Lara Croft resucita

Alicia Vikander en el papel de Lara Croft. / lp
Alicia Vikander en el papel de Lara Croft. / lp

Alicia Vikander retoma el testigo de Angelina Jolie en una arrítmica adaptación de la heroína de los videojuegos

BORJA CRESPO

Tiempos de franquicias, de películas de superhéroes y adaptaciones de videojuegos, no siempre logradas. 'Tomb Raider' supone el relanzamiento de un personaje clave en la historia del entretenimiento electrónico. Nueva entrega de las proezas de Lara Croft, la escultural heroína de armas tomar, una suerte de Indiana Jones femenina, con más estilo y carácter. Nacida de las entrañas de uno de los títulos más aclamados para ordenadores y consolas, adquirió las curvas de Angelina Jolie en dos películas olvidables, cuyo relativo fiasco artístico no supuso un problema para la taquilla.

Ahora regresa encarnada en imagen real en la oscarizada Alicia Vikander ('La chica danesa'), cuya trayectoria parece imparable, manejándose tanto en el cine comercial como en el de autor. Los fanáticos de la intrépida aventurera, inquieta y supervitaminada, van a encontrarse con un despliegue de efectos visuales que hace honor a las cabriolas del personaje. A pesar de las numerosas escenas de acción, el ritmo se resiente, un problema extendido en los actuales 'blockbusters'. Puede aburrir en lugar de epatar, su objetivo real, una propuesta dirigida por Roar Uthaug ('La ola') que completa su reparto con Dominic West, Walton Goggins y la veterana Kristin Scott Thomas (estupenda en 'The Party', también en cartelera). La música de Junkie XL pone banda sonora a una historia que comienza presentando a una Lara Croft veinteañera en las calles de Londres, donde trabaja como mensajera en bicicleta, una tarea que no le llena. Hija de un explorador desaparecido cuando era apenas un adolescente, decide investigar el último paradero conocido de su ancestro, una legendaria tumba en una isla perdida. Lo que ocurre una vez emprendido el viaje es de imaginar. Evitar trampas, resolver rompecabezas, brincar y golpear cuando toca. La entrega de Alicia Vikander es evidente. Además de trabajar sus dotes gimnásticas, defiende un rol que apuesta por reflejar lo que significa la toma de decisiones en nuestro periplo vital, lo que elegimos y porqué. El tono actualizado busca cierta realidad inexistente en las versiones con el rostro de Jolie. El equilibrio entre la emoción y la evasión no es fácil de conseguir. La adrenalina inyectada sin un buen plan puede ejercer de analgésico en el espectador multipantalla.

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