Las Provincias

De ruta por los castillos más espectaculares de la Comunitat

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Castillo de Sagunto, Valencia. / WIKIMEDIA

  • Sagunto, Xàtiva o Buñol destacan entre el extenso patrimonio de nuestra región

La Comunitat Valenciana tiene un patrimonio histórico cultural inmenso y buena prueba de ello son los numerosos castillos que han perdurado a lo largo de los años y siglos. Una buena muestra de ellos son: el castillo de Sagunto, Xàtiva, Buñol, Cullera, Peñíscola, la Atalaya, Biar, Sax, Santa Bárbara, Morella, Onda y Benisanó.

Castillos impregnados de historias que podemos recordar gracias a sus increibles construcciones. Algunos de ellos, están rodeados por una gran muralla. También, se conservan varios torreones, capillas y celdas que han formado parte de las vivencias tanto de sus inquilinos como de la gente de la población. ¿Cuántos te quedan por conocer?

1. Castillo de Peñíscola

Este castillo es también conocido como el del Papa Luna, debido a que fue la residencia de Benedicto XIII de Aviñón, que lo convirtió en su sede pontificia durante su papado. Esta situado en lo alto del peñón del municipio a una altura de alrededor de 64 metros al nivel del mar. Fue construido entre 1294 y 1307. Los precios varían entre 2,50 y 5 euros y realizan visitas guiadas. Su horario en invierno es de 10:30 a 17:30 y en verano de 09:30 a 21:30.

2. Castillo de la Atalaya (Villena)

Este monumento es el emblema más significativo de la ciudad de Villena, situada en la provincia de Alicante. Su singularidad y valor histórico se vieron recompensados alo ser declarado en 1931 como «Monumento Histórico Artístico». Fue construido por los musulmanes en el siglo XII y reconstruido por los cristianos en el siglo XIV. La entrada cuesta 3 euros (1,5 euros con descuentos) y el horarion es variado dependiendo del día. También ofrecen visitas guiadas.

3. Castillo de Sax

Se alza sobre un escarpado peñasco situado en la ciudad de Sax en Alicante. Se alza a 500 metros sobre el nivel del mar. El castilo está dividido por la zona de norte y del suroeste. La primera de ellas está compuesta por una superficie rectangular y una torre cuadrada de una sola planta y la otra parte está formada por la gran torre del Homenaje de tres plantas.

4. Castilo de Sagunto

Su origen es romano e incluso anterior, porque se ubica en el lugar del antiguo asentamiento íbero. Sin embargo, queda poco de la época romana y mezcla elementos de la Alta y la Baja Edad Media (godos, árabes...). Fue declarado Monumento Nacional en 1931. A su lado se encuentra el teatro romano restaurado.

La historia que rodea esta localidad resulta apasionante, desde la suma de culturas que reflejan sus monumentos hasta el episodio del asedio de Aníbal.

5. Castillo de Onda

Esta fortificación se encuentra a 284 metros sobre el nivel del mar y ocupa una superficie de alrededor de 25.5000 metros cuadrados. Su historia es muy larga y cabe destacar que fue consquitado por el Cid, aunque lo perdió después por los Almorávides en el siglo XII y más tarde fue conquistado por el rey Jaume I, el Conqueridor, en el siglo XIII.

6. Castillo de Santa Bárbara

Se encuentra sobre el monte Benacantil de 166 metros de altitud lindante con el nivel del mar en la ciudad de Alicante. Se accede por ascensor y carretera. Su horario varía según la época del año y se organizan numerosas actividades.

En sus laderas se han encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y romanos, pero el origen de la actual fortaleza hay que buscarlo a finales del siglo IX con la dominación musulmana.

La espectacularidad de este monumento reside en su cercanía con el mar.

7. Castillo de Morella

Por este municipio han pasado numerosas civilizaciones que han dejado su huella en esta construcción. Morella vivió el comienzo de la Reconquista del Rey Jaume I. Este castillo está situado estratégicamente y es uno de los pilares del extaordinario patrimonio con el que cuenta la localidad.

El precio oscila entre 1,30 y 3 euros y los horarios varían dependiendo la época del año.

8. Castillo de Benisanó

Es uno de los castillos mejor conservados y contiene salas, torreones y murallas repletas de historia. Fue construido sobre una alquería árabe por deseo de la familia Cavanilles y Villarrasa, señores de Benisanó. En su día llegó a tener un puente levadizo y un foso.

Se puede visitar todos los domingos por la mañana, el precio de la entrada oscila entre 1,50 y 3 euros. Ofrecen visitas teatralizadas.

9. Castillo de Xàtiva

Por la situación estratégica de la ciudad, esta fortificación ha sido escenario y testimonio de numerosos conflictos, como la conquista de Jaume I, la Rebelión de las Germanías o la Guerra de Sucesión. Está dividido por el Castell Menor y el Castell Major. Su origen es íbero y romano.

Fue declarado Bien de Interés Cultural. Está abierto de martes a domingo y el horario varía según la época de verano o invierno.

10. Castillo de Cullera

Es el monumento más emblemático del municipio, además, de ser Bien de Interés Cultural. Se encuentra en la Montaña de los Zorros (ubicación estraégica para controlar el litoral de Cullera y la desembocadura del Júcar) y se trata de un edificio militar árabe, que se alzó durante el siglo X.

Fue residencia de todos los monarcas aragoneses en sus visitas a la ciudad. En su capilla gótica se encuentra el Museo Arqueológico.

11. Castillo de Buñol

Es una fortaleza cristiana del siglo XI situado en el centro del pueblo de Buñol en la provincia de Valencia y es uno de los grandes emblemas del municipio.

El castillo se encuentra dividido en dos recintos separados por fosos artificiales y unidos por un puente, extendiéndose de noroeste a sureste ocupando aproximadamente 400 m de longitud.

Tras pasar por varios propietarios nobles, la guerra carlista provocó que fuera tomada por la población civil más desfavorecida y se convirtiera en un barrio más de la ciudad.

12. Castillo de Biar

Se levanta sobre un cerro del municipio de Biar en la provincia de Alicante. Actualmente, es Bien de Interés Cultural.

Aunque se conoce de su existencia desde la época musulmana, este monumento alzado sobre un cerro no empezó a tener relevancia hasta la época de Jaume I, que lo utilizó como castillo fronterizo en el Tratado de Almizra.

Actualmente, es un hotel y un restaurante, aunque es plenamente visitable.