Uva Bronx, el Rolls Royce de las uvas de mesa

Asoleado de uva bronx en Pago de Tharsys. / lp
Asoleado de uva bronx en Pago de Tharsys. / lp

C. FERRER

Los granos de uva Bronx son una delicia en la mesa, de color rosáceo pálido, parece que se derritan en la boca y saben a miel. Esta es una variedad fruto de un proyecto experimental de la Estación y Jardín Botánico de Nueva York para cultivar uvas sin semillas. Su creación comenzó en 1919 a partir de las variedades concord y thomson y desde 1937 se comercializa y existe oficialmente como variedad. A medida que las uvas de esta variedad maduran, pasan de un sabor ligeramente agrio, estar firmes y ser de color verde pálido, a convertirse en una uva con sabor a miel, piel delicada y color rosado.

Es una uva muy perfumada y probablemente por su delicadeza cayó en desuso en tierras americanas, ya que dificultaba un transporte en condiciones. Ahora parece que se ha puesto de moda y todos la quieren ver servida en su mesa.

Actualmente, sólo existen dos viñas madre y una de ellas se encuentra en Lagier Ranches en California, aparece en su calendario digital de productos agrícolas de septiembre. Visto lo visto, no cabe duda de que la bodega valenciana Pago de Tharsys tiene un pequeño tesoro en su viña. Todos los años vendimia su bronx y tras asolear sus bayas vinifica un dulce monovarietal al que bautizó simplemente como Pago de Tharsys Dulce. El vino es de un atractivo amarillo dorado que se caracteriza por sus aromas a frutas tropicales y lo untuoso y largo que es en boca. No hay muchos vinos en el mundo hechos con esta variedad que nació con vocación de uva de mesa. Sin duda, un vino exclusivo donde los haya.

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