Consejos para padres primerizos en el primer día de guardería de sus hijos

Un grupo de niños pinta en una pizarra. /
Un grupo de niños pinta en una pizarra.

Acortar las despedidas, realizar periodo de adaptación o llevar el peluche favorito del niño, entre las recomendaciones de las escuelas infantiles para afrontar esta nueva etapa

AMANDA SALAZAR

El próximo viernes 1 de septiembre comienza el curso escolar en las escuelas infantiles para niños de menos de tres años. Y en muchos casos, es la primera vez que los pequeños van a ir al 'cole', un acontecimiento que muchos padres primerizos viven con cierta aprensión.

«El principal miedo surge por el desconocimiento de los progenitores sobre cómo se trabaja en las escuelas infantiles», señala María Isabel Uncala vicepresidenta de la Asociación Escuelas Infantiles Unidas (AEIOU). Estas son algunas recomendaciones que ofrecen las guarderías para hacer más llevaderos estos primeros días de clase.

  • 1

Estar convencidos de la decisión. La escolarización de los niños de 0 a 3 años no es obligatoria así que los padres deben meditar bien la decisión sobre si quieren llevar a los niños a la escuela infantil o no. En este sentido, Uncala señala que las familias deben ver las escuelas autorizadas «como centros abiertos al descubrimiento y aprendizaje de los más pequeños, con profesionales titulados bien cualificados para atender todas las necesidades de los pequeños, tanto afectivas, biológicas como cognitivas».

«Es importante que no nos vean como rivales del cariño y afecto de los niños, sino que estamos para ayudarles en el proceso de crianza de sus hijos donde ellos son los protagonistas», añade Uncala, quien además dirige varios de estos centros educativos. La representante de la asociación AEIOU defiende razones para que los niños acudan a las escuelas infantiles que van más allá de la conciliación. «Hay que poner en valor la función de estos centros; la escuela infantil aporta beneficios a los niños, compensa desigualdades y cuenta con profesionales que atienden las necesidades y diversidades de los menores», dice.

  • 2

Preparar al niño con antelación. Unos días antes de llevar al niño a la escuela, empezar a hablarle en positivo sobre ella. «Es bueno decirles que allí van a pasárselo bien, que van a hacer amigos y a jugar; si es posible, acercarles a la guardería para que la vean desde fuera», señala Silvia López, gerente de un grupo de guarderías. Además, López también recomienda empezar unos días antes a establecer ya una rutina de horarios de comidas y sueños que sean «menos de vacaciones y más parecidos a los que van a tener durante el curso».

  • 3

Si se puede, realizar la adaptación. Las guarderías establecen durante las primeras semanas un periodo de adaptación para que el niño se acostumbre poco a poco a los compañeros, las maestras y el entorno, e ir aumentando el tiempo de estancia paulatinamente. «Nosotros recomendamos, si se puede, no llevar más de dos horas al niño a clase y que la persona que le lleva a la guardería sea la misma que le recoge a la salida, porque eso les hace sentir más seguros», indica López.

Eso no quiere decir que, si los padres no pueden hacer la adaptación, los niños no puedan permanecer en el horario completo. «Los centros tienen profesionales que van a atenderlos y calmarles», dice López. También se recomienda ser constantes en la asistencia y horarios, es decir, no empezar dos días y dejar de llevarlo al tercero, porque así el niño tardará más en aclimatarse.

María Isabel Uncala asegura que las escuelas infantiles pueden recurrir a otros métodos de adaptación como por ejemplo, pedir a los padres cartas de presentación de sus hijos para ir conociendo con antelación sus gustos y preferencias y de esta forma acercarse mejor al niño en los primeros días. Otra fórmula es la de permitir a los padres (si pueden hacerlo) estar los primeros días con los niños de forma parcial, bien en una parte de la escuela para que los niños puedan descubrir el nuevo entorno sabiendo que su familia está cerca, o bien acudiendo con ellos a clase por un tiempo limitado.

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Llevar un objeto querido. En niños tan pequeños, es bueno que lleven a la escuela algún objeto al que le tengan especial apego para que se tranquilicen. Puede ser su muñeco favorito, un peluche, mantita o almohada. Cualquier cosa para sentirse seguros.

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Posponer cualquier cambio importante. No es buena idea, según explican las expertas, hacer coincidir el inicio de las clases con quitar el chupete o el pañal. «No hay que correr y querer hacerles madurar de golpe, cada cosa a su tiempo», señala Silvia López.

  • 6

Despedidas cortas en la puerta. Al llevar a los pequeños al centro, evitar alargar las despedidas y dar opción a que el niño se vuelva y pueda echarse a llorar, lo más temido por los progenitores. «Los padres no deben transmitir miedo o inseguridad a los niños, una vez que han tomado la decisión de que van a llevar a sus hijos a la escuela infantil, deben verlo como algo normal y no sentirse culpables por ello», dice López.

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Lo que no debe faltar en la mochila. Durante los primeros días, en la mayoría de las guarderías se pide que los niños lleven una mochila con una muda completa de ropa limpia (mejor si va marcada para evitar pérdidas); además, llevarán –si los usan- chupete y biberón y un kit de higiene (pañales, crema de cambio y toallitas). «Deben imaginar qué llevarían para sus pequeños para pasar la tarde en la casa de algún amigo y preparar lo mismo para su mochila», apostilla Uncala. Esto incluye el biberón con agua o una botellita con su nombre. Pasados los primeros días, lo habitual es que los padres dejen estos artículos directamente en la guardería, para evitar tener que llevar mochila o bolsa a diario.

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Ropa cómoda. Los niños van a la escuela infantil a aprender y a jugar, con lo que deben llevar ropa que les permita moverse. Aquí entran en lidia los uniformes. En los centros conveniados no son obligatorios, pero muchos los recomiendan porque estiman que son más cómodos para los niños y facilitan la labor de sus trabajadores. «Muchos niños vienen con ropa que dificulta el cambio de pañal, con tirantes y botones; hay que tener en cuenta que las maestras deben atender a más niños en el aula, es algo que siempre explicamos a los padres a principios de curso y la mayoría lo entienden», señala López.

En teoría, dice Uncala, los padres eligen los centros conociendo ya de antemano si estos piden uniforme o no. «La diversidad de centros hace que la libertad de elección para los padres sea múltiple, por lo que entendemos que si eligen un centro será por su calidad educativa y humana y estarán de acuerdo con sus normas», añade. Incluido el uso del uniforme.

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Gastos a tener en cuenta. Además del uniforme, los padres deben estar preparados para afrontar otra serie de gastos que llegan con el inicio de curso. El material escolar, es decir, pinturas, papel, lápices, cartulinas y todo lo que los niños van a utilizar durante el curso para trabajar, deben aportarlo las familias. Los padres pueden, bien pedir la lista de material fungible al centro y adquirirlo ellos mismos o, como se hace más habitualmente, pagar a la guardería para que sea el centro el que se encargue de adquirirlo. Dicha cuota puede, según los centros, a principios de curso o fraccionarse a lo largo del mismo.

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Paciencia y mucho comunicación. Los llantos, lo más temido por los padres, son cosa de unos pocos días. Así lo aseguran desde los centros. «Los padres lo van a ir comprobando poco a poco; antes no van a saber si sus hijos están bien atendidos y tienen miedo de que lloren y que ese llanto que manifiestan no se pase nunca, o que los rechacen cuando vengan a recogerlos», asevera Uncala. Por eso, hay que tener paciencia para que los niños creen vínculos afectivos con sus 'seños' y para ello ayuda mucho que sientan la tranquilidad de sus padres.

En este punto, la comunicación de la familia con la escuela puede ser de gran ayuda, tanto directa como a través de las nuevas tecnologías. Hoy en día existen aplicaciones móviles –que sustituyen a las antiguas agendas- que facilitan un contacto continuo sobre cosas básicas como alimentación, sueño, deposiciones… así como la posibilidad de recibir fotos o vídeos de lo que hacen en clase. Además, el contacto diario en la puerta con los profesionales y la posibilidad de concertar tutorías con los profesores también pueden ser útiles para resolver las dudas que surjan.

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