El legado de Pepe Ibáñez

El legado de Pepe Ibáñez

Gracias a él y sus sucesores, el pasado 25 de mayo terminaron los XIII Encuentros Gastronómicos de la Cocina Valenciana

ANTONIO VERGARA

El miércoles 22 de febrero de 2007 llamé a Pepe Ibáñez. Quería informarle de cómo iban las conversaciones con los restaurantes que habíamos seleccionado para participar en los III Encuentros Gastronómicos de la Cocina Valenciana, una iniciativa suya en la que yo colaboraba -y colaboro- porque me lo pidió en 2005. Pepe Ibañez había inaugurado El Corte Inglés de la avenida de Francia y era el director.

Después de informarle de las gestiones, comenzamos a hablar -no sé por qué- de los tebeos de nuestra infancia. Tal vez porque ambos éramos de la misma generación y de niños corríamos todas las semanas al kiosco a comprarlos. Puede que fuese también porque le comenté que había visto la última película del maestro Clint Eastwood, 'Cartas desde Iwo Jima'.

Inmediatamente nos acordamos de aquel magnífico tebeo que fue 'Hazañas bélicas' y de los espléndidos y documentados dibujos de Boixcar. Después pasamos revista -por el paso del tiempo y los años que se amontonan implacablemente- al 'Guerrero del Antifaz' (hoy, políticamente incorrecto, con la falta que nos hace), 'El Jabato', 'Purk' (el 'Hombre de Piedra'), la familia 'Ulises' del TBO, con mención jocosa a la abuela Filomena.

Su padre era fontanero de profesión y vivía con su familia en la calle Calixto III, en un piso alquilado, cuyo propietario era el dueño de la prestigiosa Editorial Valenciana, de donde salían algunos de los tebeos citados.

'¿Sabes una cosa, Antonio? Cuando mi padre me enviaba a pagarle el alquiler, cogía los tebeos desechados porque tenían alguna página defectuosa o no estaban perfectamente encuadernados y me los llevaba a casa. Los leía cuatro y cinco veces, hasta que me traía otros al mes siguiente'.

El origen humilde de Ibáñez, un gran profesional hecho a sí mismo. Sencillo, humanista, directo, 'molt valencià', pragmático e impermeable a la adulación. A un envidioso que ansiaba ocupar mi puesto de asesor y seleccionador de los restaurantes, le respondió así: '¡Vete a la mierda!'. Fue un notable jugador de dominó.

El jueves 22 de febrero de 2007, domingo, le llamé a su móvil. Lo descolgó y sólo escuché una especie de queja, un profundo suspiro. Había fallecido de un infarto. Le informé a su viuda de aquel suspiro escasamente audible. He pensado mucho en él. Y creo que fue el de alguien que, viendo que se moría, se agarraba a la vida siquiera con gemido.

Trabajaba en la delegación comercial de su empresa (a mediados de los años 80), en la calle Menéndez y Pelayo. Iba a comer al bar Chamfer, embrión del primer Mesón El Rebeco. Yo iba a menudo también. Disfrutaba de la soberbia cocina casera que elaboraba Carmen. A Ibáñez le encantaban los guisos y la cocina de producto. A partir de aquella circunstancia ocasional, la amistad fue cosa de coser y compartir mesa.

En una ciudad donde es tan difícil consolidar cualquier proyecto, gracias a Pepe Ibáñez y sus sucesores, el lunes 25 de mayo terminaron los XIII Encuentros Gastronómicos de la Cocina Valenciana. En esta edición, la figura fue el chef Alberto Ferruz (Bon Amb, Jávea). Nuestros grandes chefs han cocinado en las Jornadas. Miro mi estadillo, y copio sucintamente. 2005: Quique Dacosta, Ca' Sento, L'Escaleta, Riff, Paco Torreblanca; 2006: Raúl Aleixandre, Oscargastrovi, Pairal, Eladio, La Sirena, Arrop (Ricard Camarena, Gandía); 2007: Vicente Patiño; 2008: Manolo de la Osa (almuerzo de inauguración), Apicius, Cal Paradís, El Xato; 2009: Joan Roca (almuerzo de inauguración), Arrop Tradició (Camarena), Daluan; 2010: Monastrell, Casa Manolo; 2011: Kabuki Wellington (almuerzo de presentación), Paco Morales, Nou Manolín; 2012: Hotel Empordà (almuerzo de presentación), Peix & Brases, Ca L'Àngeles; 2013: Viridiana, de Abraham García (almuerzo de presentación), Bon Amb, Arbequina.

Nos saltamos 2014 y 2015, por falta de espacio. Concluimos con 2016: Nozomi Sushi Bar, Pópuli Bistró o Raúl Resino; y 2017: Bon Amb, El Portal, Kaymus, Tula y la Trattoria Da Carlo.

Más medio centenar de cocineros en total. A este esfuerzo personal y colectivo se le llama 'hacer región'.

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