Las Provincias

Tom Hanks con su mujer 
Rita Wilson en la presentación 
de 'Sully'.
Tom Hanks con su mujer Rita Wilson en la presentación de 'Sully'. / REUTERS

Milagro en Nueva York

  • Clint Eastwood reconstruye en 'Sully' el amerizaje de un avión en el río Hudson con Tom Hanks como el piloto convertido en héroe

Clint Eastwood, el rostro del western, reciclado en excelente cineasta, vuelve a las pantallas tras el éxito de su anterior filme, 'El francotirador', con el que arrasó en la taquilla estadounidense y optó a seis Oscars. Acusada de excesivamente patriótica, razón por la cual probablemente funcionó de maravilla al otro lado del Atlántico, y de fomentar una ideología con tintes fascistas -cada espectador que juzgue como le plazca-, la propuesta se basaba en hechos reales, como su última obra, 'Sully', con Tom Hanks encabezando el reparto. Si el carismático actor y director proponía en su anterior acción detrás de la cámara un canto a un marine legendario, ahora se decanta por Chesley 'Sully' Sullenberger, un piloto comercial que en 2009, logró posar su avión averiado en el río Hudson, en Nueva York, con 155 pasajeros a bordo. A Eastwood le va últimamente retratar a héroes americanos. Esta vez también se basa en un libro que retrata la gesta.

El rodaje tuvo su inicio el lunes 28 de septiembre de 2015 en Nueva York, donde se logró el amerizaje que convirtió a Sully en un nombre reconocido. Posteriormente se trasladó a Carolina del Norte, Atlanta y Los Ángeles, con Tom Stern como director de fotografía y el diseñador de producción James J. Murakami, ambos nominados al Oscar por su trabajo en 'El intercambio', donde también colaboraron con Eastwood. La publicidad de 'Sully', bien acogida por la crítica, anuncia como reclamo que está filmada con cámaras Imax para ofrecer un espectáculo mayúsculo en la sala de proyección apropiada. El mundo fue testigo de 'El milagro del Hudson' el 15 de enero de 2009, cuando el capitán posó su avión averiado, un Airbus 320 de US Airways, sobre las frías aguas del río Hudson, salvando la vida de las personas a bordo. Sin embargo, mientras era tachado de héroe por los medios y vitoreado por la gente, una investigación amenazó con destruir su carrera.

Durante una entrevista en la cadena de televisión CBS, unos días después del accidente, el ex piloto de las fuerzas aéreas estadounidenses aseguró que sintió «el peor escalofrío, un profundo agujero en el estómago», cuando tuvo que afrontar la situación de emergencia. «Mi reacción inicial fue de no creérmelo». Al parecer unas aves impactaron contra los motores. «Se podían entender como normales los fuertes ruidos, porque sufríamos una gran tormenta, pero luego sentimos el olor de los pájaros quemados, que se propagó desde los reactores al sistema de aire acondicionado». «Nos vamos al Hudson» fue su famosa frase, pronunciada mientras hablaba con el centro de control y buscaba una solución inmediata.