50 aniversario de Casa Jaime

De izquierda a derecha, Jaime Sanz, Jaume Sanz y Jordi Sanz. / A. Vergara
De izquierda a derecha, Jaime Sanz, Jaume Sanz y Jordi Sanz. / A. Vergara

Este local cien por cien familiar es un imprescindible refugio para los incondicionales de la cocina marinera popular

ANTONIO VERGARA

Este restaurante de cocina de barca lo conocí en 1969, gracias al periodista greco-francés Alain Kelepikis. Publicaba reportajes en el histórico semanario 'Cambio 16'. Era discípulo de Xavier Domingo. Mantuvimos una relación muy amistosa, hasta el punto de que durmió un par de veces en mi domicilio, en compañía de su pareja, entonces Ana Lorente, también periodista.

Lorente publicó en 1979 'Comer en Madrid'. Por su título parecía un libro-guía. Me lo regaló, dedicado. Sin embargo, tanto la introducción como, sobre todo, el epílogo -pensado como prólogo- arremetían contra la izquierda, el comunismo, los 'progres' y su beata consideración de la gastronomía, la cocina y los placeres como un síntoma de aburguesamiento y 'facherío'.

El prólogo lo escribió Lorenzo Díaz, sociólogo y ex dirigente del MC (Movimiento Comunista), en el cual era el camarada encargado de la disciplina de aquel grupúsculo, muchos de cuyos militantes acabaron en el PSOE. El epílogo de Xavier Domingo era tan bestia, en el buen sentido de la palabra, que la editorial lo vetó como prólogo.

Algunos de sus párrafos: «Había un restaurante vietnamita en Passy, en el que, por toda comida daban un bolón de arroz apelmazado al que llamaba 'la ración del Vietcong'. Lo vendían con un poquito de salsa de soja. El localillo fue muy frecuentado por toda la élite 'gauchista', desde Jean-Luc Godard hasta el menor de los papanatas progres». Proseguía Xavier Domingo: «El progre, en efecto, es esencialmente puritano. Y ahí está su especial contacto, en el plato de la vida cotidiana, con el extremismo de derechas, con el reaccionario». Los dos párrafos anteriores son inofensivos parangonándolos con otros.

Conocí el primer local de Casa Jaime 'cuando las casas del pueblo de Peñíscola todavía eran de color añil y constaban de dos pisos' (Alain Kelepikis).

En 1995, con motivo de un congreso de cocina, el surrealista compositor Carles Santos (ex maoísta) nacido en Vinaròs, dio a luz un CD titulado 'Himne', homenaje a las cocinas del secano, la huerta, el mar y la montaña mediterráneas.

Su apología cabe resumirla en estos versos: 'La cuina d'un país/ és el seu paisatge/ posat a la cassola/ Alcem el porró'. O sea, la cocina de un país es su paisaje, puesto en la cazuela. Alcemos el porrón. Puro populismo maoísta. Le dedicó unas estrofas a Casa Jaime.

Abierto como bar en 1967, y transformado en restaurante (1982) junto a la playa donde el director Anthony Mann (y Yakima Canutt, gran especialista en el rodaje de las secuencias de acción) filmaron la batalla final de 'El Cid' (1961), personifica una parte del manifiesto culinario de Santos.

Jaime Sanz, fue pescador de bajura. Es una enciclopedia de peces, especies, fondos marinos, técnicas de captura y de los cambios habidos en el mar desde que faenaba a bordo de las barcas 'Dinero', 'Etna' y 'Arruza', a finales de los años cincuenta y hasta 1965. Participó en el rodaje de 'El Cid'. Le ayudaba a montar a Charlton Heston, y jugaba a fútbol, en la arena, con Raff Vallone, que interpretaba al Conde Ordóñez.

Este local cien por cien familiar -Jaime, Pilar, su mujer, Jordi, el hijo menor, en los fogones, y Jaume, el mayor, dirigiendo-, es un imprescindible refugio para los incondicionales de la cocina marinera popular.

Calderetas de pescado, arroces como el Calabuch, en homenaje a la película de Berlanga rodada en Peñíscola en 1956 (contiene espardenyes y anémonas) o el Columbretes (yemas de erizo de mar, ajos tiernos y rape acompañan a la gramínea), suquets, frescos pescados de la subasta al horno, cazuelas de langostino, dátiles de mar y almejas, o de langosta y cigala, arroz caldoso de pescadores, all i pebre de rape y otras sugerencias en la misma dirección. Generalmente, el punto de los arroces y de los pescados es el preciso

Los entrantes son también marineros. En temporada -ya falta poco- es una maravilla la ensalada de alcachofas de Benicarló. Pilar, la matriarca se niega siempre a que la fotografíen.

P.D. Me desternillo de risa cuando me entero de que algunos 'arroceros' y el 'muchachito de Valladolid', lo han descubierto ahora. Con cuarenta años de retraso.

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