La Ferrera, personalidad, sabor y tradición

Lola Soler, responsable de 
sala, junto a Chabe Soler, 
chef ejecutiva del local./
Lola Soler, responsable de sala, junto a Chabe Soler, chef ejecutiva del local.

El restaurante está ubicado a escasos metros de la playa de Pinedo

PEDRO G. MOCHOLÍ VALENCIA.

Buena parte de mi infancia la viví en la pedanía de La Punta en casa de mis abuelos. Era vivir en libertad, y corretear por la era que había en casa de esto. Fue algunos años antes que los Dominicos me metieran en cintura y pasase allí mi infancia, mi adolescencia y algo de la madurez posterior. De mi estancia en La Punta guardo maravillosos recuerdos, y muchos de ellos los viví con mi abuelo Pere.

En los veranos disfrutábamos de la proximidad de la playa de Nazaret, y muchas tardes mi abuelo me llevaba a las carreras de caballos que se realizaban en la playa de Pinedo. Una vez se acababan las carreras, nos solíamos quedar a cenar en los merenderos que pululaban y daban colorido a las playas valencianas. Mi abuelo, a muchos de ellos les vendía en vino en pellejos recipiente muy común en aquellos años, y allí pasábamos parte de la noche, hasta que volvíamos andando a La Punta.

Por desgracia los merenderos fueron desapareciendo y algunos de ellos se fueron acomodando en el paseo que se creo en la playa de Pinedo, el cual permite pasear y seguir disfrutando de su playa.

Y sobre uno de esos merenderos, hace algo más de dos años, las hermanas Soler; Lola y Chabe, decidieron rehabilitar uno de ellos, y crear un restaurante, al que le llamaron La Ferrera.

La Ferrera proviene del apodo con el que era conocida su madre; la hija del Ferrer (herrero), y según me comentaron es la silueta que enmarca y protagoniza la identidad corporativa del restaurante, el cual se ha centrado en sus raíces. Las raíces con el entorno, no solo se limitan a las hermanas Soler, pues Quique, el marido de Lola, también tiene muy cercanas las suyas, pues su padres también provenían de La Punta, y eran buenos amigos de mis padres y mis abuelos.

Lola recuerda que hace algunos años poseían una pequeña barca a la que bautizaron con el nombre de 'La Deua', el apodo con que era conocida la madre de Quique en la contornada. Por lo tanto, el establecimiento es un merecido recuerdo, a esta familia de mujeres.

La Ferrera se encuentra a escasos 5 minutos del centro de la ciudad, y es un lujo disfrutar de la gastronomía que nos ofrece a escasos 200 metros de la playa de Pinedo y del Mediterráneo. Las hermanas Soler, tienen perfectamente delimitadas las labores de La Ferrera, mientras Lola es la responsable de la sala del establecimiento, Chabe es la chef ejecutiva del restaurante.

Aunque Chabe estudió Filología Hispana, su pasión era la cocina, cómo queriendo continuar el estigma de las mujeres de la familia. Comenzó sus estudios de cocina, y tras formarse en algunos de los mejores restaurantes valencianos, se hizo cargo de la cocina del establecimiento Pata Negra, hasta que hace dos decidió junto a su hermana, hacerse cargo de estas cocinas, continuando la tradición.

En su cocina prima la naturalidad y su personalidad. Cocina equilibrada, basada en el sabor y la excelencia de la calidad de un magnífico producto conseguido en las lonjas valencianas, porqué la proximidad con el mar, le da a La Ferrera, una cocina con un toque más marinero.

Además de ese tradicionalismo, cómo he dicho, Chabe posee una dinámica personalidad, y gracias a ellos, muchos de los platos que encontramos en la carta, están basados en ella, dándole una sutilidad que resulta muy seductora y atrayente. Al tradicional esgarraet de pimiento y bacalao con lascas de queso curado, le da un toque ahumado que lo hace más entretenido. Ricas son sus croquetas de calamar, langostinos y ajos tiernos. Al igual que a las de potro, a las que les da un toque exótico, añadiéndoles un toque de curry.

Ajustados de fritura y rebozado encontramos los boquerones en adobo, con ligero toque cítrico (que no ácido). Trabaja con precisión los rebozados, resultando livianas las ortiguilla o los chipirones rebozados con ajoaceite de frutos rojos. Y esa sensación viene determinada por la utilización de harina de garbanzos, harina que redondea mucho el rebozado, al coger un punto de fritura exquisito. Sorprende la coca en sal con paté de aceituna negra, tomate seco, helado de queso y sardina ahumada y helado de queso, sobre todo por el punto frío y el juego de contrastes que encontramos con toque ahumado, el dulce de tomate y el ácido de la aceituna.

Además de estas entradas en las que encontramos la personalidad de Chabe y su toque personal, no faltan los típicos platos cómo son el calamar de playa a la plancha con verdura, la sepia sucia, las tellinas del Mediterráneo o el pulpo con crema de patata y berenjena a la llama, dónde reluce la calidad y la frescura del producto. Hay una buena variedad de arroces, tanto en caldoso, cómo melosos o secos. La tradicional paella la hay que reservarla con un día de antelación, pero la variedad de arroces, es lo suficientemente atractiva y atrayente para encontrar uno o varios que nos reconforte.

Y ese toque personal que da Chabe a los platos, también lo mantiene en los arroces. Dos son los que hemos demandado, uno seco y el otro meloso. Arroz verde de mar (seco), en el que encontramos unas moyas de corvina, berberechos frescos y algas. Atrae el color verde que trasmiten las algas y que profundiza el sabor yodado a mar y a marisco que trasmiten los berberechos que se han cocido al calor natural. El arroz sale suelto, jugoso y con sabor muy marinero. El otro arroz que hemos demandado es un meloso de sepia, gambas y calabaza. Puntos sabrosos con un toque dulce proporcionado por la calabaza y la sepia. El caldo y el sabor que trasmite es marinero, gracias al delicado fumet que se ha creado para que dé esos aromas que nos trasmite el arroz.

Para acompañar la comida he elegido un Chardonnay valenciano que nos ofrece la bodega Valsangiacomo; Ulises. Un vino fresco y persistente con excelente relación calidad/precio.

Un torrija de horchata y la tarta de violetas son el magnífico colofón dulce para finalizar la comida.

La sala es responsabilidad de Lola, y realiza un servicio muy atento y cuidado, en todo momento el comedor está perfectamente atendido.

La sobremesa la realizamos en la terraza de la entrada, dónde el sol aún no se ha puesto. Todos los días La Ferrera ofrece un menú de mediodía (de martes a viernes), en el que se ofrece tres primeros, dos segundos y dos postres. De cada apartado se elije un plato. Y todas las semanas se cambian las sugerencias.

La Ferrera cuenta con cuatro salas perfectamente diferenciadas. Una terraza con decoración que recuerda a la Toscana, y una sugerente terraza de madera y cristal desde dónde se disfruta de la playa y el mar. También hay un espacio para celebrar eventos.

En invierno está abierto de martes a domingo a mediodía, las noches cerrado, mientras que en verano, abre también por la noche, los lunes siempre pertenece cerrado.

La Ferrera. Paseo Playa de Pinedo s/n. Tel. 963248010. Pinedo (Valencia).

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