Las Provincias

Los investigados de Imelsa defienden la adjudicación del centro de atención telefónica

Fachada de la empresa pública investigada bajo la gerencia de Benavent. :: irene marsilla
Fachada de la empresa pública investigada bajo la gerencia de Benavent. :: irene marsilla
  • Los imputados aseguran que nunca recibieron órdenes de Rus y que la causa de no atender miles de llamadas fue un problema técnico

Juez y fiscal presenciaron ayer una especie de defensa en bloque. Todos los investigados mantuvieron la misma versión de los hechos con explicaciones incluso coincidentes. No hubo ni amenazas ni amaños en el contrato del centro de atención telefónica de Imelsa, según relataron los miembros de la mesa de contratación.

Enrique Grau, el director jurídico de la empresa Imelsa, rebajó incluso la intensidad de su declaración inicial. Limitó las discrepancias con Salvador Deusa, jefe de evaluación y uno de los supuestos cabecillas, y habló de «tensiones». Pero únicamente por el interés de que se motivaran suficientemente los criterios técnicos, según fuentes conocedoras de su testimonio. Rechazó un afán de Deusa o del resto de miembros de la mesa de contratación por tratar de beneficiar a la empresa Servimun, la adjudicataria final del proceso. Nunca recibieron órdenes de Alfonso Rus.

Indicó Grau que realizó un informe en el que procedía sancionar a la empresa por incumplimiento de las condiciones. Uno de los motivos eran las 11.000 llamadas que quedaron sin atender, según denunció la exresponsable de Recursos Humanos. Deusa y al menos otro de los investigados explicó que la cifra de consultas desatendidas fue superior, en torno a las 40.000. Pero fue todo «por un problema técnico», competencia de la Diputación y no de la empresa adjudicataria, que únicamente se encargaba del personal.

También explicó Deusa por qué fue necesario sacar a concurso el servicio pese a que él quería que lo prestara directamente la empresa pública. Sin embargo, le dijeron que Imelsa no podía contratar y por eso no tuvo otra opción que externalizar el servicio.

No negó su amistad con Mariano López, el famoso suegro de Marcos Benavent que llevó las grabaciones del gerente de Imelsa a la diputada de EU para que esta presentara la denuncia. Redefinió ese vínculo - «de hermanos», según lo había calificado otra imputada- a una relación idéntica a la que mantiene con decenas de personas.

El instructor aprecia indicios de que el expresidente Rus «con la intención de favorecer los intereses particulares» de dicha empresa y contando con la «colaboración» de Deusa pudo «manipular el proceso de adjudicación». La causa cuenta con un informe de la consultoría PwC en el que detalla que la mercantil Servimun no estaba utilizando sus recursos y que, además, no formaba a los trabajadores.

También se analizan los contratos que firmó Marcos Benavent con Salvador Sansano, responsable de la firma Valtiva. Sansano controla las sociedades Valtiva, Auriba e Indepro. La primera prestó servicios de consultoría y asistencia en tecnologías de la información por importe de 47.000 euros. El procedimiento fue negociado y sin publicidad. La segunda de las sociedades también facturó a Imelsa por trabajos, en teoría, relacionados con el call center. Deusa fue el encargado de dar el visto bueno a todas las facturas.