'La cantante calva' se instala en el Olympia

Una de las escenas de 'La cantante calva' con los actores Fernando Tejero, Carmen Ruiz, Joaquín Climent, Adriana Ozores y Javier Pereira. / LP
Una de las escenas de 'La cantante calva' con los actores Fernando Tejero, Carmen Ruiz, Joaquín Climent, Adriana Ozores y Javier Pereira. / LP

Carmen Ruiz, que también interpretó en 2005 el personaje de la Sra. Martin, dice que la obra evidencia la falta de comunicación

NIEVES MARCOS VALENCIA.

El matrimonio Smith, sus amigos los Martin y su criada Mary protagonizan 'La cantante calva', obra que hasta el 4 de febrero se estará representando en el Teatro Olympia de Valencia. Interpretada por grandes actrices y actores como Adriana Ozores, Fernando Tejero, Joaquín Climent, Carmen Ruiz, Javier Pereira y Helena Lanza, 'La cantante calva', escrita hace casi siete décadas por Eugène Ionesco, es una de las obras más representativas del teatro del absurdo. Dirigida por Luis Luque y producida por Pentación Espectáculos y Teatro Español de Madrid, cuenta con música original de Luis Miguel Cobo. La traducción y versión es de Natalia Menéndez y la escenografía corren a cargo de Mónica Boromello.

En una entrevista con LAS PROVINCIAS, la televisiva Carmen Ruiz, una de las protagonistas del montaje, popular por series de televisión como 'Gym Tony', 'Con el culo al aire' o 'Buen agente', aseguró que se trata de una «gran comedia» que es en sí misma una «gran tragedia». Agregó que el mensaje de 'La cantante calva' es «la gran falta» de comunicación del mundo.

- Cuál es el personaje de Carmen Ruiz en este montaje?

- Mi personaje es el de la señora Martin, esposa de señor Martin (Fernando Tejero), y como todos los 'no personajes' de esta obra, que es como los define Luis Luque muy acertadamente en mi opinión, agrupa todas las personalidades que pueden existir en uno mismo. Es un personaje extraordinario para trabajar porque se divierte, se asusta, es intrépida, se vuelve loca, es enamoradiza, es despistada... Lo tiene todo. La señora Martin son muchas señoras en una.

- Hace varios años también participaste en esta obra, entonces con la compañía Yllana.

- Sí, efectivamente. Fue en el año 2005 y curiosamente también hacía el personaje de la señora Martin. La representación era distinta por el tipo de montaje de Yllana, pero extraordinaria también. Es lo que tiene interpretar un texto tan potente y sensacional como este.

- Misma obra, dos directores... ¿Eso es llevar ventaja respecto a tus compañeros?

- Para nada porque depende mucho del director, de la propuesta escénica e interpretativa. Es una propuesta totalmente distinta a la de entonces y el texto en 11 años se olvida, porque es muy complejo. También es cierto que es fantástico porque son dos visiones muy diferentes, respetando ambas el texto original. Como persona y actriz yo he madurado mucho en 11 años y aunque me enfrento al mismo personaje lo estoy haciendo de una forma totalmente diferente. Sigue siendo un reto cada día en escena porque es una obra que exige mucho rigor. No hay que hacer máscara, ni payasear.

- Una obra que en el Théâtre de la Huchette de París lleva sesenta años representándose, ¿impone como actriz o es como un seguro de éxito?

- La obra en sí impone porque bajo el código del teatro del absurdo tiene que ser representada transmitiendo mucha verdad. Pero, a su vez, saber que lleva tantos años representándose no sólo en París, sino en muchas otras partes del mundo, me encanta. Pienso que este tipo de montajes gusta porque el absurdo, el disparate, las cosas que parece que no se entienden, son con as que más se conecta. La comedia está en la primera capa, pero debajo se está hablando de muchas cosas trágicas como la incomunicación social, la religión, la política o las complejas relaciones de pareja.

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