Las Provincias

Una isla que espera a su tren

La zona que debía haber sido transformada en jardín y que sirve ahora de aparcamiento para coches.
La zona que debía haber sido transformada en jardín y que sirve ahora de aparcamiento para coches. / M. B.
  • Vecinos de Temístocles Almagro esperan mejoras tras las obras del AVE

  • Piden que se remate el trabajo con la instalación de jardines y que se actúe en reclamaciones, algunas de las cuales son de hace años

Entre dos administraciones, la autonómica y titular de la CV-95 que es propietaria de parte del terreno que hay frente a sus casas y la local, dueña de la calle Temístocles Almagro y la acera de acceso a las viviendas. En esa isla se sitúan los vecinos de los edificios de la citada vía, que ven cómo pasa el tiempo y los trenes sin que llegue el suyo y remate unos trabajos que esperan que puedan beneficiar el entorno de su barrio. Consideran una buena iniciativa que se pretenda actuar en espacios cercanos, como la entrada a la ciudad por Obispo Rocamora y la vetusta Plaza de Toros, pero añaden que la suya es otra entrada a la ciudad que podría tener una imagen mucho mejor.

Lo primero que reclaman es la culminación de las zonas llamadas en un principio a ser jardines de separación entre la CV-95 y la calle Temístocles Almagro, en la actualidad parterres de tierra en los que solo crecen las plantas silvestres. El hecho de que esta actuación no se haya concluido, en este caso es cuestión de conselleria, provoca que se aparquen allí coches, lo que ha hecho que ya haya bordillos rotos además de la mayoría de las arquetas de la zona. Frente a este espacio la acera más pegada a los portales, llena de salientes, aguarda otra mejora que no se reclama desde hace poco tiempo puesto que los desperfectos se provocaron, tal y como relatan los vecinos, cuando allí aparcaban los camiones de los vendedores del mercado de Las Monserratinas eliminado del barrio hace años.

El único paso de cebra que tienen para comunicarse a pie con el resto de la ciudad no está iluminado, lo que aseguran que provoca mucha inseguridad sobre todo de noche, puesto que los vehículos que acceden desde Duque de Tamames lo hacen en curva y no ven a las personas que cruzan hasta que no las tienen encima. En este punto plantean la posibilidad de instalar una señal luminosa que evite ese peligro, al tiempo que recuerdan que en el proyecto inicial había dibujado otro paso a las espaldas del Colegio Oleza que, a su juicio, mejoraría la seguridad vial en la zona.

Los vecinos denuncian asimismo el ruido que hace el tren en la parte descubierta de la trinchera y que afecta sobre todo a los del edificio más próximo a la misma. En ese sentido los residentes han solicitado la realización de una medición que esta pendiente de hacerse para ver la posibilidad de pedir algún tipo de medida que lo aplaque y les permita descansar. Mañana tienen prevista una conversación con el alcalde, Emilio Bascuñana, al que han invitado a visitar el barrio y expondrán estos y otros problemas, como el estado de las dos pequeñas zonas ajardinadas con las que cuentan y que requieren de mantenimiento o la falta de un barrendero que pase más a menudo por la zona.

En esta calle han tenido que aprender en los últimos meses de vivir junto al antiguo túnel de la CV-95 bajo las vías a la actual rotonda, que aseguran que hace su papel pero que también consideran que tiene salidas demasiado estrechas que han provocado que varios pivotes fueran destrozados por los camiones el primer día de su apertura.