya judicial, no político. En la cabeza de Barberá, lo ocurrido con el exministro socialista José Blanco, para el que el instructor en el Supremo propuso la apertura de juicio y a quien la Sala del mismo tribunal terminó 'salvando' al rechazar el criterio del magistrado y archivar el caso.

El criterio de Barberá contrasta con el de su partido, que es consciente de que la presión apenas disminuirá con la baja de militancia. Barberá pasará a formar parte del grupo mixto de la Cámara Alta, donde coincidirá con los tres senadores de Ciudadanos, la formación política que ha amenazado al PP con no apoyar una futura investidura de Mariano Rajoy si los populares no relevaban a Barberá. Fuentes del PP indicaron que una de sus prioridades, en las conversaciones con Barberá, ha sido la preservación del acuerdo de investidura suscrito entre ambos partidos, cuyo punto 93 plantea la expulsión de los cargos públicos que sean imputados, informa Europa Press.

Ante el auto del Supremo, Barberá asegura en el comunicado que se trata de una resolución por ella «esperada», ya que existe un procedimiento judicial previo en el que se investiga a otras 49 personas «por el hecho objetivo de haber realizado una aportación de 1.000 euros destinados a la campaña electoral». A su entender, sería «incoherente» no llevar a efecto este inicio de investigación pese a «no existir» testimonio «directo de incriminación».

La senadora recalca que de esa resolución se desprende que «no goza de ningún privilegio, tal y como se ha intentado hacer creer a la opinión pública en burda manipulación, interesada políticamente». «Es mi interés y deseo el más pronto inicio de las diligencias que den lugar a mi declaración en el menor tiempo posible para el esclarecimiento definitivo de la inexistencia de ilícito alguno», añade.

La exregidora admite que la «muy dolorosa» decisión de abandonar el PP le permite, sin embargo, «actuar en plena libertad sin estar sometida a disciplina alguna».