Ascenso y caída de un narco

Penélope cruz y Javier Bardem en 'Loving Pablo'. / lp
Penélope cruz y Javier Bardem en 'Loving Pablo'. / lp

'Loving Escobar' es la quinta producción que reúne a Javier Bardem y Penélope Cruz

MIGUEL LORENCI

Javier Bardem da vida al narcotraficante colombiano Pablo Escobar en 'Loving Pablo', coprotagonizada por Penélope Cruz y dirigida por Fernando León de Aranoa, que llega a los cines españoles este viernes 9 de marzo. Es la quinta producción que reúne a la pareja y el actor, que sigue en la cresta de la ola, reconoce que su ascenso no ha sido siempre un camino de rosas. «He sufrido muchos abusos de poder, pero nunca de otro tipo», confiesa.

Cruz y Bardem encarnan a personajes complejos y exigentes: el jefe del cartel de Medellín, hiperviolento, pero tierno con su familia, y a la que fuera su amante, la periodista y presentadora Virginia Vallejo, autora del libro 'Amando a Pablo, odiando a Escobar', que lo perdió todo en una relación tóxica que se tornó infernal. Ambos se han dejado la piel en un proyecto acariciado durante diez años y para el que «ha sido fantástico trabajar juntos».

¿Es posible sentir empatía por un personaje tan monstruoso como Escobar'? «Más allá de que te guste o no, debes entenderlo. No justificarlo. El trabajo del actor es saber qué parte tuya se corresponde con la parte del personaje y liberarla. Entender cómo necesitaba amasar tanto poder, conectar tu parte de ambición con la suya y transitarla», explica el actor.

Bardem ha necesitado una década para llevar a buen puerto un proyecto tan ambicioso. Como productor, se asignó un sueldo bajo. ¿El mismo que su esposa? «Por supuesto. Sin duda», dice negando cualquier discriminación salarial. «Cobramos lo mismo, y no ha sido mucho. Al ser productor pude 'engañar' a Fernando y todos cobramos poco para que se pudiese hacer», explica. Con un extenso reparto «muchos actores invirtieron su salario en el proyecto, pero la gente ha cobrado lo que tenía que cobrar».

Trabajar con la madre de sus hijos «ha sido muy bonito a nivel creativo y más fácil de lo que imaginaba», dice risueño. Hubo «escenas muy duras», pero lejos de ser un lastre, reunirse de nuevo ante las cámaras «fue para bien». «Nos dio la libertad creativa de meternos en otras cabezas y realidades, sabiendo que nada de eso nos pertenecía», arguye el actor. «Sabemos que estamos jugando a esto, pero que no somos esto, lo que hace que a la hora de jugar apostemos más fuerte para reconocer la diferencia. No había dudas», plantea.

Unas dudas que si asaltaron a Penélope Cruz (Alcobendas, Madrid, 1974) que no oculta que sintió «un poquito de miedo por ser la historia que es». Un par de veces, mientras la película se gestaba, «una parte de mí me decía que no la hiciera y otra que respirara más tranquila». «Dudé por ser los personajes que son, pero Javier y Fernando, confiados ciegamente en el relato, me acompañaron y cuidaron en todo», agradece. «Ha sido una experiencia intensa, pero no desagradable. Mereció la pena a pesar de escenas durísimas como la de la 'catedral'», dice aludiendo a la cárcel dorada que el propio Escobar construyó y en la que 'El Patrón' humilla y maltrata a su amante. El de Escobar es el enésimo papel de malo malísimo que encadena Bardem. Lo contrarrestará encarnando a «un alma bonita y muy luminosa» en el papel que ha hecho para el iraní Asghar Farhadi «en una experiencia muy hermosa». «Son diferentes energías y te afectan de modo distinto. Si te llevas a casa un personaje como Escobar, te corroe. Por eso, tras cada sesión de rodaje, me daba una ducha muy caliente y ahí se quedaba el personaje», explica.

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