Planes: De una playa 'ministérica' a un hotel literario

Aspecto de la cala Pebret, en el parque natural de Serra d'Irta. / LP
Un buen plan

La cala Pebret en Peñíscola, donde se rodó 'El Ministerio del Tiempo', es un deleite del Mediterráneo, como el Voramar de Benicàssim, en el que se hospedaron Hemingway y Dos Passos

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

No está frecuentada por turistas, sino por lugareños. Tampoco es de fácil acceso, ni tiene puesto de socorrismo ni ondean banderas (roja, verde o amarilla). No hay chiringuito, ni falta que hace. Posee aspecto silvestre y permite estar alejado del mundanal ruido de una de las localidad de la Comunitat que cuelga el cartel de completo en verano. Hay otra Peñíscola a pocos kilómetros del castillo del Papa Luna y se llama cala Pebret, dunas del Pebret o playa Pebret.

Son varios nombres para referirse a un trozo de costa dentro de la Serra d'Irta. Es de las pocas playas de arena del parque natural. La referencia para llegar hasta este enclave del Mediterráneo es el cuartel de carabineros que hasta mediados del siglo XX se encargaba de controlar el tráfico de mercancías, pero ahora el edificio se ha rehabilitado y se reutiliza para las labores de conservación del paraje. Hasta la cala de apenas 300 metros de longitud sólo se accede a través de vehículo propio. El polvo y unas vistas muy mediterráneas acompañan los 30 minutos del agreste trayecto desde el centro de Peñíscola. Una vez aparcado el coche, se recorren a pie unos pocos metros hasta llegar a primera línea de litoral.

Desde la arena se observa la inmensidad azul, sin obstáculos ni construcciones que empañen un horizonte que tiende a infinito. El territorio casi virginal atrae básicamente a los vecinos del Baix Maestrat que, antes más que ahora, se mostraban reacios a dar indicaciones de cómo llegar hasta la cala, pero Google ya no permite guardar misterios ni secretos y los autóctonos son muy conscientes de que el presente y el futuro de Peñíscola pasa por el turismo.

La cala Pebret es un enclave de cine literal y en sentido figurado. Hasta allí se desplazó el pasado enero el equipo de 'El Ministerio del Tiempo' para rodar el capítulo 2 de la tercera temporada, 'Tiempo de espías'. De las localizaciones en Peñíscola al creador de la ficción, Javier Olivares, le gustó que «no hay elementos extraños que eliminar o esconder durante el rodaje».

Desde la web de RTVE se puede ver el episodio de 'El Ministerio del Tiempo', las escenas de playa apenas ocupan unos minutos de la producción, pero sirven para hacerse una idea del paraje. La cala de la Serra d'Irta fue en la pequeña pantalla una playa de Huelva, donde se desarrolló la operación 'Carne Picada' que contribuyó a que los aliados ganaran la II Guerra Mundial. En Benicàssim, a pocos kilómetros de Peñíscola, un hotel también tuvo un papel esencial durante otro momento bélico: la Guerra Civil. «Se construyó en 1927 y durante la guerra fue hospital de sangre de las Brigadas Internacionales. Se llamaba general Miaja y le cambiaron el nombre. Vinieron muchos artistas famosos a entretener a los brigadistas heridos en el frente de Madrid como Paul Robeson, Dorothy Parker o John Dos Passos». El entrecomillado pertenece a la novela 'León de ojos verdes', de Manuel Vicent, y el hotel al que hace referencia es Voramar, que acogió a inquilinos de relumbrón como Alejo Carpentier, Ernest Hemingway, André Malraux y Ilya Herenburg, y los autores Antonio Buero Vallejo, Miguel Hernández y Manuel Altolaguirre.

El hotel, un edificio robusto, no es minimalista ni en él predominan los tonos blancos y grises. Tampoco ha sido colonizado por el diseño de los países escandinavos. Es un alojamiento que conserva la estética mediterránea, sin complejos, sin artificio. Nada más y nada menos.

Quizá no sea el inmueble más 'instagrameable' de la costa de Castellón ni falta que hace. No se hospeda una persona para fotografiarse en él, sino para disfrutar. El Voramar, en este punto, es un acierto. Desde él se puede caminar por el paseo y asombrarse con las villas de principios del siglo XX. Una de ellas, dicen, fue el escenario de la historia de amor entre Ernest Hemingway y la periodista Martha Gellhorn. Por estas mansiones, merodeó Henry Cartier-Bresson. Con estas pinceladas históricas a veces se duda si cualquier tiempo pasado fue mejor...

Volviendo al presente, la ubicación del hotel Voramar, donde Berlanga rodó 'Novio a la vista' (1954) -como se relata en 'León de ojos verdes- es perfecta. Las vistas desde las habitaciones son inmejorables (incluida las de las terrazas con hamaca desde la que sentir la brisa del mar) y también desde el restaurante se divisa la playa de Benicàssim. Sin obstáculos, sin florituras.

La cafetería del hotel está prácticamente sobre la arena. La playa de Voramar es en sí misma un reclamo igual que el alojamiento, que acoge ilustres huéspedes sin hacer ruido. Uno de ellos fue el filósofo polaco Zygmunt Bauman, recientemente fallecido, que participó en el festival Rototom de 2012.

Siempre es un buen plan dejarse llevar por la ficción (de la pequeña pantalla, de la literatura y del cine) sin perder de vista el Mediterráneo.

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