Tiempo de granada

Tiempo de granada
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El granado llegó a Europa en el siglo VIII. A España lo habían traído los árabes, y éstos lo exportaron al Viejo Continente

ANTONIO VERGARA

Comenzaremos con un poema de Federico García Lorca, porque siempre es de buen tono social, cultural y progresista: «Es la granada olorosa / un cielo cristalizado. / (Cada grano es una estrella, / cada velo es un ocaso). / Cielo seco y comprimido / por la garra de los años, / cuyo pezón se hizo estrella / para iluminar el campo. / Es colmena diminuta / con panal ensangrentado, / pues con bocas de mujeres / sus abejas la formaron. / Por eso al estallar, ríe / con púrpuras de mil labios». ('Canción Oriental', 1920). Yo la encuentro un poco cursi, pero no soy un experto en lunas -como Miguel Hernández-, ni en poesía.

«Magraner a vora camí, agre será». Es un dicho valenciano cuyo significado es que algo que se regala no puede ser bueno. No es cierto. Los regalos más puros son para los seres queridos, aunque es verdad que, en ocasiones, son interesados, un trueque a cambio de amor.

La granada es, obviamente, el fruto del granado, un árbol, el corazón que late sobre el sembrado, y su origen es Asia. Los egipcios la hacían fermentar para conseguir un vino de alto grado alcohólico. También eran muy aficionados a la cerveza.

Los arqueólogos han encontrado pruebas más que suficientes para demostrar la pasión por la cerveza en el Antiguo Egipto. Menos mal que no inventaron el rock -algo parecido a la música e inseparable de la cerveza- porque el martirio 'paramusical' hubiera trastornado mentalmente a la humanidad (léase 'Psicopatología de la vida cotidiana' de Sigmund Freud).

Ya he comido varias granadas, con zumo de naranja, en una tarta, con moscatel de Enrique Mendoza o al natural. Es tiempo de granada, fruta del tamaño de un melocotón, más o menos. Su piel, de color rojo, es coriácea, brillante. Sus granos, pequeños, a veces de un rosa translúcido: «Sobre el patrón de vuestra risa media, / reales alcancías de collares, se recorta, velada, una tragedia / de aglomerados rojos, rojos zares. / Recomendable sangre, enciclopedia / de rubor, corazones, sin mollares, / con un tic-tac en plenilunio, abiertos, / como revoluciones de los huertos». ( 'Perito en lunas', 1933, de Miguel Hernández). Este poema da la impresión de aludir a su ideología de izquierdas, 'roja', por la repetición de los vocablos 'rojos' en dos ocasiones y la frase revoluciones de los huertos'. ¿Metáforas ideológicas?

Hoy tengo el 'día poético' porque ha chispeado y está nublado. Los versos que más me gustan son los sarcásticos de Francesc Pi de la Serra: «Tinc una fulla davant /blanca, neta, immaculada / pàl.ida com un espant, / no recordo d'on l'he treta. / Sóc poe-eeta». Desmitificación de determinados poetas.

Y para concluir, una de romanos. La planta (el árbol) fue introducida en Roma cuando finalizaron las guerras púnicas (año 146 a. de Cristo), es decir, con anterioridad al curso de Bachillerato donde las estudié en la asignatura de Geografía e Historia. Como vencieron los romanos, liderados por Publio Cornelio Escipión Emiliano, frente a los cartagineses, el granado fue uno de sus botines de guerra. Para regodearse de su triunfo bautizaron a la granada así: 'Manzana Púnica' o 'Manzana de Cartago'. Cada frutería la vendía con el nombre que consideraba más oportuno comercialmente.

El granado llegó a Europa en el siglo VIII. A España lo habían traído los árabes, y éstos lo exportaron al Viejo Continente. Se desconoce si la granada llegaba demasiado madura y perdía su sabor dulce y perfumado.

En valenciano se llama 'magrana'. Esta fruta la inmortalizó, con su letra, Agustín Lara, mezclando la ciudad de Granada con la granada: 'Mujer que conserva el embrujo / de los ojos moros; / te sueño rebelde y gitana / cubierta de flores / y beso tu boca de grana'. Tal vez se refería a la boca de grana por la influencia del maquillaje de Marilyn Monroe en la película 'Los caballeros las prefieren rubias' (pero se casan con las morenas).

Un magnífica fruta, con sólo 32 kcal. por 100 gramos. Rica en fósforo para la mente y el pensamiento, tan escasos actualmente; y abundante en pectina, sustancia que elimina los residuos y toxinas de nuestro organismo hasta que, ineluctablemente, fallecemos.

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