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El Senado mexicano reconoce «el destino como nación» que construye el País Vasco

El presidente del País Vasco, Iñigo Urkullu
El presidente del País Vasco, Iñigo Urkullu / Efe
  • Urkullu ha afirmado que "España tiene pendiente encontrar un mejor encaje para sus diversas realidades nacionales", en referencia a Euskadi, Cataluña y Galicia, y ha reclamado un "acuerdo abierto" para avanzar en el autogobierno

El presidente del Senado de México, Luis Miguel Barbosa, ha afirmado, ante el lehendakari Iñigo Urkullu , que "respeta" al Reino de España, pero que "reconoce el destino como nación que están construyendo" en el País Vasco.

En la cuarta jornada de su viaje institucional a México, el lehendakari ha intervenido en la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, una sesión que ha sido inaugurada por el presidente de la Cámara. Barbosa ha explicado que los senadores mexicanos "creen en la diversidad de las culturas, en la pluralidad y en la convivencia pacífica en el mundo".

Ha mostrado su "respeto a la construcción y destino" del País Vasco "como nación", aunque a renglón seguido ha dicho: "A ustedes los españoles se les quiere mucho en México; somos producto de un mestizaje con ustedes y compartimos una de sus lenguas". La otra, el euskera, es "una de las más antiguas del mundo", ha valorado.

Por su parte, Urkullu ha afirmado que "España tiene pendiente encontrar un mejor encaje para sus diversas realidades nacionales", en referencia a Euskadi, Cataluña y Galicia, y ha reclamado un "acuerdo abierto" para avanzar en el autogobierno.

Ha explicado que el País Vasco "busca su reconocimiento" como "realidad nacional" a través de un nuevo estatus político y ha citado como "referente" el caso de Escocia, en el que un "acuerdo político" entre los gobiernos británico y escocés permitió celebrar un referéndum sobre la independencia "en pleno corazón de Europa".

El lehendakari ha dicho además que existe "una oportunidad histórica" para la paz ahora que "el terrorismo de ETA ha terminado para siempre". Cumplidos tres años del anuncio del cese definitivo de su actividad armada, la banda debe "desaparecer", desarmarse y reconocer el daño causado. "Se trata -dijo Urkullu - de "cerrar este episodio definitivamente de forma que jamás se vuelva a repetir".

Los senadores mexicanos se han interesado por la situación en Euskadi tras el final del terrorismo y han planteado la posibilidad de aprender de la experiencia vasca e incluso adaptar a las "víctimas del crimen" de México las leyes de reconocimiento a los damnificados por ETA.

"Activar el movimiento social"

Urkullu ha explicado que para asentar la convivencia su Gobierno ha puesto en marcha el Plan de Paz y Convivencia, que aborda el tema desde "una concepción diversa" porque al daño causado por ETA hay que sumar las víctimas de los "contraterrorismos ilícitos de fuerzas parapoliciales del Estado español" y de los abusos policiales.

Ha explicado que el terrorismo etarra no ha llegado a causar "ruptura social" en Euskadi aunque sí entre los partidos políticos y ha reconocido que el PNV estuvo "callado y silente ante el terrorismo" durante años, aunque nunca actuó en connivencia con ETA.

Los nacionalistas han hecho "autocrítica muchas veces" por ello ha asegurado Urkullu , quien ha demandado al resto de fuerzas políticas vascas que hagan también una lectura crítica de su pasado. En su alocución ha puesto en valor el trabajo de organizaciones como Gesto por la Paz y Bakea Orain a la hora de "activar el movimiento social" contra ETA.

Ha ensalzado "el rearme moral" que supuso para la sociedad y los partidos el lazo azul y las concentraciones semanales de los años noventa para reclamar la libertad de los empresarios secuestrados por la banda, porque estos gestos sirvieron "para empezar a decir en voz alta lo que se decía de manera silente", con lo que se pasó a "una resistencia silenciosa visible".

Todo ello abrió al camino a la deslegitimación social del terrorismo que gozaba de "una cierra cobertura" por parte de la izquierda abertzale y contribuyó, junto con la política antiterrorista y la colaboración internacional, a que ETA anunciara hace tres años el fin de su actividad y a que la izquierda abertzale aceptara el ordenamiento jurídico y rechazara la violencia. En todo caso, ha advertido el lehendakari, queda mucho por hacer como ahondar en la memoria y la verdad, esclarecer los atentados sin resolver y reinsertar a los presos etarras que reconozcan el daño causado, sin que haya "impunidad" pero con una "política penitencia más flexible".