Horchata para madrugadores

Imágenes del recorrido
Imágenes del recorrido / beatriz de zúñiga
Un buen plan

Un paseo matutino por la huerta de Alboraya permite redescubrir el patrimonio natural de la localidad y saborear la típica bebida valenciana

Beatriz De Zúñiga
BEATRIZ DE ZÚÑIGA

Huir de los insufribles 40 grados que acaricia el termómetro por estas fechas en Valencia puede parecer misión imposible, pero todavía existen algunas horas de tregua para los más madrugadores. Para escapar al calor y la urbe, no es imprescindible adentrarse en la playa portando toalla y bañador, basta con olvidar las llaves del coche, atarse las zapatillas o cualquier calzado apto para patear, coger unas pocas monedas, una botella de agua y disponerse a andar cerca de las ocho de la mañana.

A escasos metros de la ciudad, tras el agotador e incesante ruido de los coches y las sirenas que atraviesan la zona de las universidades, se halla, casi a modo de paraíso que se abre tras el averno, uno de los pocos lugares colindantes al 'cap i casal' en el que es posible escapar de las prisas laborales matutinas: la huerta de Alboraya. Entorno en el que, para deleite de los oídos, sólo impera el silencio. Un extenso espacio natural que cuenta con numerosos itinerarios autoguiados y reseñados en la página web del ayuntamiento de este municipio situado en la comarca de L'Horta Nord. Entre ellas, podemos encontrar algunas de las más conocidas como el 'camí de les Palmeres' que termina en el Puente del Moro, de origen románico, y puede realizarse en una hora escasa; o la ruta de 'Les Ermites', que enlaza las distintas capillas con las que cuenta la zona. Todas diseñadas tanto para realizar andando como en bicicleta y dotadas de paneles informativos de los elementos más significativos del lugar. Agradables rutas aptas para todos los públicos y adaptadas para discapacitados, por la plena llanura y accesibilidad de sus caminos. Un lugar en el que perderse es la mejor de las opciones para conseguir explorar su belleza.

Entre ellas, encontramos la Vía Verde Xurra, muy popular entre los amantes del pedaleo. Una larga travesía que conecta Valencia con Puzol siguiendo el antiguo trazado del ferrocarril de destino Aragón. Delineada por un amplio carril bici en el que conviven viandantes con sus mascotas, ciclistas, patinadores e incluso remolques de caballos, encuentra su inicio a modo de escondite entre el Boulevard Nord y la Avenida de Catalunya junto al Cementerio Parroquial de Benimaclet. Un agradable paseo en el que la historia y la agricultura van de la mano y donde el usuario puede encontrarse rodeado de alquerías y campos de chufas teñidos de verde durante esta época del año.

No obstante, aunque esta famosa vía verde cuenta con aproximadamente 17 kilómetros de recorrido, basta con realizar unos cinco andando (lo que supone poco más de cincuenta minutos) para disfrutarla.

Un lugar óptimo para detener la andadura y retornar rumbo a casa antes de que nos abrase el sol, es el Barranco de Carraixet, que encuentra su nacimiento de agua en la localidad de Gátova y en cuya desembocadura podemos visitar la Ermita dels Peixets, construido en 1907, pero no sin antes disfrutar de una buena horchata mixta (compuesta por una cantidad congelada y otra líquida al gusto) y los mejores fartons caseros en cualquiera de los locales horchateros. Este placer valenciano, con denominación de origen reconocida por la Unión Europea desde 1999, pone el refrescante broche final a un paseo no sólo por nuestro importante patrimonio natural, sino también por las raíces de la gastronomía valenciana.

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