Las Provincias

Amor a los diecisiete

Crónica de una pasión. ::  lp
Crónica de una pasión. :: lp
  • Esteban Crespo salta al largometraje con 'Amar', un drama sobre adolescentes

En 'Amar' se escuchan diálogos del jaez de «tú eres yo y yo soy tú», «me encanta respirarte», «nadie me ha dado tanto placer como tú» y «¡estoy tan contenta de tener tu semen dentro de mí!». Suena ñoño y empalagoso, pero es que así es el primer amor que pone patas arriba la adolescencia. Esteban Crespo (Madrid, 1971), ganador del Goya al mejor corto en 2013 con 'Aquel no era yo' y nominado al Oscar al año siguiente, salta al largo con una historia de amor fou que pide al espectador que vuelva a tener 17 años y experimente el vértigo del primer beso.

'Amar' no engaña desde su título. María Pedraza ('it girl' que debuta en el cine) y Pol Monen dan vida a la acaramelada pareja protagonista. Él ha empezado Derecho aunque le tiran más las Bellas Artes; ella está en el último año de instituto. Ambos proceden de familias que los contemplan como marcianos. Para empezar fuerte, Crespo arranca con una larga escena de sexo en la que ella se coloca un arnés con un consolador para que su chico experimente qué se siente con la otra persona dentro. Suena osado, pero 'Amar' es una película púdica hasta el recato. «Quería revivir el amor adolescente arrebatador con el que no se puede respirar y que no se sabe gestionar», defiende el director, para quien ese primer amor «es el que marca el resto de las relaciones». La crónica de esta pasión desgrana las intimidades de chicas en el baño, la libido desatada, el desencuentro con los padres, el vértigo ante el futuro, la tensión del test de embarazo, la separación y los celos. Todo de manual, aunque bien es cierto que los primeros amores lo son.

Redes sociales

Esteban Crespo introduce elementos de interés en un drama que pide a gritos ramalazos de comedia y no tomarse tan en serio a sí mismo. Es el caso de la utilización de los móviles y las redes sociales, parte fundamental en la vida de los adolescentes actuales, o unos feos escenarios urbanos que intensifican los sueños de huida de los protagonistas. La dependencia patológica, enfermiza, con la que viven su pasión contrasta con la falta de integridad de los padres divorciados de la chica, que se engañan tras ver cómo su sueño de ser una familia feliz se ha desintegrado.

A 'Amar', cercana a las dos horas de metraje, le hace falta tijera para rebajar escenas alargadas hasta la extenuación -sobran unas cuantas canciones- y sutilidad: el chico está tan obsesionado con el paso del tiempo ¡que se mete a aprendiz de relojero! En el Festival de Málaga, donde el filme se fue de vacío, hubo sonrisas en momentos pretendidamente dramáticos, como cuando la pareja planea fugarse... a Medina del Campo. O la desesperada búsqueda de la amada, en brazos de un rival: «¡Llame al vigilante, que se está follando a mi novia!», grita este Otelo con acné, inconsciente de estar haciendo el ridículo, como lo hicimos todos la primera vez que sentimos mariposas en el estómago.