Las Provincias

Íñigo Errejón, compromiso desde niño

Íñigo Errejón, compromiso desde niño
  • Una polémica beca de 1.825 euros al mes pone en el ojo del huracán a Íñigo Errejón, hijo de un alto cargo de la administración que le enseñó desde muy pequeño «a pensar y a combatir»

Eran legión quienes esperaban un paso en falso de Podemos, un motivo para sacar la artillería pesada contra la nueva formación. Y al final lo ha dado Íñigo Errejón (Madrid, 1983), imberbe secretario de Política del partido, reclutado por Pablo Iglesias cuando dirigía en Venezuela una investigación sobre Identidades Políticas de la Fundación GIS XXI. Pero ha sido otro trabajo de investigación, esta vez en España, el que le ha puesto en la picota. La 'culpa' la tienen los 1.825 euros mensuales que percibe desde marzo gracias a un proyecto sobre vivienda encargado por la Universidad de Málaga.

En teoría, el contrato obligaba a Errejón a trabajar allí 40 horas semanales, aunque el director del proyecto, el profesor Alberto Montero, le dio permiso para hacerlo desde Madrid. El problema, para los que han sacado el látigo contra Errejón, es que Montero es miembro de la dirección de Podemos y además su amigo. También llama la atención que fue el único que optó a un puesto muy goloso para el que se pedía «un doctor en Ciencias Políticas, con experiencia en la administración pública y en temas de vivienda». Aunque la rectora de la Universidad, Adelaida de la Calle, avaló en un primer momento la iniciativa, a finales de la semana pasada la institución abrió un expediente para aclarar si se cumplió el contrato. El número dos de Podemos ha defendido estos días que todo estaba en regla, aunque ya ha anunciado que su labor en el partido no le va a permitir seguir con el proyecto y que lo deja el mes que viene. También lo dice la ley: no podía cobrar como investigador y a la vez del partido, que desde abril le ha pagado alrededor de 7.000 euros.

No parece, sin embargo, que este enemigo de la casta política se achante fácilmente ante la tormenta. «Ladran, luego cabalgamos», suele despachar, parafraseando al Quijote. Íñigo siempre fue un rebelde, un niño ‘malo’. Vinculado a movimientos de izquierdas desde chaval, en 2006 fundó la asociación estudiantil Contrapoder, de profundo sentimiento anticapitalista. Incluso participó de forma activa, junto a Pablo Iglesias, en el famoso boicot a la conferencia de Rosa Díez en la Complutense, donde estudió Políticas. Siempre con el puño en alto. Y casi siempre con su hermano pequeño, Guille, al lado. El benjamín de los Errejón ha seguido los pasos de Íñigo a pies juntillas. También participó en la fundación de Contrapoder, también estudió Ciencias Políticas en la 'Complu' y, por supuesto, también es un ferviente troskista, enemigo declarado de los estalinistas. Lo que ha mamado en casa. Su Facebook está lleno de fotos con referencias a la lucha obrera y consignas marxistas, además de imágenes de Hugo Chávez o Evo Morales. También de fiesta con los amigos, que no todo va a ser compromiso político-social. «Guille me cambió la vida: no he jugado nunca tanto con nadie. Me duele si le duele, y me alegra si le alegra. Debe saber que admiro su inteligencia, su sensibilidad, su valentía», piropea Íñigo Errejón a su hermano en el prólogo de su tesis doctoral.

De UCD a Los Verdes

Los Errejón viven desde hace años en Pozuelo de Alarcón (el pueblo más rico de España), pero apartados del lujo que se respira en zonas como La Finca. Sin embargo, a la familia nunca le ha faltado de nada gracias al cómodo empleo del cabeza de familia, José Antonio Errejón, que ocupa cargos relevantes en la administración desde hace casi 35 años. En 1981 fue nombrado subdirector general de Medio Ambiente por el gobierno de la UCD, y ha pasado por diferentes sillones hasta llegar su actual puesto: director de Políticas Ambientales en la agencia estatal de Evaluación y Calidad (Aeval). José Antonio Errejón, miembro del Cuerpo Superior de Administradores Civiles, fue también uno de los firmantes del 'Manifiesto de Tenerife', el texto fundacional de Los Verdes. Un partido del que se alejó para estar más tiempo con la familia, según recoge un artículo de la época: «Estoy cansado, tengo poco tiempo para estar con mi hijo». Íñigo se lo agradece, en cierta medida, dedicándole su tesis: «A mi padre, que me ha enseñado a pensar y a combatir». Además, el hijo ‘permite’ al padre escribir periódicamente en ‘Viento Sur’, una publicación vinculada a la izquierda en la que Íñigo Errejón participa como miembro del consejo asesor y, cuando se anima, también como articulista. Como papá, que ahora también es militante de Izquierda Anticapitalista.

¿Y la matriarca? María Ángeles Galván es muy activa en Twitter y Facebook, donde no se cansa de apoyar a su hijo y al partido de su hijo: «Para la casta que nos desea incultos, nada peor que los nuestros enseñando e investigando en las Universidades Públicas #SuOdioNuestraSonrisa», escribió el viernes. Para Íñigo Errejón, que no ha contestado a las llamadas de este periódico, ella es «sostén y anclaje sólido en la tierra, cuidado, armadura, caricia, consejo, un descomunal criterio literario y, sobre todo, la defensa terca de la alegría, como algo inevitable». Un gran consejo para los tiempos que corren.