El plan de... Ximo Tébar

El plan de... Ximo Tébar

El músico encuentra la inspiración en lugares tan dispares como Altea y Sot de Chera | Mar y montaña para desconectar

NOELIA CAMACHO

El plan veraniego del músico de jazz valenciano Ximo Tébar no podía ser algo común. No es porque sus destinos predilectos para el periodo estival sean muy desconocidos sino porque el artista combina mar y montaña para encontrar la inspiración.

Tébar se mueve entre Altea y Sot de Chera. En la primera, que incluso llegó a dar nombre a una canción en uno de sus primeros discos, asegura que halló lo que el califica como su «sonido mediterráneo». Lo hizo en lugares como el casco antiguo -en el que recomienda parar para tomar un helado-, la plaza de la localidad o la visita obligada a sus tiendas, «en las que puedes observar como trabajan los artesanos de la zona».

En muchas ocasiones, Tébar ha navegado con sus hijos por cualquier enclave de la bahía de Altea. «Cuando eran pequeños, solíamos hacerlo. Fue una de las etapas más divertidas de mi vida. Porque, además, te permite montar aventuras, ver cuevas...», afirma. Uno de sus espacios predilectos en esta zona es el camping Cap-Blanch. «Su director y buen amigo mío, Vicente Ibáñez, es un estudioso e investigador erudito de la cultura talayótica y me paso horas paseando con él por el paseo de El Albir escuchándole contarme sus investigaciones». ¿Y para comer?«Me encanta el restaurante Enrique en El Albir, y las clóchinas, las habas y las sardinas de El Bodegón de Pepe», cuenta el artista.

Sot de Chera.
Sot de Chera.

Aunque Tébar adora el Mediterráneo, tiene mucha vinculación con la localidad valenciana de Sot de Chera. Situado a unos 70 kiómetros de la capital del Turia, «el pueblo ofrece una gran cantidad de posibilidades alucinantes para desconectar», dice. Cada verano, suele dar un concierto en un municipio que destaca por la calidad de su agua y su multitud de fuentes. «Es como estar en un parque geológico con una diversidad espectacular. Hay un castillo árabe que se puede visitar y disfrutar de las espléndidas vistas. También se puede accedar a el Charco del Gruñidor, que es un río apto para el baño. Por la tarde se puede pasear por las callejuelas, todas ellas decoradas con plantas que cuidan los propios vecinos... », enumera el músico.

Altea.
Altea.

La gastronomía de la zona también es de degustación obligatoria, según cuenta el músico de jazz. «Aconsejo comer olla churra y gazpacho del pastor en el centro de turismo rural El Cerrao o en el Racó de la Llar», manifesta. Este mismo espacio permite que todos los interesados puedan alojarse en el enclave. «También recomiendo los apartamentos Aldubaya. Este municipio tiene unos paisajes muy bonitos, está todo muy cuidado», confiesa.

Y es que el valenciano, pese a no parar de ofrecer actuaciones durante el verano, se reserva días para saborear tanto los placeres de la costa como del interior de la Comunitat.

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