Las Provincias

La exalcaldesa Rita Barberá y Mariano Rajoy, en un acto del PP. :: damian torres
La exalcaldesa Rita Barberá y Mariano Rajoy, en un acto del PP. :: damian torres

En manos de Rajoy

  • La coyuntura política marcada por la investidura y las elecciones vascas y gallegas podría precipitar una decisión

  • Cualquier decisión sobre Barberá pasará por el líder del PP, que hasta la fecha ha sostenido a la exalcaldesa

valencia. Rita Barberá compareció ante los medios de comunicación el pasado mes de febrero para proclamar su inocencia y para desvincularse de la investigación abierta por el presunto caso de blanqueo en el Ayuntamiento de Valencia, la pieza separada del caso Imelsa. En esa declaración, la exalcaldesa agradeció la confianza que siempre había depositado en ella el presidente del partido Mariano Rajoy. Lo reiteró a pesar de que el juzgado acababa de solicitar al Senado que certificara su condición de aforada ante el Supremo. Mariano Rajoy y Rita Barberá mantienen una estrecha amistad que va mucho más allá del mero hecho de haber compartido militancia política durante décadas. El líder del PP siempre ha tenido una actitud cariñosa con la que, hasta que explotó este caso, encarnaba para su partido el titulo honorífico de 'alcaldesa de España'. Incluso después de que se conociera la investigación que mantiene imputado a todo el PP y nueve concejales del partido en la ciudad, Rajoy ha venido sosteniendo su apoyo a la ahora senadora.

Las palabras del ministro de Justicia Rafael Catalá, respaldando el lunes y también ayer la continuidad en la Cámara Alta de Barberá incluso aunque fuera imputada y mientras no resultara procesada, parecen obedecer a esa misma 'protección' del presidente de los populares hacia la exalcaldesa. La secretaria general, Dolores de Cospedal, también mantiene una estrecha amistad personal con la senadora. En febrero, cuando la dirección nacional del partido decidió volver a respaldar a la exalcaldesa, los análisis coincidieron a la hora de poner en valor esta circunstancia: la estrecha relación de Barberá con Rajoy y con la cúpula del partido.

Barberá ha sido un peso pesado dentro del PP. Una de esas referencias políticas principales en el escenario nacional. Su ascendencia sobre la calle Génova ha resultado determinante a la hora de que la dirección nacional fijara su posición respecto al PP valenciano. 24 años consecutivos de triunfos electorales en la ciudad de Valencia han justificado más que de sobra que el partido reconociera su labor y su trayectoria.

Pero las circunstancias mandan en política. Y las actuales sitúan a Mariano Rajoy y al propio PP en un escenario condicionado por la investidura del presidente del Gobierno, un gobierno que ya parece un callejón sin salida. El fracaso de la candidatura del líder de los populares y presidente en funciones del Ejecutivo sitúa ahora a los populares en un delicado compás de espera. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, coquetea con la posibilidad de volver a mover ficha -como ya hizo en su fallida investidura- y explorar posibles acuerdos con Podemos y con los partidos nacionalistas. Un pacto que se antoja insostenible, pero que quizá llevado por la obligación de hacer virtud de la necesidad podría terminar sacando adelante una eventual votación de investidura.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ya advirtió también ayer al PP de que, si quiere contar con su «apoyo» para alguna investidura, «va a tener que hacer dimitir» de su escaño en el Senado a Barberá. Y la posición de la formación naranja resulta clave para las opciones de Rajoy.

En un escenario crítico, en el que el líder del PP se juega su futuro político, el polémico nombramiento del exministro José Manuel Soria para el Banco Mundial fue paralizado y revocado en apenas unas horas, a la vista de la dimensión que adquirió aquella propuesta del Ejecutivo central. Es verdad que Barberá tiene probablemente un peso político mayor incluso que un exministro en el PP. Pero algunas voces en el seno del partido ya anticipaban ayer mismo la posibilidad de que los acontecimientos terminen precipitándose.

Dirigentes del PP consultados por Europa Press consideraron ayer que Barberá debería renunciar a su cargo en el Senado por voluntad propia. Los cargos 'populares' señalaron que si no da ya ese paso atrás, Mariano Rajoy debería forzar su dimisión cuanto antes para no perjudicar al PP gallego y vasco. Otras fuentes apuntaron la posibilidad de que el partido emplace a la senadora a abandonar la militancia en el PP, sin dejar el escaño en el Senado, con lo que ingresaría en el grupo de los no adscritos. En el seno del PP valenciano, el expresidente Alberto Fabra se mostró convencido de que la exalcaldesa estará «a la altura de las circunstancias». Por su parte, la coordinadora general, Eva Ortiz, recordó que la exalcaldesa «en este momento formalmente no está imputada» y pidió que se deje trabajar a la justicia.