La vigencia de Maquiavelo

Fernando Cayo y Juan Carlos Rubio en el escenario del TeatroTalía durante la presentación de la obra. / irene marsilla
Fernando Cayo y Juan Carlos Rubio en el escenario del TeatroTalía durante la presentación de la obra. / irene marsilla

Fernando Cayo se convierte en el pensador florentino en la obra que está representando en el Teatro Talía de Valencia

NIEVES MARCOS VALENCIA.

«Todos ven lo que aparentas; pocos advierten lo que eres». Este pensamiento forma parte de los escritos del político, filósofo y escritor florentino Nicolás Maquiavelo, algunas de cuyas ideas vuelven a resonar en el Teatro Talía de Valencia, en la representación de la obra 'El Príncipe de Maquiavelo'.

El montaje teatral, basado en fragmentos de 'El Príncipe', 'Discursos de la primera década de Tito Livio' , 'Del arte de la guerra' y la correspondencia personal del propio Maquiavelo, aborda la cara oculta y oscura del poder político y económico puestos al servicio de la permanencia.

El actor vallisoletano Fernando Cayo, da voz al personaje de Maquiavelo en un intenso monólogo de 70 minutos, adaptado y dirigido por Juan Carlos Rubio.

Los textos de Maquiavelo sirven tanto para «dar consejos a los gobernantes» como «para que los ciudadanos sepan la manera en la que estos actúan», explicó Juan Carlos Rubio durante la presentación del montaje en Valencia.

Añadió que cuando comenzó a estudiar los escritos de Maquiavelo, se «sorprendió» al descubrir la relación de los textos del autor con la actualidad. En cuanto a la escenografía, Rubio desveló que se ha concebido un «espacio elegante, un despacho de los años 50», que se completará con «sorpresas» y aspectos que el espectador irá descubriendo.

Fernando Cayo, por su lado, explicó que la obra presenta una parte «emotiva» y la combina con «la ironía, el sentido del humor y la frustración» que siente el personaje que él mismo encarna, quien «tiene una forma de hablar del siglo XVI que recuerda a cualquier político de la actualidad».

- ¿Después de representar varias obras como único actor, se encontrará totalmente familiarizado con los soliloquios?

- Bueno, de los 40 espectáculos que llevo, seis son monólogos. Hay algunos de ellos que aunque los he ido compaginando con otros trabajos, forman parte de mi faceta creativa, porque enlazan con un concepto de creación de contar cosas de una manera íntima y personal. Sí que me siento cómodo en ese territorio, aunque es cierto que a veces echo de menos compartir escenario con otros compañeros. Pero ahora, como estoy en una serie de televisión ('Amar es para siempre') trabajando de lunes a viernes con un elenco de una veintena de personas, no siento esa nostalgia.

- ¿En esta obra, en qué lugar quedan los políticos?

- Creo que como seres humanos. Lo que hace aquí Maquiavelo es reflejarse a sí mismo como político, aunque en el momento en el que escribió el texto ya no lo era. Lo que vemos, sobre todo, en el espectáculo es que detrás hay un ser humano sujeto a la sabiduría, a la ignorancia, a las tensiones, a la conspiración, a la frustración, al servicio público, a la generosidad... Todos estas sensaciones forman parte de este Maquiavelo.

- ¿Tras tantas representaciones se sigue emocionando?

- Sí, sí. Hay muchos momentos... Hay uno en concreto bastante duro cuando habla de la frustración porque tiene un don para la política, que no lo puede utilizar porque lo han enviado al exilio. Esa impotencia la podemos conectar con la frustración que en algún momento de nuestra vida hemos sentido todos cuando alguien no nos ha valorado adecuadamente. Ese tipo de sentimientos conectan mucho con la emoción.

- En el espectáculo sale totalmente trajeado y luego cambia de vestuario.

- Sí, hay una evolución importante tanto de vestuario como de escenario. Al principio aparezco con un traje hecho a medida que nos remite al estatus del Maquiavelo triunfador. Si nos trasladamos al siglo XX nos llevaría a ese toque 'cool' de los políticos elegantes tipo Kennedy, que además aparece en un documental en la función, o a los Obama. Ese tipo de personajes más showman que políticos. Eso también aparece en este montaje teatral.

La obra, que se podrá ver en el Talía hasta el 10 de diciembre, se estrenó en junio de 2015 en el Corral de las Comedias de Alcalá de Henares. Después de una gira de gran éxito, se dejó de representar durante un año y medio debido a compromisos previos del actor protagonista. Ahora vuelve al circuito teatral con Bernabé Rico como productor ejecutivo, Concha Busto Producción y Distribución y el propio Juan Carlos Rubio.

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