Más erotismo descafeinado

Dakota Johnson y Jamie Dornan, en una escena de la película 'Cincuenta sombras liberadas'. /
Dakota Johnson y Jamie Dornan, en una escena de la película 'Cincuenta sombras liberadas'.

'Cincuenta sombras liberadas' cierra la trilogía protagonizada por Dakota Johnson y Jamie Dornan

B. C.

Tras el éxito de 'Cincuenta sombras de Grey, un espantajo cinematográficamente hablando, a no ser que se tome como una comedia involuntaria, llegó la secuela, que ya estaba planificada de antemano. 'Cincuenta sombras más oscuras' precedió al cierre de la trilogía con 'Cincuenta sombras liberadas'. Más de lo mismo por triplicado.

La tensión sexual entre el guaperas millonario Christian Grey y la virginal Anastasia Steele, la joven confusa que le hace tilín, ha sido explotada al máximo a partir de los best-sellers, literatura erótica para lectores con una existencia emocional monótona. En lo que llevamos de franquicia Dakota Johnson ya ha perdido la inocencia gracias a los tejemanejes de Jamie Dornan, el ejecutivo agresivo -en todos los sentidos- que le muestra el lado oscuro de la pasión según los cánones de lo políticamente correcto. La transgresión mal entendida. Repite en la dirección James Foley, responsable de 'Seduciendo a un extraño' y de algunos capítulos de 'House of cards'.

La trilogía millonaria de novelas escritas por E. L. James ofrecen unas dosis de erotismo y porno edulcorado, sadomaso descafeinado para las masas. Los recién casados Christian y Anastasia disfrutan de su matrimonio a todo trapo en un ambiente de lujo. Sin embargo, la armonía de su relación puede romperse cuando aparecen otras personas en la ecuación.

Pobrecitos. Los problemas del primer mundo elevados al cubo para el deleite de los millones de fans de una serie de libros que partieron de un 'fanfiction' de la saga 'Crepúsculo', léase un relato escrito por una fan a partir de una obra que idolatra. No hay que quitarle mérito, pero nunca portarse mal fue tan aburrido.

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