La magia existe

Millicent Simmonds en una secuencia de 'El museo de las maravillas'. / lp
Millicent Simmonds en una secuencia de 'El museo de las maravillas'. / lp

'El museo de las maravillas' es un homenaje a la infancia a través de la historia de Ben y Rose, dos niños de dos épocas distintas

N. M.

Todd Haynes dirige 'Wonderstruck. El museo de las maravillas', adaptación del libro infantil 'Maravillas' que cuenta en su reparto con Michelle Williams, Julianne Moore, Cory Michael Smith y los niños Oakes Fegley y Millicent Simmonds que interpretan a Ben y Rose, dos niños de dos épocas distintas que desean en secreto que sus vidas sean diferentes.

El filme, que se estrena hoy en España está ambientada en los años 30 y en los años 70. Empieza en 1927, cuando una niña huye de su casa en Nueva Jersey para ir a Manhattan, con la esperanza de encontrar a alguien que fue importante para ella en el pasado. Cincuenta años más tarde, un niño sordo con una trágica historia personal encuentra una pista sobre su familia que lo lleva a huir de la Minnesota rural en la que crece, hasta Nueva York. A medida que sus aventuras los conducen a nuevos lugares, donde los misterios sobre ellos mismos y sobre el mundo parecen acecharles, sus historias se cruzan en una simetría hipnotizante impulsada por la esperanza. Para ambos, su incapacidad para oír y comunicarse (sin conocer la lengua de signos) hace que su búsqueda en la gran ciudad sea emocionante a la par que peligrosa.

'El museo de las maravillas' aprovecha elementos del cine mudo para aplicarlos a la narración, lo que provoca interesantes reflexiones sobre el lenguaje y el poder de las imágenes, invitando al espectador a aproximarse a la experiencia del cine mudo.

La película, que ya fue presentada en el pasado Festival de Cannes, logra infundir las sensaciones infantiles de que la magia existe y de que todo es posible.

La productora del director Toff Haynes, Christine Vachon, señala que además de los personajes muy conseguidos y la originalidad de la historia, las distintas épocas en que todo sucede «fueron algo que le dio al proyecto un extra de creatividad y profundidad, que lo convirtieron en un desafío que vale la pena».

Vachon explica que la forma en que estas historias se entrecruzan «de una forma inesperada y hermosa» implica que hay «una evocación muy auténtica de la infancia en ambas historias.

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