Arguiñano presenta sus vinos en Valencia

Una de las zonas  del restaurante. Paella verde de mar.Karlos Arguiñano y Javier Monedero./
Una de las zonas del restaurante. Paella verde de mar.Karlos Arguiñano y Javier Monedero.

La empresa Dicoval distribuirá los Txacolís en Valencia

PEDRO G. MOCHOLÍ

El Txacolí es un vino desconocido para los valencianos, y solo aquellos que en alguna ocasión hemos visitado el País Vasco y lo hemos probado, sabemos de sus bondades aromáticas y de sus sabrosas peculiaridades. Por ello era imprescindible la presencia de Karlos Arguiñano para que nos los presentara y nos hablara de él, y anunciara que la distribución de sus Txacolís 'K5 Arguiñano' y 'K Pilota' en la provincia de Valencia dependerá de Javier Monedero y su distribuidora Dicoval.

El proyecto lo iniciaron cinco amigos enamorados de este vino, y cuya cabeza más notable y mediática es Arguiñano. La típica cuadrilla de amigos vascos, que pasean por su pueblo con los suéter anudados al cuello.

A unos 300 m de altitud, acompañados de una mágica naturaleza, y rodeados de caseríos, viñedos y bosques, encontramos la Bodega K5, el ilusionante proyecto enológico que Karlos y sus amigos fundaron en el 2006 en el municipio de Aia (Guipúzcoa). El camino hasta llegar a la bodega serpentea esa naturaleza, encontrando caseríos a ambos lados de la estrecha carretera, y en la que no es fácil circular si te cruzas con otro vehículo. Una senda que nos lleva hasta uno de los puntos más especiales de la comarca. Situada entre laderas que atraviesan el camino Andatza Diseminado Barreiatua, está la Bodega K5, que constituye un remanso de paz, y desde el que se divisa buena parte de la costa guipuzcoana.

Los dos vinos se elaboran con la variedad blanca Hondarribi Zuri (100%) y tienen una gran presencia en la gastronomía vasca. Los viñedos ocupan 15 hectáreas de terreno, suelo de pizarra y granito, y marcados por la influencia del mar Cantábrico, elementos todos ellos que influyen en la personalidad y singularidad que encontramos en cada uno de los racimos que obtenemos en la vendimia. El K5 es el vino estrella de la bodega, con 10 meses de maduración en sus lías consigue esa finura y persistencia que lo hace ideal para mariscos, arroces, pescados, e incluso carnes.

El K Pilota, es el benjamín de la familia con 5 meses de maduración en sus lías que le aporta una gran frescura, por ello es ideal para aperitivos, pasta y comidas más ligeras. Una vez acabada la presentación que se realizó en el Hotel Balneario Las Arenas, Karlos departió afablemente con los asistentes que ya iban probando los dos vinos que fueron de gran agrado.

Entre los asistentes encontramos a Ricardo Mirasoles (Bar Ricardo), Nacho Romero y su padre Abraham (Kaymus), a Alejandro Mengual (Asador La Vid), Marisa y Roberto (La Firma), Fernando Aliño (Grupo Alto), Constantino García (Taberna La Malquerida), Pablo Ministro (Contrapunto) y Carmina Creso y José Sanchís de l'Alter.

Además de los dos vinos, los asistentes disfrutaron de un jamón ibérico de la Casa Atilano (D.O. Guijuelo), servido por Exclusivas Morató.

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