Burgo de Osma, la Soria medieval mejor conservada

Vista de Burgo de Osma. /Corina Arranz
Vista de Burgo de Osma. / Corina Arranz

Su espectacular recinto amurallado protege un trazado singular de gran belleza con calles estrechas y empedradas

ÁLVARO ROMERO

Burgo de Osma es uno de los rincones turísticos por excelencia de la provincia de Soria, un pueblo monumental situado en un entorno magnífico. Allí se trabaja una espectacular gastronomía cuya columna vertebral se sustenta en productos típicos de la zona. La antigüedad del pueblo, que en su día fue ciudad episcopal, deriva en una riqueza histórica y arquitectónica incalculable. Tanto es así que fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Una historia forjada por los pueblos que eligieron estas tierras leonesas para asentarse. Los romanos dejaron su huella pero, serían los visigodos quienes lanzarían la villa hacia un importante periodo de esplendor. En el siglo VI fue sede episcopal hasta la llegada de los musulmanes. Posteriormente, en torno al año 1.100 se empezó a levantar el casco histórico que aún se mantiene a día de hoy, floreciendo de nuevo y atrayendo el comercio.

Trazado medieval

El municipio de Burgo de Osma cuida con mimo su recinto amurallado del siglo XV que impacta por su perfecto estado de conservación, varias puertas dan acceso al interior. El antiguo trazado se encuentra ordenado en torno a la Catedral, uno de los edificios religiosos más importantes de la provincia. El templo, que mezcla de estilos gótico y románico, se levantó en la primera mitad del siglo XIII.

Junto al Palacio Espiscopal nace la Calle Mayor, arteria principal del casco antiguo y una de las imágenes típicas de la localidad. Yace flanqueada por antiguas casas y palacetes que se sustentan sobre soportales con columnas de piedra. Conduce directamente a la Plaza Mayor, un rincón distendido y ameno de bella factura. Allí se alza el Ayuntamiento y el hospital de San Agustín, ambos construidos en el siglo XVIII.

Junto a la localidad discurre el cauce del río Ucero y sobre él aún se conserva el puente romano. Todo ello vigilado por el antiguo Castillo de Osma, que domina el horizonte desde una de las colinas cercanas, una obra levantada en el medievo como recurso defensivo y herramienta para vigilar la llanura.

Entorno y gastronomía

A menos de 20 kilómetros de distancia se ubica el Parque Natural del Cañón de Río Lobos, una maravilla de la naturaleza donde disfrutar de bellos paisajes, rutas de senderismo, grutas y acantilados que albergan fascinantes especies animales, sobre todo aves.

Tan bello es el entorno como deliciosos son los platos tradicionales que allí se pueden degustar. Se sigue practicando la matanza y los productos derivados del cerdo como embutidos y carnes son los más destacados. Sin olvidar la caza y el cordero, que se cocina en caldereta o asado. Las alubias y el cocido castellano hacen las delicias de los paladares más tradicionales mientras diferentes tipos de seta buscan su sitio en recetas de temporada.

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