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Planes | Ruta a pie por la falda íbera de la Calderona

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Puntal dels Llops / www.olocau.biz

  • Recorre la historia de Olocau y los orígenes de la Sierra en tres horas de excursión

Historia, naturaleza y mitología se unen en el paisaje que ofrece Olocau. La población, ubicada en la zona centro-norte del Camp del Turia y besada por los contrafuertes occidentales de la Sierra Calderona, permite viajar hacia atrás en el tiempo a través de sus construcciones y senderos. Es el caso de esta ruta, una caminata circular que parte del centro urbano municipal y envuelve el monte del oeste en un sendero temporal que transcurre por los orígenes íberos, romanos y árabes que dieron forma a lo que hoy es Olocau.

La Casa de la Senyoria inaugura la ruta, una construcción que fue completándose a lo largo de los siglos a manos de distintas civilizaciones hasta alcanzar el estereotipo barroco valenciano. Romanos, islámicos y cristianos dejaron su huella en la torre principal, en su día parte de la alquería de Pardines integrada en el término del Castillo del Real. El edificio sirvió como palacio señorial y centro administrativo del Condado de Olocau, formado por lo que hoy sería el propio Olocau, Marines, Gátova, Olla, Torres, La Garrofera y Pitxiti. Su estructura actual responde a la reconstrucción a la que se vio abocado en 1796 a causa de un gran deterioro producido por los terremotos que se sucedieron a lo largo del siglo XVIII.

El recorrido continúa en dirección occidental para alcanzar el cauce del barranco de Carraixet en dirección a la Rocha del Herrero. En el camino aparece visible un poste indicador, marcando un desvío hacia el lado derecho que da lugar a poco más de un kilómetro de sendero. La parte más alejada del tramo ofrece una vista lejana del llamado Pont dels Lladres, que construido entre 1923 y 1926 permitió la modernización del municipio y los del resto de la valle al unirlos con carretera y electricidad.

Alcanzado el punto norte de la ruta, el sendero culmina con una de las muchas fuertes que hay esparcidas por el término de Olocau. En este caso se trata de la Font de Meltxor, que emerge por entre la flora de la Partida de l'Alcalà en honor a las ninfas del agua. En uno de los dos retablos que lo conforman, una inscripción en latín reza lo siguiente: «Soy la ninfa de esta sagrada fuente, no interrumpas mi sueño, estoy durmiendo».

Con la Lloma de la Solana visible en la parte derecha del camino, es necesario deshacer lo andado para continuar en dirección a dicha serranía, alcanzando el paraje de les "Macollades" olocauianas y sus emblemáticas garroferas centenarias. La ruta sigue hacia la izquierda tras unos cuantos metros, ganando altura y adentrándose entonces en el sendero que recorre el Pla del Tío Lluis hacia el sur.

Pasados los 423 metros de la icónica subida de la Escalerilla, aparece el poblado ibérico del Puntal dels Llops. Se trata de uno de los principales yacimientos arqueológicos de la provincia, totalmente excavado y ejemplarmente conservado, de entrada libre y tecnológicamente adaptado con códigos QR que los visitantes pueden escanear para obtener información adicional. El puntal da la bienvenida a los senderistas en forma de alargada plataforma, dividida en dos conjuntos de lo que en su día fueron edificaciones completas a través de una vía central que culmina en uno de los miradores más espléndidos del territorio. Ante esta lengua de dieciséis metros de anchura se abre una panorámica que aúna lo mejor del paraje de Olocau y de la Calderona: la cima del Pico del Águila, el Castillo del Real, las Montañas de Piraceli y la cima del Gorgo componen una postal inmejorable.

La ruta culmina con la bajada de la Escalerilla en dirección a El Colmenar, donde tras un kilómetro y medio de bajada hasta el cementerio de Olocau se retoma el camino seguido tras la inicial salida del centro urbano del municipio. A un kilómetro se recupera la Casa de la Señoría, inicio y final de este viaje por la historia de Olocau y los orígenes íberos de la Calderona.

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