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¿Cómo disfrutar al máximo la isla de La Palma?

Caldera de Taburiente
Caldera de Taburiente
  • La Palma se erige como un plan perfecto para realizar una escapada y disfrutar del puente de Todos los Santos

Con la llegada del otoño las temperaturas comienzan a bajar y se aproximan las lluvias típicas de esta estación. Sin embargo, las Islas Canarias mantienen durante casi todo el año temperaturas primaverales e incluso veraniegas en algunas etapas postulándose como un lugar perfecto para realiza escapadas.

En este caso la isla de La Palma, una de las islas más vírgenes de las Canarias, se presenta como un destino ideal para alejarse de la rutina, ya sea en familia, en pareja, con amigos o con uno mismo. Es el escenario de múltiples planes, perfectos para empaparte de su esencia. Un esencia que todo viajero querrá volver a vivir.

Senderismo, 708 kilómetros de senderos aptos para cualquier preparación física que esconden rincones únicos y asombros. En La Palma se pueden encontrar paisajes muy diversos, desde la tupida vegetación del bosque de los Tilos, hasta la lava y la huella volcánica de la Ruta de los Volcanes, pasando por el sorprendente Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

Admirar sus acantilados, desde el Puerto de Tazacorte, al oeste de la isla, salen a diario embarcaciones para disfrutar de una excursión inolvidable por la costa de Tijarafe y Tazacorte. Allí, no será raro que el visitante comparta viaje con los delfines y peces voladores que merodean por la costa. La belleza de sus acantilados se puede contemplar desde el mar y la tierra.

Contemplar las estrellas, La Palma cuenta con uno de los mejores observatorios astrofísicos del mundo, ubicado en el Roque de los Muchachos. Para el turista, alejarse de las zonas más pobladas y levantar la vista al cielo estrellado en alguno de sus miradores astronómicos será un verdadero placer. Dormir bajo un manto de estrellas lejos de la contaminación lumínica, una experiencia imposible cerca de las grandes ciudades.

Deportes de aventura, si hay algo por lo que destaca la Isla Bonita es por su amplia oferta de actividades al aire libre. Rutas en bici, en quad, parques multiaventura, paseos en piraguas, buceo o parapente son algunas de ellas.

Disfrutar de la playa, el otoño no implica bajas temperaturas que impidan disfrutar de su peculiar costa. La Palma cuenta con bonitas playas de arena negra no masificadas. Nogales, la Veta, Los Cancajos, Bajamar o Echentive son algunas de las más hermosas. Por otro lado, darse un baño en las piscinas naturales, como el Charco Azul o La Fajana, es imprescindible.

La isla en coche, aquellos que recorran la isla en coche notarán que las distancias no son un impedimento, bajar de él y embriagarse con las vistas y sonidos que les envuelve será una necesidad para el viajero. Además, la web Visit La Palma ha previsto varios circuitos de carretera perfectos para dejarse cautivar con los mejores atractivos de la isla.

Gastronomía de rechupete, de entrante, chicharrones; de primero, potaje de trigo; de segundo, carne de cabra en salsa; y de postre, quesillo. Además, estos manjares maridan a la perfección con un vino albillo, tinto o rosado de producción local. Y si queda espacio en el estómago, no se puede olvidar el barraquito, un café que se prepara con leche condensada, leche natural, canela, corteza del limón y licor 43.

Revivir la historia, el patrimonio arquitectónico destaca por iglesias con retablos barrocos, pinturas y esculturas flamencas como Nuestra Señora de Candelaria en Tijarafe o Nuestra Señora de las Nieves en Santa Cruz de La Palma. Las casonas con patios centrales, balcones de madera o las casas rurales de piedra con aljibes y la bodega, son típicas de las zonas norte y noroeste.

Tranquilos paseos, cualquier punto de la isla es idóneo para esta actividad, por ejemplo el Puerto Naos o Tazacorte para admirar el atardecer o Los Llanos de Aridane o Santa Cruz de la Palma para una vuelta nocturna, entre otros.

De compras, toda visita bien merece llevarse un recuerdo y, para ello, desde productos gastronómicos de producción local hasta artesanía típica de la isla, como la seda, la cerámica, los puros o las cestas. Por supuesto, es imprescindible una cita con las originales tiendas que se encuentran en los núcleos urbanos.