Siena, el corazón medieval de la Toscana italiana

Siena, el corazón medieval de la Toscana italiana

Una ciudad popular y hermosa con incontables encantos que enamora a los turistas y curiosos que deciden visitarla

ÁLVARO ROMERO

Siena es, tras Florencia, la segunda ciudad más importante de la Toscana italiana, una región con encanto propio, paisajes preciosos, pueblos de cuento y una gastronomía apta para los paladares más exigentes. En esta zona sus gentes aún conservan tradiciones de antaño, desde artesanía trabajada a mano hasta la elaboración de recetas populares.

La pequeña villa de Siena transmite un encanto especial, un embrujo medieval que se siente en cada callejuela y en cada plazoleta. Suelos de piedra y edificaciones medievales entre las cuales se levantan majestuosos palacios, torres y singulares fuentes que adornan sus rincones. Su belleza no pasa desapercibida y en el año 1995 el centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Las mil caras de la ciudad

Urbe artística y llena de cultura tiene mucho que ver y disfrutar. El tiempo parece haberse detenido en Siena en el siglo XIII, cuando la ciudad comenzó a enriquecerse con un singular patrimonio histórico y arquitectónico que la ayudó a consagrarse, entre las colinas toscanas.

Surgió como asentamiento etrusco antes de ser colonia romana. Más tarde, durante las guerras con la vecina Florencia vivió un periodo de esplendor, fue entonces cuando importantes artistas pudieron plasmar sus obras y se alzaron algunos de los edificios más destacados de la ciudad.

Para descubrir Siena es necesario pasear sin rumbo por su centro histórico y los barrios cercanos. Están repletos de retorcidas callejuelas, enormes torres, palacios e infinidad de tiendas de artesanía local, además de bares y restaurantes donde degustar la deliciosa comida italiana.

La Plaza del Campo es el centro neurálgico de la urbe y el lugar donde se celebra el Palio. Allí se agolpan turistas y vecinos para disfrutar de los bares y restaurantes de la zona. Lugar espectacular donde se respira un ambiente medieval único, ayudado por los edificios que flanquean la plaza.

La Fuente Gaia, el Palacio Comunal o la preciosa Torre del Mangia, esta última cuenta con una altura que supera los 100 metros y desde su campanario ofrece unas preciosas vistas panorámicas de la ciudad. La Plaza del Campo alberga diferentes palacios y museos y desde allí nacen las arterias más importantes del casco antiguo. Junto a ella se hace hueco la Plaza del Mercado y la imponente catedral de Santa María della Scala.

Conocida como el Duomo de Siena es una de las construcciones más impactantes de la ciudad. Transmite lujo y belleza por los cuatro costados, tanto en su interior como en su exterior, donde se aprecia la decoración lineal en sus muros acompañados con un enorme rosetón central.

Siena es una ciudad tranquila que transmite paz, a ello ayuda las diferentes fuentes que se reparten por la urbe además de las decenas de palacios que salpican las calles, algunos de los más importantes son el de Piccolomini o el de Chigi-Saracini, entre otros. Diferentes plazas, y edificios religiosos entre los que destaca la Basílica de Santo Domingo, completan los atractivos turísticos de la ciudad.

La fiesta del Palio

Moverse por las tierras de los alrededores de Siena y sumergirse en su peculiar atmósfera es una aventura mágica, un recorrido entre múltiples paisajes de bosques espesos y antiguas fincas, con relieves arcillosos y estupendos recorridos.

La pasión de los habitantes de Siena por el Palio es algo que va más allá de la competición deportiva. Se trata de una cita tan estrechamente ligada a la vida ciudadana que es difícil comprender su importancia si no se ha nacido y crecido en territorio toscano.

La ciudad se engalana y se divide en 17 barrios, de los cuales sólo diez participarán en la carrera del Palio. Antes de ella tiene lugar un desfile con cientos de participantes vestidos rigurosamente de época.

El Palio, que consiste en dar tres vueltas a la Plaza del Campo cabalgando el caballo a pelo, tiene lugar el 2 de julio y el 16 de agosto de cada año, ganará el caballo que antes de las tres vueltas con o sin jinete.

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