El Palmar, una isla en plena Albufera

Un grupo de turistas antes de 
iniciar un paseo por la Albufera./
Un grupo de turistas antes de iniciar un paseo por la Albufera.

Los restaurantes de la zona ofrecen productos tradicionales de primera

PEDRO G. MOCHOLÍ VALENCIA.

A pesar de que tenemos bastantes datos históricos sobre la dimensión de l'Albufera, creo que no somos conscientes, pues cuando llegó Jaime I y reconquistó la ciudad, las orillas de este lago natural llegaba hasta las mismas puertas de la ciudad. Aprovechando su extensión, y en algunos tramos su poca profundidad el cultivo del arroz que implantaron los árabes se hizo muy popular, conllevando que poco a poco esa popularidad se fue extendiendo y el cultivo del arroz invadió buena parte de los terrenos de l' Albufera. En medio de ella se encontraba una isla que en un principio era habitada por familia árabes, pero que con la reconquista de la ciudad, tuvieron que abandonarla. Para que no se deshabitara, en 1248 se buscó a familias de las localidades próximas; Ruzafa, Valencia, Silla o Catarroja con barcas y que utilizaran la isla en caso de temporal o necesidad.

No es hasta mediados del siglo XVIII cuando los pescadores se empiezan a asentar allí, y se habla de gente de Catarroja y de Ruzafa, pero también se dice que entre los primeros pobladores, hubo gente de Torrent.

Sin lugar a dudas, las anguila, las llisas, las tencas o las lubinas son las bases de sus capturas. Con ellas se inicia un importante comercio con la ciudad, pero con las sobras de lo que no venden se inicia una gastronomía de subsistencia propia de las familias de los pescadores, y poco a poco, el all i pebre se convierte en uno de los guisos más populares del lago y de las localidades que lindan con él. Aunque la anguila es él más pescado, el guiso del all i pebre se utiliza en todos los demás pescados, pues el sabor a barro es muy común en todo aquello que habita en L´Albufera.

Para que ese sabor remita, es fundamental la utilización de dos ingredientes; el ajo y el pimentón. La utilización de la patata, viene marcada para paliar el apetito.

Buena muestra de ello viene muy bien relataba por la novela de Blasco Ibáñez 'Cañas y Barro'. Blasco va mucho más allá cuando relata los problemas familiares entre los pescadores y aquellos que quieren iniciar el cultivo del arroz, secando partes de L´Albufera, ganando tierra a ésta. Es en 1930 con la construcción de tres puentes cuando El Palmar deja de ser una isla, uniéndose a tierra firme.

La facilidad que supone poder acudir a El Palmar con vehículo propio, y no depender de la barcaza que generaba el tráfico diario, hace que poco a poco la pedanía se popularice, una situación en la incide la emisión por TVE de la serie 'Cañas y Barro' en 1978, serie que graba sus exteriores en la propia localidad, subiendo la popularidad solo entre los valencianos sino en todo aquel turista que llegaba a la ciudad.

Bocopa

Esta subida de la popularidad hace que su gastronomía también se popularice, multiplicándose las casas de El Palmar que se reconvierten en locales de hostelería, haciendo del all i pebre de anguilas su plato estrella, y el más demando por todo aquel que llevaba a conocer la antigua isla.

Todo esto conllevo la creación de la Asociación de Restaurantes de El Palmar, asociación que vela por ofrecer una buena y tradicional gastronomía.

Los restaurantes que forman parte de ella son los siguientes: Albufera, Casa Jaime, l'Andana, Quiques, Llar del Pescador, Cañas y Barro, Bon Aire, El Palmar, Isla, El Sequer de Tonica, Racó de las Eres, Establiment, El Redolí, Rek, Nou Racó, La Perleta Valenciana, Planta Azul, La Sequiota, Mornell, Mateu, Maribel y el restaurante Illa.

Desde hace unos años, la Asociación patrocina y avala el Concurso de All i Pebre de El Palmar, concurso en el que también colaboran las bodegas Bocopa, ya que sus vinos, armonizan a la perfección con los platos típicos de El Palmar.

Hace unos días, me acerqué a disfrutar de varios platos típicos, y me di una vuelta por varios restaurantes.

El primer plato fue un esgarraet de llisa, un plato que se elabora con pimiento y cebolla (que han sido cocidos en horno de leña), la llisa, aún siendo un pescado menor, posee unas carnes de gran sabor. Este plato lo acompañé con Marina Alta, elaborado con moscatel, tiene un toque afrutado muy seductor.

Está claro que las anguilas no pueden faltar en ningún menú, y hay que reconocer que para comer un buen all i pebre, El Palmar es el lugar indicado. Mi primera recomendación son las anguilas fritas con un ligero toque picante con alguna guindilla. La piel frita de la anguila da un toque crujiente muy apetecible, al igual que sus carnes. Para acompañar este plato, que mejor que las burbujas que nos ofrece el Marina Espumante. Un vino de una burbuja delicada y persistente que da un toque muy refrescante a la carne de la anguila frita. Por supuesto el típico y ancestral all i pebre es el plato rey. Un guiso básico en el que las almendras, los ajos, el pimentón dulce y unas guindillas (al gusto), y dónde el caldo que resulta está delicioso, y hay que hacer una buena previsión de pan para disfrutar del guiso y por supuesto de las anguilas.

El all i pebre hay que acompañarlo con un vino que tenga toques cítricos cómo el nos ofrece el Laudum Chardonnay Joven, un vino orgánico con una nariz frutal y que recuerda al azahar, y esas notas cítricas que equilibran tan bien con este untuoso guiso.

Otra de las especialidades que encuentras en los restaurantes de la asociación son los arroces, y los encuentras de todas las variantes. La paella valencia (conejo, pollo y caracoles) es mi debilidad, y así que voy a poner punto final a mi paseo por El Palmar en una de sus terrazas que dan al lago y así disfrutar de ese contacto con la naturaleza que aquí encuentras.

Un paella, con una ligera capa de arroz y con un buen surtido de verduras y carne, y con una gran punto de arroz se merece un vino que éste a su altura. Así que el Laudum Roble es el seleccionado. Elaborado con la variedad Monastrell (70%) y la Syrah (30%). Un vino de gran cuerpo y una gran presencia tánica. En nariz hay frescura, frutos rojos y unos toques balsámicos muy singulares.

Un lujo para los valencianos tener una localidad tan próxima como El Palmar, y toda la historia que le rodea, al igual que a L´Albufera, y ahora que nos encontramos en Fallas podemos encontrar un rato y pasear por sus calles, y disfrutar de su gastronomía. Felicidades.

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