Las Provincias

'Que Dios nos perdone'

Roberto Álamo (i) y Antonio de la Torre (d) en una escena de la película 'Que Dios nos perdone'. :: lp
Roberto Álamo (i) y Antonio de la Torre (d) en una escena de la película 'Que Dios nos perdone'. :: lp
  • Tenso thriller premiado en San Sebastián sobre asesinatos en serie durante una visita del Papa a Madrid

Antonio de la Torre interpreta a un policía metódico y tartamudo que acompaña a otro más visceral y violento encarnado por Roberto Álamo en un interesante thriller dirigido por Rodrigo Sorogoyen ('Stockholm'), que muestra la cara más turbia de Madrid a través de una sórdida serie de asesinatos que tiene lugar en el verano de 2011, coincidiendo con la visita del Papa. El filme se hizo con el premio al mejor guion en el festival de San Sebastián.

¿Cómo trabajaste el tartamudeo de tu personaje?

Venía ya en el guion. Contactamos con el portavoz de una asociación española relacionada con el tartamudeo. Le encantaba el cine así que empecé a trabajar y ensayar con él. Sin él no hubiera sido posible.

No se nos cuenta demasiado sobre el pasado de Velarde, sino que le conocemos más por cómo actúa, ¿cómo te metiste en su psicología?

Se apunta algo de su pasado en la película cuando él va al cementerio a visitar a su madre. Vemos que tenía una relación complicada con ella y que es una persona con dificultades para relacionarse por su tartamudez. La gente de la fundación me contaba anécdotas sobre cómo la gente muchas veces les percibe como menos inteligentes cuando en realidad ellos están perfectamente bien de la cabeza, sólo que tienen dificultad para expresarse. Mi personaje es incapaz de relacionarse con las mujeres de una manera sana.

Se trata el tema de la violencia policial, sobre todo con Roberto Álamo, pero ningún personaje es retratado como un monstruo.

Como en la vida misma. Para mí eso es lo que hace un buen guion. Mostrar claroscuros, grises... un personaje puede tener su lado bueno pero también puede ser un hijoputa, después buscar su redención...

Tuvisteis consejo por parte de la Policía.

En un rodaje no puedes tener a cuatro personas opinando. Hubo un comisario que nos ayudó con todos los temas periciales, cómo se hacían y cómo no... En algún caso para conseguir un pulso narrativo en una ficción te tomas ciertas licencias pero la idea global era buscar algo que te creyeses.

En el filme hay una escena de acción complicada.

En esa escena de la persecución me pegue unas carreras que incluso me mareé. Y eso que suelo hacer footing, pero creo que me confié. No respiré bien, me dio un mareo que me caí al suelo, una bajada de tensión... También por la intensidad de la escena. Esta película tiene un plano secuencia muy bien rodado y es un gustazo estar en una película que contiene una escena como esa.