7 lugares de Valencia con historia feminista

Catedral de Valencia, enclave del feminismo valenciano. / Catedral de Valencia

Conoce siete de las mujeres más importantes de la historia valenciana a través de esta ruta por la ciudad

TAMARA VILLENAValencia

Valencia es una ciudad donde la figura de la mujer ha tenido gran relevancia histórica, pero también poca visibilidad, como sucede de manera tradicional con todo lo femenino que se salga de los estándares y límites de género establecidos por el patriarcado. Escritoras, inventoras, impresoras, reinas o primeras universitarias: independientemente de su profesión o cargo, todas han sido relegadas a un segundo plano donde sus logros no fueran lo suficientemente visibles como para romper los cánones imperantes.

No son todas -ni mucho menos-, pero aquí te mostramos a algunas de las mujeres que se atrevieron a desafiar y romper los roles sociales en Valencia, desde la época romana hasta el siglo XX, a través de una ruta por los lugares de Valencia que marcaron con su figura. Quizás ahora, cuando recorras la ciudad y veas estos rincones, los mires con una perspectiva diferente:

Víria Acte

Nació en la 'Valentia' romana en el año 90 y probablemente fuera esclava, aunque todo parece indicar que posteriormente fue liberta. Dejó tres inscripciones encontradas en Valencia que pertenecen a la época de los emperadores de las dinastías Flavia o Antonina. Su reputación está relacionada con los negocios industriales o comerciales e incluso pudo ser propietaria de un taller donde se producian lápidas y estatuas, al cual acudían clientes del estamento social más elevado.

Su alta posición y prestigio social se evidencia por las estatuas erigidas en su honor en la ciudad. Es todo un ejemplo de la autonomía e independencia femenina, ya que el hecho de que fuera una mujer empresaria y gestionara su propio patrimonio son exponentes de la gran libertad que Víria logró adquirir. Una libertad poco usual en una época donde los recursos de las mujeres provenían generalmente de su dote y de la herencia de propiedades agrícolas.

Si pasas por la Catedral de Valencia podrás ver un fragmento de inscripción romana con el nombre de Víria grabado, que perteneció a un monumento del área del fórum de la antigua 'Valentia'.

Catedral de Valencia. / JESÚS SIGNES / Las Provincias

Germana de Foix

Germana de Foix, es probablemente el exponente político clave para entender el siglo XVI en la Ciudad y Reino de Valencia. Casada los 18 años con Fernando II de Aragón o El Católico (viudo de Isabel un año), su unión tuvo un importante peso político porque ratificaba los acuerdos de paz del Tratado de Blois con Luis XII de Francia, tío de Germana. Desempeñó funciones políticas como Lugarteniente General de Aragón, Cataluña y Valencia, presidió las Cortes Generales de 1512 y en 1515 las Cortes Aragonesas.

A pesar de ser su abuelastra, mantuvo una apasionada relación amorosa con Carlos I de la que nacería su hija Isabel, no reconocida oficialmente. Tras casarse con el Marqués de Brandemburgo y con el fin de las germanías en el Reino, es nombrada Lugarteniente y Virreina de Valencia y se instala en el Palacio Real, desde donde ejerce una brutal represión contra los agermanados que continuaría durante su posterior matrimonio con Fernando de Aragón.

Famosa por su gobierno autoritario, arbitrista y violento contra los agermanados y todo tipo de oposición, reconocío en sus escritos haber ordenado ejecutar a más de un centenar de personas. También hizo frente con mano de hierro y crueldad extrema al bandolerismo, las luchas internas de poder nobiliario, rebeliones moriscas y contribuyó al empobrecimiento de los campesinos libres con una refeudalización a favor de la nobleza.

Sus restos se encuentran en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, un impresionante edificio erigido en honor a una mujer tirana y autoritaria, pero que supo hacerse con el poder y destacar en una época de conflictos dirigida por hombres.

Monasterio de San Miguel de los Reyes. / LP

Violant de Hungría

Violant, hija del rey Andrés II de Hungría, fue la segunda mujer de Jaime I tras la separación del conquistador de Leonor de Castilla, por instrucciones del Papa. Tras su matrimonio, se adapta rápidamente a las costumbres mediterráneas y a sus obligaciones como reina, impulsando de forma determinante la conquista del reino de Valencia en 1238 y participando activamente en la política real.

Impulsó la creación de la ciudad medieval de Castellón mediando ante el rey, lo cual la convirtió en la primera dama 'Na Violant', a la que se honra en las fiestas de la Magdalena por permitir el traslado de la colina de la Magdalena al litoral, plano y fértil. Por ello, todos los años durante estas fiestas, la comisión Germandad dels Cavallers de la Conquesta desfilan y nombran a una reina en homenaje a Violant de Hungría.

Conocida por reinar con carácter, luchó especialmente por repartir entre los siete hijos que tuvo con Jaume I las conquistas del monarca e incitando a la enemistad del rey con Alfonso de Aragón, el hijo del primer matrimonio del gobernador con Leonor de Castilla. Se mantuvo al lado de su esposo durante el asedio a Valencia y fue testigo de la negociación para la rendición de la ciudad, que tuvo lugar en el Real, hoy atribuído al barrio de Ruzafa.

En este barrio encontramos el mosaico que rememora el histórico acontecimiento donde participó la reina, que fue una figura crucial en el mismo desde la sombra por su influencia sobre Jaume I y la importancia que éste le daba a su opinión.

En el barrio de Ruzafa se produjo la rendición de la ciudad. / OFM Val

Mencía de Mendoza

Mencía de Mendoza fue una humanista -discípula del educador Juan Luis Vives-, noble y política española que se convirtió en Marquesa del Cenete con tan solo 14 años. Creció en el entorno amante del arte de la corte española, por lo que tras su matrimonio con Enrique III de Nassau-Breda, convirtió el castillo de Breda en lugar de encuentro para artistas y humanistas.

Se volvió a casar en 1541 con Fernando de Aragón, virrey de Valencia y viudo de Germana de Foix, con el que se instaló en la ciudad y continuó su colección de arte tras perder parte de esta en un naufragio de camino a España. Una de las obras que adquirió fue el 'Tríptico de la Pasión' de El Bosco, que sirvió como retablo para su tumba en la capilla del Real Convento de Santo Domingo, en la Plaza de Tetuán de Valencia.

En este histórico edificio descansan los restos de una mujer humanista, culta e independiente, que luchó por la dignidad de la mujer y la evolución de la sociedad a través de la educación.

Real Convento de Santo Domingo. / LP

María de Castilla

Nacida en Segovia en 1401, fue Infanta de Castilla, Princesa de Asturias y Reina de Aragón, y fue una figura política muy consciente de sus responsabilidades y prerrogativas como reina y regente, que supo llevar de manera óptima al entregársele el antiguo Señorío de Villena. En gran medida, su conciencia política se debe a la observación de las labores gubernamentales de otra mujer, su madre Catalina de Lancáster, como reina regente.

Se casó con su primo-hermano Alfonso en la Catedral de Valencia el 12 de octubre de 1415, aunque su unión fue meramente política y sin ninguna clase de afecto. María tenía una salud especialmente delicada, probablemente era epiléptica y padeció un severo brote de viruela que la dejó con cicatrices permanentes. La falta de descendencia afectó gravemente a su matrimonio y al reinado de Alfonso V, a lo que se le sumaban las infidelidades del monarca, cuyas ausencias hicieron que María actuara como lugarteniente general de Aragón y en el principado de Cataluña entre los años 1432 y 1458.

Altamente involucrada en las luchas que se desarrollaban en Barcelona entre los campesinos y los burgueses, convocó cortes para recaudar fondos para la liberación de su esposo tras la derrota de Ponza en 1435 e intervino como mediadora en las luchas castellano-aragonesas hasta conseguir que se pactara la tregua de Valladolid. Tuvo un gran papel en la promoción artística y cultural de la época porque sentía predilección por los pequeños artistas y las obras humildes. Murió en Valencia en 1458 y sus restos se encuentran en el sepulcro de la Reina María de Castilla en el Real Monasterio de la Trinidad en Valencia -la única tumba real ocupada en la Comunitat Valenciana- , que está deshabitado desde 2014 pero se puede ver con visitas guiadas.

Real Monasterio de la Trinidad. / LP

Jerónima Galés

Jerónima fue una destacada impresora valenciana del siglo XVI, de las más conocidas de su época tanto por el largo periodo en que ejerció su profesión como por la calidad de sus proyectos editoriales y publicaciones. Como muchas de las mujeres en esta lista, no desarrolló su potencial autónomo, emprendedor y profesional hasta la muerte de su marido en 1556, cuando se hizo cargo de la imprenta del fallecido bajo el nombre de 'viuda de Juan Mey'.

En 1559 se volvió a casar con Pedro Huete, pero no fue hasta 1568 cuando dejó de usar el nombre de 'Juan Mey' y 'En casa de Juan Mey'. Desde ese año utilizó el nombre de su por entonces marido, Pedro Huete, como impresor y lo mantuvo hasta la muerte de éste en 1580, cuando pasó a firmar como 'viuda de Pedro Huete'.

Escribió un soneto en el cual reivindicaba su experiencia y conocimiento de su profesión como abertura a la traducción castellana de 'El libro de las historias' de Paulo Jovio, que ella misma imprimió. Fue una mujer independiente que ejercía su profesión bajo el nombre y la sombra de sus maridos. Su nombre sustituirá al del General Barroso en el callejero de Valencia, así que cuando pases por la Calle Jerónima Galés y veas su nombre, sabrás que tenemos una ciudad algo más feminista.

Antigua Calle del General Barroso. / LP

Hipólita Roís de Liori

Nacida en Valencia en 1479 y también conocida como 'La triste condesa de Palamós' fue una de las viudas con mayor patrimonio y más importantes del país, al morir su marido Luis de Requesens. De ella se conserva un extenso epistolario que permite reconstruir su vida y comprender sus acciones. Desde el momento en el que toma posesión del patrimonio, se dedica a conservarlo y ampliarlo a base de muchas horas de trabajo y pocos escrúpulos para la toma de decisiones. No se vuelve a casar y lo primero que hace como viuda es apropiarse del título de condesa de Requesens, que debía pasar a su sobrina Isabel al morir su marido sin descendencia masculina, pero contra lo que ella se opuso.

También obvia la cláusula testamentaria por la cual su hija Estefania debía casarse con algún pariente de Requesens para no perder el apellido, y decide casarla con Juan de Zúñiga para obtener privilegios y favores reales para sus negocios y familia, tal y como ella reconoce en sus cartas. Tampoco sigue el testamento al continuar usando y administrando el patrimonio de su hija, que una vez casada ya no le pertenece, bajo la excusa de que esta se encuentra en la Corte.

Pero aparte de la administración y expansión de su propio patrimonio, Hipólita desarrolló una faceta de mujer de negocios en el ámbito textil: supo sacar partido a un privilegio de molinos que tenía su esposo e instaló en ellos máquinas para trabajar la tela de una manera novedosa que revolucionó el sector en Cataluña y posteriormente en Valencia. Además, su lucha por la baronía de Riba-Roja contra las monjas del Convento de Santa Catalina de Valencia fue una de las tensiones más populares de la época y una muestra más del líder carácter de Hipólita. Puedes pasar por la Calle de las Monjas de Santa Catalina en recuerdo de este antiguo monasterio, que hoy ocupa el Corte Inglés, y de una mujer valenciana y emprendedora que supo hacerse un lugar en un mundo de hombres.

Zona donde se ubicaba el antiguo convento. / LP

Sor Isabel de Villena

Nació en Valencia sobre el 1430, fue monja del Convento de la Trinidad en Valencia y es la primera escritora con nombre conocido en lengua valenciana. A pesar de que su obra literaria debió de ser extensa, tan solo nos ha llegado 'Vita Christi', un relato nada ortodoxo de la vida de Jesús donde los personajes femeninos tienen un protagonismo inédito para la época y temática.

Se educó en la corte de María de Castilla, su obra está catalogada dentro del protofeminismo español del siglo XV y consiguió la admiración intelectual de los hombres de su época, que llegaron a considerar su obra como indispensable en el Siglo de Oro Valenciano. En su obra prestaba atención a tradiciones fuentes extra-canónicas y ensalzaba a la mujer, presentando un punto de vista que no le gustaría mucho a la Iglesia: habla de las mujeres en relación directa con Cristo, centrándose en las figuras femeninas que le rodeaban y ensalzándolas.

Es un caso peculiar dentro de las escasas publicaciones escritas por mujeres que se conservan de la época, ya que aprovecha la devoción religiosa para realizar una defensa ampliamente argumentada del género femenino. Rebatía de manera directa los tópicos propios de la literatura misógina propia de la corona de Aragón y es una figura clave en el feminismo valenciano. No dejes de visitar el Real Monasterio de la Trinidad, donde fue abadesa hasta su muerte y declarado Bien de Interés Cultural, o pasa por la calle con su nombre al lado de la Playa de la Malvarrosa.

Real Monasterio de la Trinidad. / LP

Dorotea y Margarita Joanes

Fueron dos pintoras, hijas del reconocido pintor del Renacimiento Juan de Juanes, del cual aprendieron al trabajar en su taller. Durante los siglos XVI y XVII, los pintores trabajaban en grandes talleres gremiales donde sus obras y avances eran supervisados por el maestro pintor, cuyo estilo marcaba la producción. En el caso de Dorotea y Margarita sucedió lo mismo, pero mientras que de su hermano, Vicente Macip Comes, sí que hay constatación de su obra como pintor, de ellas solo ha perdurado un impreciso reconocimiento como pintoras.

La tradición popular ha atribuido a lo largo del tiempo la autoría de algunas tablas del templo parroquial de Bocairente a las dos artistas. Vivieron en una época en la que las mujeres pintoras no tenían posibilidad de agremiarse ni recibir ningún tipo de encargo, tan solo podían resignarse a justificar su arte y su trabajo asociándolo a algún hombre de su familia.

Esta situación no hizo más que privar a las mujeres de tener un nombre propio en su desempeño laboral, de hacerse un hueco en su profesión y de su merecido reconocimiento en la Historia del Arte. Puedes visitar la casa-taller del pintor Juan de Juanes para conocer el entorno en el que aprendieron y realizaron su profesión no reconocida estas artistas valencianas.

Casa-taller del pintor Juan de Juanes. / LP

Estas son solo algunas de las mujeres que han tenido un papel relevante en la historia del feminismo valenciano, pero día tras día, a nuestro alrededor y más cerca de lo que creemos, encontramos figuras ejemplares de autonomía y autosuficiencia que demuestran que la igualdad no solo es posible, sino necesaria.

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