Calp, paraíso ornitológico

Morro de Toix, ubicado entre Altea y Calp. / lp
Morro de Toix, ubicado entre Altea y Calp. / lp

Las Salinas, el Peñón de Ifach o el Morro de Toix, rincones que invitan al avistamiento de aves

VALENCIA.

Si hay un lugar perfecto en la Comunidad Valenciana para los amantes del turismo ornitológico esa es la localidad alicantina de Calp, un destino cuya rica biodiversidad le convierte en el lugar elegido por una gran variedad de aves. Las Salinas, el Peñón de Ifach, el Morro de Toix, o la Sierra de Oltà son algunos de los rincones que invitan al avistamiento de avifauna en este destino tradicionalmente playero.

Pasar una jornada al amparo de la naturaleza mientras se disfruta del avistamiento de aves resulta especialmente apetecible entre los parajes naturales que abrazan el municipio alicantino de Calp. Y es que aquí se congregan diferentes tipos de hábitats como humedales, acantilados marinos o sierras litorales invadidos por un sinfín de especies de interés e idóneos para la practica del turismo ornitológico.

Este tipo de turismo, conocido también como birdwatching, deposita en la observación de las aves su principal motivación, complementada con interesantes caminatas al aire libre, la practica de la fotografía, y el conocimiento in situ de las especies y los hábitats que las acogen. Además, supone una toma de contacto con el territorio que permite conocer las actividades tradicionales que han configurado el paisaje y han contribuído al mantenimiento de su biodiversidad.

Sin salir de Calp es posible deleitarse con especies típicas de las salinas como el emblemático flamenco, las cigüeñuelas, las avocetas o distintos tipos de gaviota. Tampoco faltan ejemplos de aves marinas como el cormorán moñudo o la pardela balear que se mezclan con otras como el roquero solitario o la collalba negra.

Nidificación

Y hay que destacar que, por la situación de este destino en la ruta migratoria oriental entre Europa y África, son numerosas las especies que utilizan sus espacios naturales para la nidificación, para la invernada o para su parada migratoria, lo cual garantiza las posibilidades de observación de aves durante todo el año.

Por estas tierras, rincones como Las Salinas, el Peñón de Ifach, el Morro de Toix, y la Sierra de Oltà permiten a los aficionados al avistamiento de aves contemplar una gran diversidad de especies, algunas exclusivas del ámbito mediterráneo. El Parque Natural del Peñón de Ifach, por ejemplo, «uno de los más visitados» de las tierras levantinas, según Turismo de la Comunidad Valenciana, constituye unos de los mejores enclaves de la zona para los amantes de la ornitología. Y es que sus imponentes acantilados, sus bellas panorámicas sobre el Mediterráneo y las más de 80 especies de aves -entre nidificantes, migratorias y errantes- que transitan sus rocas hacen de éste un rincón imprescindible. Además, su carácter de atalaya en el litoral le confiere un alto valor paisajístico que se puede descubrir a través de senderos e itinerarios habilitados para los visitantes.

Muy próximas a este parque natural encontramos Las Salinas de Calp, otro importante enclave natural, en el que se han registrado hasta 173 especies tanto nidificantes como migradoras. Entre las más frecuentes se encuentran el flamenco, el ánade azulón, la gallineta común, la garza real, la gaviota reidora o la cigüeñuela.

También en el Morro de Toix, la terminación en el mar de la Sierra de Bernia -entre las localidades de Altea y Calp-, se puede contemplar una rica variedad de especies. En la parte alta de sus acantilados, que alcanzan los 200 metros sobre el nivel del mar, podemos avistar especies tan particulares como el vencejo real, el roquero solitario o la collalba negra. A éstas, se suman otras más comunes como el alcaudón real, el carbonero común, la gaviota patiamarilla, el jilguero, el verdecillo o el cernícalo vulgar.

Y en la Sierra de Oltà, una pequeña elevación montañosa en las proximidades de Calp, salpicada de cortados rocosos y cubierta de pinares y matorral mediterráneo, tenemos la oportunidad de deleitarnos con una gran diversidad de especies forestales, rupícolas e incluso rapaces, mientras paseamos por sus senderos señalizados. Entre las aves más frecuentes que se pueden avistar destacan el agateador común, el cárabo, el cernícalo vulgar, la curruca cabecinegra, el gavilán común, el herrerillo capuchino o el mirlo común, entre otros.

Visitas guiadas

Para disfrutar de toda esta riqueza medioambiental, empresas como Actio Birding organizan tours y visitas guiadas por esta localidad alicantina, orientadas tanto a aficionados y expertos en la observación de aves como al público familiar. Además de disfrutar de una jornada al aire libre entre prismáticos, especies de avifauna y parajes naturales, los visitantes pueden deleitarte también con la singular vegetación, los miradores, las cimas, las vistas panorámicas, o las ruinas de un poblado íbero.

Y tras el recorrido por el medio natural, los viajeros pueden adentrarse en la riqueza turística de Calp, para disfrutar, por ejemplo, de un rato de sol en algunas de sus playas y calas. Este destino invita también a observar la huella de las diferentes civilizaciones que pasaron por aquí mientras se recorren sus calles marineras con pinturas al fresco; o visitar espacios culturales como el Museo del Coleccionismo, el Museo de Historia y Arqueología, o la Galería de Arte Contemporáneo.

Y sin salir de aquí también se puede apostar por una tranquila caminata al atardecer por el paseo marítimo de la localidad, visitar la lonja de pescado y su tradicional subasta o practicar actividades náuticas en los distintos clubes y puertos deportivos que se reparten por la misma.

Y qué mejor manera de poner el broche a una jornada con ingredientes culturales y naturales, que con el toque gastronómico que complete este delicioso cóctel turístico. Y el apartado culinario no decepciona.

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