Las Provincias

Cuatro joyas artísticas para visitar en Valencia en una mañana

  • Lejos de las arquitecturas futuristas, la historia habla por sí sola en estos rincones de la ciudad

El turismo de Valencia, hipnotizado por el buen clima y las arquitecturas espectaculares, se olvida -a veces- de los rincones con más encanto de la ciudad. Están ahí, y su historia habla por sí sola. Aquí cuatro ejemplos de joyas artísticas visitables en el centro de Valencia.

1. El Palacio del Marqués de Dos Aguas

El palacio del Marqués de Dos Aguas es el resultado de una radical reforma rococó llevada a cabo sobre la antigua casa solariega de los Rabassa de Perellós, marqueses de Dos Aguas, a mediados del siglo XVIII.

La puerta está presidida por la imagen de la Virgen, desde ella descienden dos caudales de agua en alusión al título de los marqueses, con dos atlantes a los lados que simbolizan dos ríos.

En esa época toda la fachada estaba decorada con frescos de Rovira, pero en 1867 el palacio sufrió una nuevo remodelación -obra de José Ferrer-, y en ella desaparecieron las pinturas, que estaban en mal estado por la humedad, siendo sustituidas por estucos en tonos grises y rosas imitando mármoles, y además se realizaron también los balcones de sabor francés, con barandillas ondulantes.

El edificio alberga actualmente el Museo Nacional de cerámica y artes suntuarias González Martí. La entrada general cuesta 3 euros, pero los sábados por la tarde y los domingo, es gratuito.

2. Los tapices del Patriarca

El Colegio del Corpus Christi o del Patriarca fue fundado por el patriarca San Juan de Ribera, que fue arzobispo y virrey de Valencia. Se creó para formar sacerdotes en la doctrina de la Contrarreforma. Construido entre 1586 y 1615, el edificio presenta una gran unidad arquitectónica.

La impresionante Última Cena de Ribalta preside el altar mayor de la capilla. También hay un interesante museo, con obras del Greco, Joan de Joanes, Sariñena o Ribalta.

En la web del monumento se pueden concertar de lunes a sábado visitas guiadas de unos 55 minutos. Estas visitas incluyen los recién renovados tapices flamencos del siglo XVI, un deslumbrante tesoro de la ciudad.

3. Los baños del Almirante (Banys de l'Almirall)

Posiblemente la joya artística mejor guardada de la ciudad. Los baños del Almirante son una construcción medieval de época cristiana, destinada a baño público que seguía la tradición de los baños de vapor árabes o hammàm.

En el siglo XIX renovó el edificio que logra un aspecto orientalizante con azulejos y yeserías de estilo neonazarí.

En 1959, los baños cierran como baño público. A partir de 1963, en su interior se instala un gimnasio que funcionó hasta que en 1985 la Generalitat compra el edificio.

Actualmente se puede visitar todos los días por tan sólo 2 euros.

4. La Iglesia de San Nicolás

Hortensia Herrero se puso como objetivo hace años recuperar el esplendor que se merece la parroquia de San Nicolás, una de las más populares de la ciudad. Con los frescos recién restaurados, se puede visitar la iglesia de martes a domingo, excepto en horarios de culto y misa.

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