Cine y activismo, de la mano

Arnaud Valois en una escena de la película./
Arnaud Valois en una escena de la película.

'120 pulsaciones por minuto' aborda la lucha contra el sida de una asociación francesa a principios de los 90

B. CRESPO

Cine y activismo se dan la mano en '120 pulsaciones por minuto', Gran Premio del Jurado en el último Cannes. A una semana del estreno de la cacareada 'Call me by your name', publicitada con polémica por estos pagos con una fotografía de un hombre y una mujer, cuando se trata de una historia de amor homosexual, se antoja una oportunidad magnífica ver días antes la película seleccionada por Francia para los Oscar, con una temática en la línea, más combativa. El director Robin Campillo firma este clásico del cine gay, que retrata la agitación que hubo en París a principios de los años 90, cuando un grupo de jóvenes contestatarios decidió unir fuerzas para concienciar sobre el sida con diversas acciones en las calles e instituciones.

Campillo es un cineasta a seguir. Autor de 'La resurrección de los muertos, película de zombis atípica, con una fuerte carga política, su carácter inconformista queda claro, aunque no le de por experimentar en demasía con el modo de representación habitual en la cinematografía universal. Lo suyo es la narración, el fondo y el ritmo. Cuidar la forma lo necesario para marcar el mensaje, bastante claro en su nueva apuesta. A través de un nuevo miembro del grupo de activistas, el espectador es testigo de la evolución de la lucha colectiva por una mayor información sobre un tema espinoso, con las multinacionales farmacéuticas enseñando las uñas.

Banda sonora

'120 pulsaciones por minuto' se fija en los personajes, la cámara va a por ellos, ofreciendo un buen ejemplo de cine social que no se queda en la simple denuncia de la falta de visibilidad de un problema que atañe a todos. La defensa de la justicia muestra su cara festiva en un filme donde la banda sonora es fundamental, con la voz de Jimmy Somerville estremeciendo a los más nostálgicos. El sida visto desde dentro. La plaga que barrió a homosexuales y toxicómanos en los años 80 sigue incordiando y no hay que olvidarlo. La causa LGTB necesita obras como la que nos atañe para llegar al gran público, el mismo que prefiere obviar, o le ocultan, la cuestionable realidad que nos rodea. La lucha continúa.

«O lloras o luchas», dijo ayer a Europa Press el actor argentino Nahuel Pérez Biscayart , uno de los protagonistas de la cinta '120 pulsaciones por minuto'. Al actor le cuesta hablar de referentes a la hora de componer este personaje y alude al «instinto» y a la actuación como un «acto de locura, fe y libertad», si bien es cierto que el reparto tuvo acceso a mucho material documental de la época. La película tiene cierto «alma de documental» que se debe, en palabras de Pérez Biscayart, a la manera «intima y sincera» de apropiarse del material al que tuvieron acceso.

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