Las Provincias

Revés electoral al tripartito

Montiel, Oltra y Puig, tras firmar el pacto de Gobierno.
Montiel, Oltra y Puig, tras firmar el pacto de Gobierno.
  • Dos tercios de los grandes ayuntamientos de la Comunitat que las alianzas de izquierda arrebataron al PP hace un año volverían ahora al centroderecha tras los resultados del 26-J

Hace escasas semanas, en la precampaña de las elecciones celebradas el pasado domingo, a uno de los responsables de la organización de los actos del PP en la Comunitat se le preguntó por qué habían elegido Albal para que el presidente nacional de su partido, Mariano Rajoy, diese un paseo y se mezclase con el vecindario. La sincera respuesta obliga a mirar hacia atrás: «Es que hasta el año pasado, cuando Génova pedía que le buscásemos a un alcalde determinado o alguna localidad gobernada por nuestra gente con determinadas características teníamos donde elegir: rubios, morenos, más liberales o menos, ciudades grandes, con centro histórico, pequeñas... ahora no, hay que venir a Albal y punto». Tras las elecciones del 24 de mayo de 2015, el poder local del PP en la Comunitat se esfumó. Pasó de gobernar más de dos tercios de los municipios valencianos a quedarse en la cuarta parte, y en raros casos, como Benidorm u Orihuela, localidades de más de 20.000 habitantes.

Las elecciones del pasado 26J permiten al centro derecha mirar hacia delante. En la inmensa mayoría del medio centenar de municipios de la Comunitat con más de 20.000 habitantes gobiernan formaciones de izquierdas, en ocasiones junto a opciones locales, que establecieron multitudinarios pactos que supusieron para el PP perder 33 alcaldías de las localidades más pobladas. En otras, el PSPV ya gobernaba antes del 24M (Villarreal, Alcoi, Ontinyent, Xàbia, Mislata, Alaquás o Quart de Poblet), y lo mismo que sucedía con las alianzas de izquierda (en Sueca, Oliva, Burjassot o Villena). Sin embargo, de esa treintena larga de ayuntamientos con más de 20.000 habitantes arrebatados a los populares mediante los pactos propiciados por los resultados de 2015, el centroderecha (PP y Ciudadanos) podría retomar la vara de mando en 22 con los resultados del pasado 26J. Dos tercios de los denominados 'ayuntamientos del cambio' sufrirían 'el recambio' a tenor de la sensibilidad de la mayoría sociopolítica reflejada en las urnas durante los últimos comicios.

En la provincia de Castellón, los pactos entre las fuerzas que integraron la candidatura 'A la valenciana' y el PSPV propiciaron un evidente cambio de signo en los principales ayuntamientos tras las elecciones del 24M. La izquierda pasó de regentar el de Villarreal apenas como la única isla dentro del mar azul de municipios donde imperaba el PP a gobernar en todas las ciudades más pobladas... Un año después, las urnas hablan y casi la mitad (Castellón, Benicarló, Onda, Almassora y Benicàssim de esas principales localidades castellonenses quedarían en manos de alcaldes moderados (PP junto a Ciudadanos) al trasladar los resultados del 26J a la composición de esos gobiernos locales.

La posición del partido de Rivera en lo que va de la legislatura indica que la formación naranja ha practicado el 'laissez faire' frente a la izquierda argumentando que a los populares les hace falta una larga temporada en la oposición para regenerarse. En el PP se han ido renovando los cuadros con cierta lentitud (es probable que los próximos congresos regionales aceleren ese cambio), y los buenos resultados del pasado domingo dan alas a los dirigentes del partido, con Bonig a la cabeza pero secundada por los responsables provinciales (Moliner en Castellón, Betoret en Valencia y Císcar en Alicante), que aún precisan de ajustar y depurar piezas en sus organigramas. Los últimos comicios refrendan el camino iniciado por el PP. No es el caso de Ciudadanos, que eludió la pérdida de escaños nacionales en la Comunitat, pero sufrió una retirada de apoyo electoral del 10% en apenas seis meses, el tiempo transcurrido entre el 20D y el 26J. De ese retroceso han tomado nota en C's, cuyos portavoces en la Comunitat se han aplicado a corregir ese talante permisivo ante socialistas y nacionalistas al frente tanto de los ayuntamientos como de la Generalitat, un endurecimiento del discurso que pudo comprobarse en el pleno de Les Corts celebrado esta pasada semana.

La provincia de Alicante sería la que registraría más casos de municipios donde los pactos de izquierda ya no permitirían consolidar mayorías para encabezar las principales alcaldías. Alianzas dobles, triples, cuatriples y hasta a cinco bandas, como en Torrevieja, donde hizo falta que Ciudadanos se decantara en el último momento a favor de verdes, socialistas, comunistas, podemistas... de tal modo que se ha previsto una alcaldía rotatoria que culminará con el PSPV al mando del ayuntamiento en el tramo final de la presente legislatura. Sin embargo, los resultados del 26J otorgan al PP en esa localidad 1.800 votos más que en el 24M (un 20% de incremento en votos respecto a un año atrás, tres concejales más).

El argumento de que la gente no vota lo mismo en su ayuntamiento que de cara a elegir a quién ocupe la Moncloa se sostiene en casos concretos. Sin embargo, por regla general (salvo localidades con alcaldes carismáticos, algo que además se acentúa si las localidades son pequeñas), la orientación del voto no varía demasiado entre los comicios locales y los nacionales. Durante la hegemonía del PP en la Comunitat, el histórico 'cinturón rojo' de pequeñas localidades gobernadas por el PSPV alrededor de Valencia capital quedó fulminado.

Torrevieja también permite observar que el 20-D los vecinos continuaron castigando al PP, que había gobernado la localidad durante 27 años, y prácticamente se clonaron los resultados de las municipales. Sin embargo, el pasado domingo se zanjó con 10.700 papeletas decantadas del lado popular, un 41,81% de los votos, cinco puntos más que seis meses antes y cuatro puntos más que el 24M.

La complicada arquitectura de pactos que desahució a la derecha en 2015 (cambalaches, según los populares, «tecnología política punta», según la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra) se viene abajo en Alicante. De los 20 municipios alicantinos con más población las alianzas de izquierda dejaron al PP al margen de las alcaldías en una docena, de las cuales los populares (que regentan en minoría Orihuela, Benidorm, Crevillent, Calpe e Ibi) podrían pactar para recuperar todas, excepto Dènia. En once de las doce se produce una reversión que devolvería la mayoría de concejales a los partidos de centroderecha.

El recambio en los ayuntamientos del cambio tiene su paradigma en Valencia. La capital, donde Ribó se convirtió en alcalde por obra y gracia dé los pactos entre los candidatos 'A la valenciana' y los socialistas. Los 16 concejales de una posible asociación entre PP y Ciudadanos resultaban insuficientes. Entre las dos formaciones de centroderecha apenas lograron el 40% de los votos en la capital hace un año. El domingo pasado obtuvieron el 51%, lo que dejaría a Ribó sin alcaldía a pesar de la rocambolesca situación del grupo municipal popular, desintegrado por un proceso judicial iniciado en enero pero que no le ha castigado electoralmente. En cualquier caso, en la provincia de Valencia, los votantes de los municipios arrebatados al PP por las alianzas de izquierdas se han mantenido más fieles a esos pactos que en Alicante. En el caso de la provincia valenciana la disgregación de los sufragios entre distintos partidos, plataformas y colectivos independientes es mucho menor que en tierras alicantinas. Entre los 20 más poblados, en 12 municipios las alianzas de izquierda alejaron al PP de los ayuntamientos que gobernaban antes del 24M. De esa docena, el centroderecha recuperaría la mayoría en la mitad: Valencia, Torrent, Gandia, Paterna, Alzira y Algemesí , mientras que seis consistorios (Sagunto, Manises, Aldaia, Xirivella, Xàtiva y Cullera) continuarían considerándose como 'ayuntamientos del cambio' a la espera de lo que deparen las elecciones, en el caso de los ayuntamientos, nunca antes de 2019, de modo que los ciudadanos podrán respirar un poco tras la sobredosis de votaciones de los últimos dos años.