El arte de lo imposible

El mago Jorge Blass en la redacción de LAS PROVINCIAS, el pasado martes. / JUANJO MONZÓ
El mago Jorge Blass en la redacción de LAS PROVINCIAS, el pasado martes. / JUANJO MONZÓ

El prestigioso ilusionista Jorge Blass se encuentra en el Olympia de Valencia con su espectáculo 'Palabra de mago'

NIEVES MARCOS

Ilusionar, sorprender y divertir es lo que hace el joven mago Jorge Blass en su espectáculo 'Palabra de mago', con el que se encuentra desde ayer y hasta el 2 de abril, en el Teatro Olympia de Valencia. Un show para todos los públicos y con nuevos trucos como el que consiguió sorprender al propio David Copperfield, el 'social media teleportation', del que el ilusionista norteamericano adquirió los derechos, en el que una persona se teletransporta a través de las redes sociales. También presenta una doble levitación en la que dos personas flotan por el aire rompiendo la ley de la gravedad. Para Blass, 'Palabra de mago' es una «reflexión» sobre el siempre sorprendente mundo de los magos, con una puesta en escena actual, empleando proyecciones audiovisuales y un trío de bailarinas como ayudantes del ilusionista. Totalmente recuperado de un accidente de tráfico, que le ha mantenido alejado de los escenarios durante un tiempo, el show sorprenderá tanto a los incondicionales de la magia como a los totalmente escépticos. «Palabra de mago que gustará», afirma Jorge Blass durante la entrevista.

- ¿Cómo es la palabra de un mago?

- La palabra de un mago es de fiar. Siempre me ha preocupado que la gente desconfíe de los ilusionistas, que piense que engañamos, cuando no es eso. Podemos 'engañar', pero con un buen fin, que es ilusionar y sorprender con el consentimiento del público. En mi show doy mi 'Palabra de mago' y cuento un poco como ha sido el crecer aprendiendo esta profesión con anécdotas y aspectos de mi vida desde que iba al colegio.

- ¿Entonces para ser mago hay que empezar a prepararse desde muy pequeño como en su caso?

- No necesariamente. Yo conozco a alguno que ha comenzado tarde y se ha convertido en mago profesional con mucho éxito. Lo importante no es tanto comenzar desde la infancia como tener una gran pasión por lo que se hace. Esto es una profesión vocacional a la que hay que dedicarle muchas horas al día; no es un trabajo de unas horas. Recuerdo que a Paco de Lucía alguien le dijo: «Yo daría la vida por tocar la guitarra como usted» y Paco de Lucía le respondió: «Pues eso he dado yo, toda la vida». En la magia también tienes que dedicar tu vida al 100% para hacerlo bien y transmitir esa ilusión al público.

- Hace dos años ya estuvo en el Teatro Olympia con un show con el mismo título. ¿Los espectadores que vayan a verlo estos días van a encontrar un espectáculo parecido?

- El espectáculo anterior se produjo al inicio de la gira. Ahora hemos regresado porque tenemos muchos efectos e ilusiones nuevas. Así que quien venga a verlo esta Semana Santa y lo hubiera visto también entonces disfrutará de un show muy renovado con el que se seguirá sorprendiendo con el mejor engaño que pueda experimentar y que ofrece la magia.

- ¿Entre los diversos números mágicos que muestra en el escenario cuáles considera más sorprendentes?

- Hay varios. Entre ellos está una teletransportación utilizando las redes sociales. Este truco, original mío, sorprendió al propio mago David Copperfield, quien adquirió los derechos para representarlo en Estados Unidos. También estará en el show una magia de doble levitación por el aire. Hay ilusiones interactivas con todo el público del teatro. También hay muchos trucos nuevos y otros reinventados como el de cortar a una persona por la mitad, pero con cajas transparentes o un juego de cartas en el que participan todos los espectadores.

- Está hablando de una magia más tecnológica que de trucos tradicionales.

- Sí. Yo creo que el espectador que acude a ver un espectáculo de magia lo que quiere es sorprenderse, ver algo que nunca antes había visto. Ese es mi reto como mago. Todo lo que hago en el show es original, lo he creado para este espectáculo. Lo más difícil que hay en la magia es inventar nuevas ilusiones, y estoy muy orgulloso de las piezas de este show porque todas tienen una gran aportación a la magia.

- ¿Entiendo que el de la teletransportación es un truco muy especial, pero tiene algún otro por el que sienta especial debilidad?

- Sí, tengo un número en el que subo al escenario a 10 niños del público y improvisamos un juego de magia. Es una parte muy divertida del espectáculo tanto para mí como para el público porque los niños improvisan y hacen y dicen cosas que no te esperas. Para los magos es un peligro y un reto porque la mente no de los niños no es tan previsible como la de los adultos.

- ¿Qué piensa del espectador obsesionado por descubrir el truco?

- Yo le animo a que venga a ver el espectáculo. Cuando ves a un escéptico, alguien que está preocupado tratando de descubrir el secreto, a los 10 o 15 minutos ya se relaja. El espectáculo nunca hay que plantearlo como un reto; es un juego, una fantasía, como una buena película. No puedes estar analizando que ese actor no tiene ese hijo. Lo difícil es sin tener poderes hacer esas cosas. Ese es el arte de la magia, el arte de lo imposible. Un juego entre el espectador y el mago.

- En su espectáculo el hilo conductor son los trucos, pero también hay comedia.

- Sí, hay magia con música, compuesta especialmente para el espectáculo y también monólogos. En esto último me han ayudado algunos guionistas profesionales, entre ellos J.J. Vaquero, que es un genio. Hay emoción mágica, tensión visual donde ocurren cosas muy impactantes, interacción con el público y momentos de risa, de comedia.

- Decía que como mago le gusta sorprender. ¿Está preparando nuevas ilusiones?

- Efectivamente. La gira de este show terminará ya este año porque estoy diseñando nuevos trucos para un espectáculo que estrenaré en 2019. Por lo tanto esta será la última oportunidad de ver en Valencia 'Palabra de mago'.

- Aparentemente le veo muy bien tras su accidente. ¿Cómo se encuentra?

- La verdad es que muy bien. Creo que estoy reforzado tras sufrir un parón obligatorio. He tenido muchísima suerte porque cruzando un paso cebra me arrolló el coche de un conductor que dio positivo en el control de alcoholemia y me rompió el cúbito y el radio del brazo derecho, pero me podía haber matado o dejarme sin poder utilizar la mano con la que hago los trucos. He hecho rehabilitación y aquí en Valencia he retomado la gira y feliz de poderme recuperar y actuar .

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