Las Provincias

Kike Jiménez, furia y fuego

A Kike Jiménez le llegó la vocación cuando ahíto de visitar manteles, decidió meterse en la cocina. Una pasión que siempre le había acompañado y que propició que cuando se desató, fuera todo arrebato. Esa es su cocina, la del arrebato, y el culpable de todo ello fue uno de los grandes cocineros valencianos, Raúl Aleixandre. Luego, la sapiencia de Óscar Torrijos fue la que puso unas cuantas dosis de sosiego y de buenos fundamentos. Se obró el milagro, Valencia disfruta de un cocinero único en la figura de Kike, que en estos años viene reclamando el que la coyuntura deje tiempo a la cocina para que piense, que cree libremente y que haga gozar al comensal. Este es el objetivo de Kike en su cocina, que el que se haya sentado ante sus manteles se levante con la sensación de haber realmente disfrutado. Producto de primera y elaboración la justa, pilar fundamental de todo lo que hace figurar en sus cartas y en las propuestas de sus menús gastronómicos. Esto no es un brindis al sol, afirma con convicción, y pone como ejemplo que no son muchos los cocineros que eligen su pescado fresco en la subasta de la Lonja de Valencia, el lo hace. Completando su reseña biográfica, su introito principal sucedió en el restaurante 534, pero Kike Jiménez es hoy por hoy el alma mater de la cocina de Trencadish, restaurante que ocupa una antigua casona en el barrio del Carmen. Tiene la fortuna de disfrutar de la presencia en sala de la sumiller Raquel Torrijos.