Tobogán de emociones

Carmen Machi, Dani Rovira, Aitana Sánchez-Gijón y Adriana Ozores./
Carmen Machi, Dani Rovira, Aitana Sánchez-Gijón y Adriana Ozores.

Carmen Machi, Aitana Sánchez-Gijón y Adriana Ozores protagonizan 'Thi Mai'

A. G. ARRIBAS

La cineasta Patricia Ferreira ha dado el salto a la comedia con la producción 'Thi Mai', una historia de amistad y de superación de la pérdida, protagonizada por tres actrices maduras: Carmen Machi, Adriana Ozores y Aitana Sánchez-Gijón, que están «en el mejor momento de sus carreras».

«Con lo difícil que es hacer una película tienes que rodearte de los mejores; ya tenía el mejor guion y busqué al mejor equipo; lo bueno fue que todos se apuntaron inmediatamente», ha dicho la directora madrileña en una entrevista con Efe, realizada con motivo del estreno de la cinta este viernes en las salas españolas.

Realizadora de series de televisión tan míticas como '7 vidas' o 'Aida', donde coincidió con Machi y con la guionista de 'Thi Mai', Marta Sánchez, esta cinta es la primera incursión en la comedia de Ferreira, conocida autora de dramas tan dispares como 'El alquimista impaciente'(2002), basado en una novela de Lorenzo Silva, o 'Els nen salvatges' (2012).

«Lo que me gusta es trabajar en cosas que me sorprendan y si hago cosas diferentes cada vez, el reto me motiva. Lo fundamental es encontrar un buen guion», afirma la directora, que tardó «hora y media» en leer el texto de Sánchez y saber «que había que hacer esa película».

'Thi Mai' cuenta la aventura que lleva a tres amigas a viajar a Vietnam para buscar a la niña que han dado en adopción a la hija de Carmen, recién fallecida en un accidente de tráfico. A partir de ese momento, 'Thi Mai', que es el nombre de la pequeña vietnamita, se convierte en una historia de amor, esperanza, duelo y tesón que sacan adelante con enormes dosis de humor «tres mujeres adultas, rebosantes de humanidad, fuertes, decididas y llenas de vitalidad». Es, además, la primera película española rodada en Vietnam. «Sólo un productor muy osado te da vía libre a un proyecto así», concede la madrileña, que cuenta «maravillas» de Hanoi, donde, un vez solventadas los primeros problemas de entendimiento, todo fue «colaboración».

Los vietnamitas «son gente muy tranquila, muy sonriente y muy educada que nos hizo el día a día del rodaje muy fácil. En los mercados incluso movían sus puestos para hacer sitio a las cámaras», recuerda.

En ese «tobogán de emociones», tal y como describe la directora la película, sus personajes rompen su rutina.

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