Verano del primer amor

Timothée Chalamet y Armie Hammer en 'Call me by your name'. / lp
Timothée Chalamet y Armie Hammer en 'Call me by your name'. / lp

Luca Guadagnino logra cuatro nominaciones al Oscar, entre ellas la de mejor película, por la crónica sensual y sutil de un idilio de juventud

OSKAR BELATEGUI

Cuatro nominaciones a los Oscar avalan la extraordinaria recepción crítica que ha tenido 'Call me by your name' (Llámame con tu nombre') desde que se presentó, fuera de concurso, en la Berlinale. La cinta de Luca Guadagnino aspira a las estatuillas a mejor película, actor protagonista (Timothée Chalamet, el chico de moda en Hollywood desde que donó al movimiento Time's Up su sueldo a las órdenes de Woody Allen), guion (obra del veterano James Ivory) y canción. Hemos visto otras historias de iniciación a la vida ambientadas durante un bucólico verano. Pero pocas con la extrema sensibilidad que demuestra el director de Palermo.

'Call me by your name' es una de esas películas que provocan ganas inmediatas de irse de vacaciones. Ambientada en 1983, transcurre en un idílico lugar del norte de Italia sin determinar. La novela de André Aciman que adapta se situaba en la Riviera, pero Guadagnino ha preferido que en vez de mar haya un río en el que refrescarse del calor y una alberca en la que el contacto entre dos pies dice más que mil besos. El joven Elio (Chalamet) mata el estío con baños, paseos en bici y verbenas. Es un chaval precoz de 17 años que transcribe y toca música en la fastuosa villa familiar del siglo XVII. De vez en cuando, flirtea con una amiga (Esther Garrel). Todo cambiará cuando aparezca un investigador americano de 24 años (Armie Hammer), que trabaja en su doctorado y llega para ayudar como becario al padre de Elio, profesor especializado en cultura grecorromana. Si en 'Verano del 42' un chaval quedaba prendado de una viuda de guerra tan bella como Jennifer O'Neill, aquí la diferencia de edad tampoco es problema. «El amor, al no entender de geografía, no conoce fronteras», sostenía Truman Capote, al que Guadagnino cita a la hora de hablar de su película. «Me gusta pensar que 'Call me by your name' cierra una trilogía basada en el deseo, junto a 'Yo soy el amor' y 'Cegados por el sol», argumenta. «Mientras en las anteriores el deseo conducía a la posesión, el remordimiento, el desprecio o la necesidad de liberación, aquí quería explorar un idilio de juventud». 'Call me by your name' rezuma nostalgia por los veranos perdidos y derrocha sensualidad. Cuerpos bellos, arte, música, naturaleza... Las pulsiones sexuales del joven protagonista son siempre sugeridas en vez de mostradas, lo que le ha valido a Guadagnino -abiertamente gay- ciertas críticas del colectivo LGBT por recatado. Entre los cineastas de los que bebe -Renoir, Rivette, Rohmer- resulta inevitable pensar en el Bertolucci de 'Belleza robada'.

La emoción y vulnerabilidad que desprende el filme no entiende de orientaciones sexuales. Atento a los gestos y los pequeños detalles, Guadagnino enamora con la crónica del arrebatamiento que supone siempre el primer amor. Desborda melancolía.

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