Las Provincias

La misión de los muñecos

La misión de los muñecos

Existen varios tipos de trolls, los popularizados por el éxito de 'El Señor de los Anillos': enormes y con muy malas pulgas, aficionados a romper cosas y zamparse hobbits, los que se dedican en la vida virtual a molestar a los demás ejerciendo su derecho al anonimato desde las redes sociales y los protagonistas de uno de los estrenos de este fin de semana, criaturas peludas de colores que derrochan felicidad.

'Trolls' parte de un fenómeno de ventas en las tiendas de juguetes, que se inició en 1959, cuando el pescador y leñador danés Thomas Dam, sin un clavo en el bolsillo, decidió tallar en madera un muñeco para regalárselo a su hija por Navidad.

Entonces no se le pasó por la cabeza que algo así triunfase a nivel mundial, recaudando pingües beneficios en los años 60. Los trolls, convertidos ahora en una película de animación, resurgieron en los 90, como toda moda que va y viene. Es difícil no haberse topado con una de estas piezas en forma de llavero o similar. Escandinavia tiene la culpa. Mike Mitchell, responsable de la tercera entrega de 'Alvin y las ardillas', está detrás de este filme pizpireto que cuenta con la voz de Justin Timberlake en su versión original.

Sus imágenes reflejan el mundo de arco iris en el que habitan estos seres multicolor de pelos impagables que se ven obligados a salir de su hábitat para emprender una impredecible aventura, una misión épica que presume de banda sonora y va dirigida a contentar al público familiar en general y al infantil en particular.