Cinco rincones para perderse de verdad

Palacios Reales de Abomey, en Benín./
Palacios Reales de Abomey, en Benín.

La guía 'Viajar por el mundo' recorre los países más turísticos, pero también visita los más desconocidos, que ofrecen nuevas posibilidades para los amantes de las aventuras

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Los grandes destinos turísticos del mundo esconden en muchas ocasiones los atractivos de otras naciones que no figuran en las listas de países más visitados. El libro 'Viajar por el mundo', publicado por Lonely Planet, recorre tantos unos como otros, pero el hecho de que Francia, Estados y España, los países que más turistas reciben cada año, tengan el mismo espacio en este volumen que Surinam o Namibia lo convierte en una guía original e imprescindible. Benín, Bután, Kosovo, Tayikistán y Sudán del Sur son algunos de estos países desconocidos.

BENÍN

Benín es el país del vudú: allí nació y allí sigue siendo la religión oficial. Pero la mala fama que tiene el vudú no coincide con el carácter de sus habitantes, que según los viajeros, es el más afable de toda África. En Benín hay que visitar el monumento a los reyes de Dahomey, en Abomey; la puerta de No Retorno, monumento dedicado a los esclavos que se encuentra en Ouidah (capital del vudú y de la cultura afrobrasileña); el Grand Popo, en el golfo de Guinea; los edificios coloniales de la capital, Porto Novo; y los paisajes de Dassa Zoumé.

BUTÁN

Taktshang Goemba, en Bután.
Taktshang Goemba, en Bután.

Encajonado entre el Tibet (región perteneciente a China) y la India aparece Bután, el último reino del Himalaya, un enclave budista con una sola ciudad, Timbú, donde destaca su mercado de fin de semana. El visitante también debe ir al Taktshang Goemba (monasterio del Nido del Tigre), construido sobre un precipicio; al Punakha Dzong, el edificio más bonito del país, en la confluencica de los ríos Mo (Madre) y Po (Padre); a los templos del valle de Bumthang; y al monasterio de Trongsa.

KOSOVO

Ciudad de Prizren, en Kosovo.
Ciudad de Prizren, en Kosovo.

Algunos nombres evocan la guerra, y sin duda Kosovo es uno de ellos. Pero el país más nuevo de Europa, que se declaró independiente en 2008, posee atractivos que las bombas y los disparos no lograron silenciar. Por ejemplo, la antigua ciudad de Prizren, con sus calles adoquinadas, un puente otomano y la mezquita de Sinan Pasha; la encantadora ciudad de Peja; los monasterios de Decaniy Gracanica o las estalagmitas de las cuevas de Gadime.

TAYIKISTÁN

Carretera de Pamir, en Tayikistán.
Carretera de Pamir, en Tayikistán.

El turismo de aventuras tiene en Tayikistán, la exrepública más remota de la antigua URSS, el último rincón por descubrir. La carretera de Pamir, entre Khorog y Osh, es una de las más atractivas del mundo; el corredor de Wakhan es un espectacular valle con fuertes de la antigua Ruta de la Seda y montañas de 7.000 metros en la frontera con Afganistán; los siete lagos turquesa de Marguzor, junto a la ciudad de Penjikent; y el pequeño pueblo de Istaravshan, con su gran bazar, mezquitas y madrazas entre callejones.

SUDÁN DEL SUR

Pantanos del Sudd, en Sudán del Sur.
Pantanos del Sudd, en Sudán del Sur.

Siempre en los informativos por las malas noticias, Sudán del Sur, otro nuevo país, independizado en 2011, no puede escapar de las guerras y los conflictos desde su fundación. Por esta razón, el turismo continúa siendo muy minoritario. Pero el país ofrece estampas maravillosas, como los campos de papiro del Sudd; el lugar de reposo de John Carang de Mabior, una figura que contribuyó a acabar con la guerra civil, o los pantanos del sur, repletos de cobos de oreja blanca y medio millón de topis y gacelas de Mongalla, que participan en el mayor movimiento de fauna del mundo.

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