Las Provincias

De ruta por los monasterios de la Comunitat

Monasterio de Nuestra Señora de la Murta de Alzira.
Monasterio de Nuestra Señora de la Murta de Alzira. / FRANCISCO GARCÍA
  • La región cuenta con espacios singulares de turismo religioso

La Comunitat Valenciana alberga vestigios de un pasado medieval que se revelan al visitante en forma de monasterios con historia, singular belleza arquitectónica y reliquias artísticas. Los claustros, de gran diversidad estilística, se funden con parajes agrestes y tranquilas rutas de senderismo creando un original itinerario cultural.

Se trata de una ruta que atraviesa los monasterios de Nuestra Señora de la Murta (en Alzira), Santa María de Aguas Vivas (Carcaixent), Santa María de la Valldigna (Simat de la Valldigna), San Jerónimo de Cotalba (Alfauir) y Corpus Cristi (Llutxent), y que ofrece una amplia visión del pasado medieval de estos destinos.

Estas construcciones constituyen en la actualidad un reclamo turístico de gran valor histórico-artístico, etnográfico y paisajístico. Los paneles y señales indicativas que se han incorporado con su historia y características facilitan al viajero la visita. Además, los diferentes caminos se han sometido a una profunda adecuación y señalización y han dado lugar a rutas de senderismo e intinerarios de largo recorrido por parajes agrestes y de poca presencia urbanística, donde la calma es la invitada de honor.

La ruta de los monasterios, puesta en marcha por la Generalitat Valenciana, en colaboración con el ayuntamiento de Alzira, y con el apoyo de la diputación de Valencia y los ayuntamientos por cuyos términos discurre la ruta, también se puede realizar en coche a través de un itinerario alternativo.

Nuestra Señora de la Murta

En la localidad valenciana de Alzira encontramos el monasterio de Nuestra Señora de la Murta, un antiguo cenobio de la orden de los jerónimos que data del siglo XIV y fue desamortizado en 1835, según recoge la web del Ayuntamiento. Las ruinas de este monasterio, declarado Bien de Interés Cultural en 2002, regalan al visitante un agradable viaje a la Edad Media en el que la historia se funde con la belleza arquitectónica. Resulta interesante adentrarse en la iglesia; el claustro central; la Torre de las Palomas, una construcción defensiva de arquitectura militar; y el portal renacentista. En los alrededores se puede descubrir la casa señorial con su capilla integrada, la almazara, una ermita rupestre, el estanque o el jardín romántico del siglo XIX.

Santa María de Aguas Vivas

En pleno Valle de Aguas Vivas, en el municipio valenciano de Carcaixent, se halla el monasterio agustino de Aguas Vivas, declarado Bien de Interés Cultural en 2007. Integrado en pleno paraje natural, este espacio, cuya obra inicial data del siglo XIII -aunque el actual edificio se realizó en el siglo XVI, según recoge la web del Ayuntamiento-, da testimonio de la historia de aquella época.

Durante la visita al monasterio, que custodiaba la imagen de Nuestra Señora de Aguas Vivas hasta su desamortización en 1835, los turistas pueden contemplar el claustro de 1597, con tramos cubiertos de bóveda de aristas y decoración interior de estilo barroco. Además, está la pequeña capilla de planta rectangular, que cuenta con una sola nave, bóveda de medio cañón, coro y capillas laterales.

Santa María de la Valldigna

La siguiente parada de esta Ruta de los Monasterios nos lleva hasta la localidad valenciana de Simat de la Valldigna, donde se alza el monasterio de Santa María de la Valldigna, fundado por el monarca Jaume II ‘el Just’ en 1298 para la orden cisterciense. La arquitectura responde a sus distintas etapas constructivas, la del siglo XIV, de estilo gótico, y las producidas tras los terremotos de 1396 y 1644, tras los que se procedió a una importante renovación, con nuevas dependencias de estilo barroco, a las que pertenecen el actual templo y la capilla de la Virgen de Gracia.

También en la actualidad, el monasterio se ha sometido a profundas labores de restauración en espacios como el locutorio, el refectorio, el palacio del abad, la iglesia, la fuente de los tritones o capilla de Nuestra Señora de Gracia, entre otros.

Además de visitar estas estancias, los turistas pueden hacer una incursión en el Centro de Interpretación de la Valldigna -ubicado en la almazara, que ofrece un recorrido por la historia de esta reliquia; así como disfrutar de exposiciones, conciertos y otras actividades de carácter científico. Visitar la antigua mezquita de La Xara -con elementos de arquitectura musulmana-; o la Font Gran, con una agradable zona de recreo son otras de las propuestas que ofrece el destino.

San Jerónimo de Cotalba

A su paso por el término municipal de Alfauir, en Valencia, el visitante encuentra el Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, abierto al público desde 2005. Esta reliquia, que se levanta sobre el altozano de Cotalba, constituye, según su propia página web, una de las construcciones monásticas más notables y mejor conservadas de la Comunitat. De gran diversidad estilística, este espacio, declarado Bien de Interés Cultural en 1994, data de 1388 y ofrece una visión histórico-artística de la época mudéjar, gótica, barroca y neoclásica.

Durante el recorrido por este monasterio, que perteneció a la orden de los jerónimos, se puede contemplar el patio de entrada con su torre gótica, el patio de los naranjos, el claustro mudéjar, la antigua iglesia con su capilla barroca, la antigua sala capitular con la imagen de la Virgen de la Salud, las caballerizas, así como los jardines románticos y el acueducto gótico que lo rodea. La duración de la visita es de una hora y media e incluye una presentación audiovisual sobre la historia del monasterio. Además, resulta interesante practicar senderismo por los alrededores.

Corpus Cristi

El Monasterio del Corpus Cristi, enclavado en el Monte Santo y construido en 1422, es otra de las joyas religiosas que acoge este destino. Este enclave, ubicado en el municipio valenciano de Llutxent y dirigido por la orden de los dominicos hasta la desamortización de Mendizábal -cuando pasó a manos privadas-, obtiene parte de su atractivo en el medio natural en el que se encuentra, rodeado de un gran pinar y al abrigo de un algarrobo centenario.

Su claustro cuadrado data del siglo XVIII, con cinco arcos de medio punto que dan paso a una galería con vuelta enervada y cerrada en su parte superior. En la parte occidental se abre la sala capitular y, anexos a ella, diversas dependencias como las bodegas, los patios, o las antiguas estancias de los novicios. Junto al monasterio se halla la Iglesia del Corpus Cristi, de estilo gótico mediterráneo y declarada Monumento Nacional en 1982. Tras muchos años de abandono, este espacio presume ahora de ejercer como centro cultural.

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