El crossushi y el selfieccino, los nuevos inventos gastronómicos que causan furor

Crosusshi y selfieccino. / Instagram

Estas dos tendencias 'foodie' están arrasando en el mundo

Marta Palacios
MARTA PALACIOSValencia

Hace unos años llegó el cronut, un invento gastronómico del pastelero Dominique Ansel que combinaba la masa del 'croissant' con la del Donut.

Cronut.
Cronut. / EFE

El dulce en cuestión causó furor en Estados Unidos, tanto que en la pastelería de Ansel se llegaban a hacer colas durante horas para saborear uno de esos bollos. Al día, Ansel llegaba a vender unas 200 piezas en la Gran Manzana.

Largas colas para adquirir un cronut en la pastelería de Dominique Ansel.
Largas colas para adquirir un cronut en la pastelería de Dominique Ansel. / EFE

Ahora, el cronut ha dejado sitio a otros dos nuevos 'inventos' gastronómicos que harán, seguro, las delicias de cualquier 'foodie'. Se trata del crossushi y del selfieccino. Ambos, además de tener legiones de adeptos, están revolucionando las redes sociales.

El primero de ellos, el crossushi, proviene de unir los términos croissant y sushi. La idea se le ocurrió a unos pasteleros americanos, que decidieron rellenar la pasta de hojaldre de salmón ahumado, algas nori, jengibre y otras delicias típicas del típico plato japonés.

El invento es obra de la cadena de pastelerías estadounidense Mr. Holmes Bakehouse y desde que se está comercializando son muchos los usuarios de Instagram que han decidido inmortalizarse junto a uno de ellos.

Pero si creían que con esto ya lo habían visto todo esperen, que llega el selfieccino. ¿De qué estamos hablando? Pues de plasmar su selfie en la espuma del café. La idea es obra de un café de Londres, el , situado en el de . El local dispone de una máquina especial que imprime cualquier fotografía en un tinta comestible sin sabor. The Tea Terrace cobra 7,5 libras (algo más de 8 euros) por cada café de este tipo que prepara. El procedimiento es muy sencillo: simplemente hay que enviar por whatsApp una de las fotos que tenemos en el móvil y una máquina, que han bautizado como 'Cino', la escanea e imprime en la espuma del café. En cuatro minutos estará listo para beber.

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